La deuda del teletrabajo en Canarias: solo alcanza al 8% de personas
Canarias es una de las regiones españolas con menor adopción del teletrabajo. Apenas un 8 % de los trabajadores canarios desempeñan su labor de forma remota, muy por debajo de la media nacional que se ubica entre el 14% y el 15%, y muy lejos de comunidades como Madrid (25,5%) o Cataluña (15,8%).
Cada vez más personas buscan alquiler de pisos amueblados en Barcelona y otras ciudades españolas por semanas o meses, denotando las ventajas del teletrabajo para los trabajadores y también para el turismo interno en temporadas bajas.
Sin embargo, en Canarias aún es una deuda pendiente. En las islas se ha registrado un descenso interanual de 1,6% en el último trimestre del 2024, siendo una de las regiones españolas más atrasadas en el tema de flexibilización laboral.
¿Por qué Canarias está tan rezagada?
Según sindicatos como UGT y CCOO este retraso en el teletrabajo se debe a dos razones principales: la estructura económica de Canarias y la brecha digital. En el archipiélago, más del 40 % de la fuerza laboral se dedica a sectores presenciales , como la hostelería, el comercio, la construcción o la agricultura, donde el teletrabajo es casi inviable.
En segundo lugar, las islas tienen una brecha digital muy grande en infraestructuras y cultura empresarial. Hay una escasa inversión en equipamiento digital, baja confianza en modelos remotos, falta de formación y una baja conciencia sobre necesidades de conciliación y desconexión digital.
España y Europa: un panorama más equilibrado
A nivel nacional, el teletrabajo mantiene una tendencia al alza. En 2024 alcanzó un récord del 15,4% de la población trabajadora que disfrutaba al menos de 1 día de teletrabajo, aunque la media se ubica en 2,4 días a nivel nacional.
De ese porcentaje, el 7,8% teletrabaja más de la mitad de los días laborables desde casa y el 7,6% lo hace de forma esporádica. Esta cifra supone un aumento de 1,2 puntos respecto a 2023, superando la media europea, que subió en sólo cuatro décimas en el mismo período, de 22,2 a 22,6%.
Sin embargo, el contraste con la UE sigue siendo notable: España se sitúa por debajo del promedio europeo, que es del 22,6% de trabajadores con flexibilidad laboral, y aún muy alejada de países como Países Bajos (52 %), Suecia (45,6 %) o Luxemburgo (42,8 %).
Pero el teletrabajo no es lo mismo que el trabajo remoto al completo. El trabajo híbrido es el modelo más habitual, representando a un 44% de los trabajadores de la UE que permiten esta modalidad. En comparación, el trabajo totalmente en oficina sube hasta el 41 %, mientras que el 14 % restante trabaja completamente desde casa.
Conciliación laboral: ¿el gran aliado?
Una de las mayores promesas del teletrabajo y en especial del modelo híbrido es facilitar la conciliación entre vida personal y profesional. Los menores desplazamientos, el ahorro de tiempo y la flexibilidad durante la jornada son las grandes ventajas del trabajo remoto. Según la OMS, el teletrabajo disminuye el estrés y representa un beneficio para la salud física y mental.
Para las empresas, ofrecer algunos días de teletrabajo puede mejorar la productividad y aumentar la satisfacción de empleados, además de ahorrar costes en oficinas e instalaciones. Y hoy en día, ofrecer un modelo de trabajo flexible también es una ventaja competitiva para atraer y retener talento.
Sin embargo, este modelo también representa desafíos. En los empleados, el teletrabajo requiere un mayor esfuerzo para garantizar la desconexión digital y para crear vínculos con compañeros y equipos de trabajo. Del lado de las empresas, este modelo significa una mayor inversión en herramientas digitales y un cambio en los sistemas de control de productividad.
Remoto vs híbrido: claves de elección
Cuando se habla de teletrabajo, existen dos modelos: el 100% remoto y el trabajo híbrido. Aunque muchas empresas ofrecen el trabajo 100% remoto, este ha decaído desde su implementación forzada durante la pandemia. En 2025, esta modalidad solo representa el 14% de la fuerza laboral en la UE y una parte minoritaria de las ofertas de trabajo.
Pero el trabajo híbrido se mantiene con fuerza. Esta modalidad combina días presenciales y a distancia durante la semana laboral y es la opción mayoritaria, representando el 44% en la Unión Europea. Suele ser la opción más elegida por empresas, que equilibra flexibilidad y vínculos presenciales. Permite mantener la cultura colectiva, fomentar la creatividad y facilitar la adaptación a responsabilidades personales.
Aunque se ha visto un aumento en los últimos años del trabajo híbrido, España hoy se enfrenta a un nuevo paradigma laboral. A partir del 2025 se implementará la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales según una normativa firmada por el Ministerio de Trabajo, UGT y CCOO. El objetivo es mejorar el equilibrio entre vida y trabajo, y solo el tiempo dirá cómo combinan las empresas esta reducción con el beneficio del trabajo híbrido.
El desafío laboral canario
En Canarias, el desafío es aún mayor. Además de la reducción de la jornada laboral que impone el Gobierno, las islas deben reducir la brecha con España en la aplicación del trabajo híbrido, para mantenerse competitivas en el mercado laboral.
Pero su estructura económica dificulta el impulso del teletrabajo, y la escasa digitalización empresarial acelera el atraso. Muchos puestos de trabajo no pueden aplicar el trabajo remoto, lo que posiciona a las islas muy por debajo de la media nacional.
Cerrar la brecha del teletrabajo no es fácil, pero es posible implementar cambios estructurales y laborales para adaptar el sector laboral a la nueva era. Una de las propuestas es invertir en infraestructuras digitales, como una mejor conectividad de Internet, y dar formación en digitalización.
Otro gran impulsor de cambio es concientizar a las empresas sobre las ventajas del teletrabajo y brindar facilidades para poder aplicarlo. Y por último, se deben potenciar los trabajos que admiten esta modalidad: las empresas tecnológicas, servicios profesionales o actividades digitales pueden diversificar el tejido económico.
Si Canarias logra fomentar un modelo híbrido ganador, podrá acercarse al promedio nacional que actualmente se ubica en el 15% y mantener la competitividad global. El resto de España y Europa han marcado el camino: ahora toca recorrer las islas.
















