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La obra de César convence a Madrid

Habrá que esperar un año para hacer efectiva la protección como Bien de Interés Patrimonial

Concha de Ganzo 0 COMENTARIOS 19/04/2026 - 07:52

El mural, a pie de calle, que el artista lanzaroteño realizó en 1954 en el centro de Madrid será finalmente declarado por la Comunidad de Madrid como Bien de Interés Patrimonial. Una vez más, Manrique logra convencer a todos con su obra.

Hace unas semanas, pasear por la calle Santa Cruz de Marcenado, muy cerca de la plaza de España de Madrid, y tropezar con la imagen de un mural de César Manrique a pie de calle provocaba cierta tristeza, y la sensación permanente de que esa pieza podría llegar a perderse.

Al final, y después de una larga espera, el pasado 24 de marzo se publicaba en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid la incoación como Bien de Interés Patrimonial del mural cerámico atribuido a Manrique en la categoría de Monumento.

Desde la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid se especifica que esta resolución lleva unos trámites largos y que hasta dentro de un año no se hará efectiva esta declaración. En cuanto a la colocación de una placa que indique la autoría de esta pieza, dependerá de la decisión que tome el Ayuntamiento de Madrid. De momento, desde el Área de Urbanismo, responsable de estas actuaciones, advierten que no se ha valorado ni estudiado ningún tipo de actuación relacionado con esta obra del artista lanzaroteño.

El mural se lo encargó en 1954 una empresa de construcción, y Manrique creó una obra de 369 azulejos de cerámica esmaltada con una iconografía vinculada con ese sector, albañiles que cargan piedras, maquinaría y algún porrón de agua.

La representación utiliza un diseño limpio con solo tres colores. El marrón, el negro y el blanco con formas esquemáticas que describen los habituales trabajos de los obreros. Una gran parte de la pieza puede verse desde la calle y el resto continúa dentro del local que acoge este trabajo.

Precisamente, la parte visible presenta rasguños, con rozaduras, y a veces, aparecen fotocopias de publicidad pegadas sobre las formas que imaginó Manrique. Y a pesar de todo, al detenerse y mirarlo de cerca, se ve algo más, se distingue la mano de César y esa facilidad que tenía para transformar los espacios, el entorno urbano y también nos habla de la visión vanguardista del artista lanzaroteño y de su capacidad para armonizar las tendencias artísticas con la funcionalidad de los espacios.

“Existía un riesgo real de pérdida. Al estar a pie de calle, el mural ha estado expuesto durante años a un deterioro constante”

En la década de los cincuenta, el artista lanzaroteño realizó múltiples trabajos, sobre todo murales, para hoteles, bancos, empresas importantes. Manrique se convirtió en uno de los artistas más solicitados para la decoración de espacios. Lo malo es que una gran cantidad de esas piezas se perdieron como las que hizo para el hotel Fénix, o las pinturas que realizó en las paredes de su casa de la calle Covarrubias. El nuevo propietario de ese ático decidió borrar esos dibujos y cubrirlos con otra pintura.

Esta vez parece que la obra que realizó en la calle Santa Cruz de Marcenado pasará a la historia como el único mural de Manrique que sobrevive en Madrid, y que será declarado Bien de Interés Patrimonial.

Violeta Izquierdo, especialista en la obra de Manrique: “El mural de César será parte del patrimonio colectivo”

-¿Cómo valora que el mural, a pie de calle, de Manrique sea declarado Bien de Interés Patrimonial?

-Valoro muy positivamente esta posible declaración, porque supondrá un reconocimiento claro de la fortaleza del arte público como parte del patrimonio colectivo. En este caso, además, se trata de la única obra mural de César Manrique en el espacio público de Madrid, lo que refuerza su singularidad y su importancia dentro del paisaje cultural de la ciudad. No solo se protegerá una obra concreta, sino también su integración en el entorno urbano y su dimensión social, al formar parte de la experiencia cotidiana de la ciudadanía. Asimismo, esta decisión amplía la noción de patrimonio hacia lo contemporáneo, reconociendo que también lo cercano y lo urbano merece ser conservado.

-¿Llegó a pensar que esta pieza podría llegar a perderse, sobre todo por el deterioro que supone estar a la intemperie?

-Sí, existía un riesgo real de pérdida. Al estar a pie de calle, el mural ha estado expuesto durante años a un deterioro constante provocado por factores como la contaminación, los cambios de temperatura, la lluvia o la propia dinámica urbana. Este tipo de obras, al no estar inicialmente protegidas, quedan especialmente vulnerables a intervenciones, reformas o incluso al abandono progresivo. Sin una protección específica, ese desgaste acumulado podía haber derivado en una alteración irreversible o en su desaparición. Por eso, la declaración como Bien de Interés Patrimonial no solo llegará a tiempo, sino que actuará como una medida necesaria para garantizar su conservación futura.

-¿Se siente especialmente satisfecha con esta declaración?

-Sí, me produce una especial satisfacción por mi estrecha vinculación con la obra y el pensamiento de César Manrique. Esa cercanía me ha hecho seguir con mucha atención y preocupación la situación de este mural, consciente de su singularidad como la única obra mural de Manrique en el espacio público de Madrid. Por eso, esta decisión supone para mí no solo tranquilidad, sino también la satisfacción de ver protegido un legado artístico con el que me siento profundamente implicada.

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