J. Martín González

¿Restauración en El Charco de San Ginés?

El siguiente párrafo ha sido extraído de Diario de Lanzarote, del artículo El Ayuntamiento confirma que el Plan General de Arrecife irá a una segunda aprobación inicial,  y cuyo contenido parece objeto de análisis.

“Entre ellos, se detectó la inclusión del Charco de San Ginés dentro del catálogo de patrimonio urbano, no figurando como uso admitido el de restauración”.

En el contexto de la revisión del plan general de la ciudad, asunto poco claro, a la vista del procedimiento iniciado por el anterior alcalde, y dado los derroteros que parece tomar, se extrae aquella frase. Tras leerla dos veces, he creído entenderla, porque recordaba una información anterior sobre el mismo tema. No trata de la restauración de inmuebles en el ámbito del Charco de San Ginés, sino que hace referencia a la apertura de restaurantes en el mismo.

El que algunos  queramos entender lo que leemos, no significa que esté claramente escrito, pues de la lectura del artículo en su totalidad, puede desprenderse que hace referencia a la restauración, cuando verdaderamente lo hace a la restaurantación.

Me sorprende, siempre me sorprende, que los cocineros y algunos otros, mencionen la restauración y consideren que todos les tenemos que entender a la primera, que hablan de cocina, de fogones o de gastronomía, término este, por cierto, muy preciso para que todos sí entendamos de qué nos hablan. De comida.

A juicio de algunos, parece que los restauradores, los de las cosas viejas, deberían hacerse llamar arregladores,  o que no se llamen nada, que desaparezcan, que, al fin y al cabo, para lo que queda por arreglar, mejor se reciclan en cocineros. Así, evitan frustrarse al mantener, al menos,  la denominación de su oficio, aunque su objeto haya cambiado, de restaurador de bienes culturales a restaurador en el Asador Don Paco. O que los de los pucheros, opino yo, se llamen restaurantadores, y se acabó la bobería.

Admitamos el uso del término como lugares donde restaurar, ¿qué cosas?  No. Lugares donde se sirven comidas, porque en los restaurantes se cocina o se come,  ni se restaura ni se restauranta, ni se va a restaurantar. Acordarán conmigo que la evolución de la lengua, como hecho vivo que es,  no siempre produce la mejor de las cosechas.

Demos por válida la restauración como concepto para que en el Charco de San Ginés se abran restaurantes. Vale, pero si precisamos tanto, no se podrán autorizar, bares, pubs, vinotecas, heladerías, merenderos, casas de té, cafeterías bares, ni puticlubs…, a no ser que se mencione la retahíla de posibilidades, o se busque el mejor genérico: comidas y bebidas.

Pretendemos legislar, pero cuando toca hacerlo andamos a la deriva. Si para el resto del Plan General hilamos igual de fino, vamos listos, porque cuando toque atribuir a los inmuebles catalogados (si es que llega alguno al final del proceso) las intervenciones de conservación, consolidación..., restauración, no va  a ser posible hacernos entender sobre si queremos que se restaure o que se abra un restaurante.

Acaso nos estamos volviendo tontos. Y no es una pregunta.

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