Estudio pionero para combatir la cochinilla silvestre
Claudia Cabrera logra el grado en Química desvelando diferencias entre los tipos de insectos que infestan la tunera para avanzar contra la plaga nociva
Claudia Cabrera es graduada en Química por la Universidad de La Laguna y aunque desde pequeña le ha atraído la faceta docente no quiere dejar el trabajo de campo. Precisamente sobre los retos que afronta el campo lanzaroteño ha querido desarrollar su Trabajo de Fin de Grado. En concreto, el desafío de combatir la cochinilla silvestre (Dactylopius opuntiae), que ataca a la tunera (Opuntia ficus indica) hasta pudrirla, a través del estudio de sus diferencias con respecto a la variante del carmín (Dactylopius coccus) y encontrar sus puntos débiles.
El objetivo de este estudio, además de servir para superar el grado de Química, es aportar su granito de arena para preservar una planta que aunque catalogada como invasora bien podría conferirse el calificativo de autóctona por su gran aportación a la economía de Lanzarote desde hace más de un siglo.
El pionero trabajo desarrollado por la joven estudiante de 25 años es totalmente innovador y podría suponer un importante avance científico. En primer lugar porque, hasta el momento, no se habían realizado estas comparativas entre la cochinilla silvestre y la del carmín. El hecho de que la tunera sea exportada es el motivo por el que la comunidad científica no está desarrollando más estudios para luchar contra la plaga que la acecha, explica Cabrera.
Los avances se han logrado gracias al estudio desarrollado en unos terrenos de la presidenta de la Asociación Milana, Chana Perera, y su posterior análisis en el laboratorio de la Universidad de La Laguna. Fue la madre de Claudia, Carmen, quien le sugirió enfocar su TFG en la cochinilla silvestre. Como lanzaroteñas han vivido la expansión de este parásito, que si en su versión positiva representa una fuente de riqueza, en la negativa supone la extinción de un paisaje que forma parte del patrimonio natural de la Isla.
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La estudiante y Chana Perera junto a las pencas tras el efecto devastador de la plaga.
Propone crear un equipo multidisciplinar a cargo de la Administración
“Siempre he sido una niña muy curiosa y quería buscar una respuesta al porqué esta cochinilla es tan agresiva, al fin y al cabo estudiar Química es entender lo que está pasando”. La experimentación le viene precisamente de la niñez, asegura. A pesar de haber presentado ya el TFG continúa en la finca de Chana Perera con su investigación. “Ella me da las alas, las ganas, la fuerza y yo pongo mi conocimiento”.
Consciente de la necesidad de avanzar en el apartado científico insiste en que es necesario completar sus estudios de Química con los conocimientos de Biología, como los aportados por el biólogo Juan Cazorla en una simbiosis de investigación. El objetivo final es encontrar un método selectivo de combatir la plaga que ataque en exclusiva a la cochinilla silvestre sin dañar al parásito primitivo. Recuerda que la del carmín ha convivido con la planta desde hace más de un siglo, sin embargo la agresividad de la Dactylopius opuntiae está impidiendo su supervivencia.
Cree que es “complicado” encontrar una fórmula efectiva a corto plazo, pero confía en hallar el método a largo plazo. Los agricultores han probado con bicarbonato, ácido acético (vinagre), sal, jabón potásico... nada ha permitido exterminar la plaga. En la actualidad se aboga por la tierra diatomea o agua a presión, pero sobre todo es necesario “estar encima de la penca” para controlar el avance de la plaga dañina, advierte la estudiante.
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Imagen comparativa de la cochinilla del carmín (izq.) y silvestre (dcha.) tomada por la autora del TFG.
Conclusiones
Tras los estudios realizados en laboratorio por la estudiante se alcanzaron varias conclusiones, entre ellas que la cochinilla del carmín segrega mayor cantidad de ácido carmínico, una resistencia ante depredadores, y además de forma más pura que en la variedad asilvestrada, lo que la hace idónea para la industria de los tintes. Sin embargo, la Dactylopius opuntiae cuenta con un recubrimiento de capa cerosa (quetas) en mayor cantidad, que la convierte en más resistente, al tiempo que genera lo que en química se conoce como metabolitos secundarios: se trata de compuestos químicos no esenciales para la vida de la planta que le proporcionan ventajas adaptativas, como la defensa contra depredadores, la atracción de polinizadores o la resistencia al estrés ambiental.
La clave estaría en atacar a la plaga en el momento en el que está generando la cera, es decir, en su fase de larva, con un producto inhibidor que impida el crecimiento del recubrimiento ceroso con lo que estaría desprotegida. También existe la hipótesis de una mutación genética en la cochinilla asilvestrada, lo que la hace aún más resistente, si bien este último punto no está avalado científicamente ni se ha comprobado en laboratorio, puntualiza Claudia Cabrera.
La teoría está, ahora falta ponerla en práctica. La estudiante propone para ello la creación de un equipo multidisciplinar, respaldado por la Administración, en el que biólogos como Juan Cazorla y otros colaboradores de la Asociación Milana que ya trabajan en la defensa de la tunera contribuyan a la lucha contra esta agresiva plaga, no tanto para retomar la industria de los tintes, sino para salvar la planta y por ende el paisaje natural de Lanzarote.
Y junto al equipo humano se precisa de un espacio, una sede, con el equipamiento preciso para la puesta en marcha de un laboratorio insular que permita continuar el estudio científico en la lucha contra esta plaga, detectada por primera vez en Canarias, concretamente en Fuencaliente (La Palma) en 2010, continuando posteriormente su expansión al resto de las islas, y cuyos nocivos efectos no solo se extienden por completo a la planta sino al suelo donde se asienta.
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Claudia Cabrera muestra una penca infestada de la cochinilla silvestre.
La clave estaría en atacar a la plaga cuando genera su capa cerosa
La estudiante lamenta la inexistencia de un laboratorio de gestión pública en torno a la cochinilla, al que también pueda acudir el agricultor. Una oferta que genere empleo público y la posibilidad de contar con un centro donde formar a futuros técnicos especializados en el sector. “Son todo ventajas”, comenta.
Claudia Cabrera destaca el respaldo desde la Asociación Milana, así como su trabajo de divulgación. “Junto a Chana Perera hay un grupo de personas, sobre todo de mujeres, que nos está brindando un apoyo increíble”.
Tal es la involucración de la joven estudiante que no descarta dedicar su Trabajo de fin de máster también a la cochinilla y proseguir con los medios a su alcance con el estudio científico y compaginarla con su futuro como docente. No en vano, se muestra esperanzada en poder encontrar el método para combatir la cochinilla silvestre preservando la del carmín y de paso salvar las tuneras que forman ya parte del paisaje lanzaroteño. Al respecto puntualiza que su interés en este estudio está centrado en “la preservación de la planta, no en la recuperación de la industria de los colorantes, a fin de salvaguardar el entorno”.
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Tabla en la que pueden apreciarse las diferencias entre las dos especies de cochinillas realizada por la autora del TFG.
Claudia Cabrera explica que ya se ha comprobado la resistencia de otras variedades de tunera a la cochinilla silvestre. “La de tuno indio cuenta con una resistencia a esa sustancia secundaria que segrega la opuntiae que otras variedades no tienen”. La estudiante agradece el apoyo de sus tutores para el desarrollo del TFG, José Antonio Palenzuela y María del Mar Afonso, en el departamento de Química Orgánica de la Universidad de La Laguna.

















Comentarios
1 Javier Vie, 19/09/2025 - 10:59
2 Lagunero Vie, 19/09/2025 - 13:51
3 Victor Vie, 03/10/2025 - 15:54
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