0 COMENTARIOS 27/04/2026 - 08:55

Primero se fomenta el uso y después se intenta ordenar. A lo mejor, sin el primer incentivo, la situación no hubiera llegado a este punto. El Cabildo lleva varios años presumiendo de paisaje, de que la Isla puede ser un plató natural, de que hay que ir más allá del sol y playa y fomentar las experiencias: conciertos, pruebas deportivas, enoturismo...

Y ahora resulta que el Área de Medio Ambiente se ha convertido en una gestoría para dar permisos, porque todo el mundo quiere usar los espacios naturales y alguien tiene que poner unas condiciones y velar por que se cumplan. Y mientras hacen eso no hacen otra cosa, evidentemente.    

El siguiente paso de la mercantilización es lógico. El Cabildo quiere aprobar una ordenanza para establecer una tasa por este trabajo. Uno de los objetivos confesados en el borrador de la ordenanza es el de “desincentivar solicitudes masivas o injustificadas”.

Parece lo más lógico, pero se veía venir. Si de verdad se quieren financiar proyectos de conservación, restaurar hábitats degradados o reforzar la vigilancia, va a hacer falta dinero, y de algún lugar hay que sacarlo.

De la misma manera, también se le ha ocurrido al Cabildo cobrar por la visita al Parque Natural de Los Volcanes para financiar su conservación. Pero aquí se empieza la casa por el tejado. No existe un Plan de Uso y Gestión, ni ningún otro, y ya se sabe que se quiere cobrar aunque no está claro para qué. Poner precio no frena la degradación. Habrá que probar con poner límites.

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