Samuel Cabrera

Podas, cortes y otros destrozos en el arbolado urbano de Arrecife

Arrecife cuenta con un concejal de parques y jardines, y, al Ayuntamiento, para tal menester, le presta el servicio la empresa PreZero, a quien la Cámara de Comercio de Lanzarote y La Graciosa le otorgó tiempo atrás el Premio Empresa Referente de la FP Dual por sus buenas prácticas en la implantación de esta modalidad que supone que los procesos de enseñanza y aprendizaje se realizan en la empresa y en el centro de formación.

En concreto, las funciones de la empresa en el ayuntamiento incluyen, entre otras, la limpieza y el mantenimiento de jardines del municipio de Arrecife, en virtud de un contrato de concesión de servicios públicos y el mantenimiento del arbolado urbano, actuando como empresa concesionaria que emite informes técnicos sobre el estado de los árboles del municipio.

A nivel general, PreZero es una de las principales compañías de servicios medioambientales en España, con presencia en distintos países. Esta empresa pertenece al Grupo Schwarz, el mismo grupo alemán propietario de Lidl. Así que, en resumidas cuentas, cuando el Ayuntamiento de Arrecife paga a PreZero por el mantenimiento de sus jardines, el dinero acaba en manos de una de las familias más ricas de Alemania.

Los alemanes, que parecen gente sensible, no deben entender algunas cuestiones relacionadas con la función para la que la filial española de su empresa ha sido contratada, que es la atención al arbolado del municipio.

En este escenario inicial ponemos en evidencia el abandono sistemático, y prolongado en el tiempo, de las palmeras urbanas por falta de tratamiento, y a las que la empresa llega siempre en el momento de retirar los ejemplares muertos que se contabilizan por centenares, como si existiera alguna instrucción para desatenderlas porque tales especies no fueran de interés. Las podas inconvenientes son otro grave déficit, y esto se observa en una dinámica —más una manía— consistente en podas salvajes a lo largo del tronco de manera que las copas van quedando a gran altura tras un largo recorrido de troncos pelados. No es que lo realicen en vías donde el tráfico rodado obligue a elevar las copas, es que lo hacen con todo el arbolado, se encuentre donde se encuentre. A mayor altura del follaje, la sombra bajo el árbol desaparece, el disfrute de algunos grados menos bajo los árboles no se logra, la contribución del arbolado a la escenografía urbana y a la escala del peatón se compromete, y las bondades quedan en cuestión, si no anuladas.

Tras lo dicho, nuestro segundo actor, además de la empresa anterior, es Roberto Vicente Herbón, un político del Partido Popular con una larga trayectoria en el Ayuntamiento de Arrecife. En el mandato actual (2023-2027), tiene delegadas las áreas de Parques, Jardines y Parques Infantiles. También es, por tanto, el concejal que supervisa políticamente el contrato con PreZero. No es un recién llegado a la política local, pues ya ostentó el cargo municipal en el gobierno presidido por el desaparecido Cándido Reguera, lo que significa que lleva décadas vinculado al consistorio de la capital.

La pregunta que me suscita esta relación con PreZero es si entre las funciones de Herbón se encuentra el establecimiento de criterios sobre el tratamiento del arbolado urbano —y si es competente para ello— de cara a trasladarlos a la empresa, tanto para la satisfacción de los usuarios, para la mejora de la percepción del espacio urbano y para su calidad de vida, como para sus niveles de bienestar y disfrute sensorial.

Combinando lo que establece la Ordenanza Reguladora de Parques y Jardines del propio Ayuntamiento de Arrecife (publicada en el BOP n.º 51 de 2020) con las competencias delegadas al concejal Roberto Herbón y la gestión a través de PreZero, las funciones de esta concejalía pasan por la gestión del espacio verde urbano, de los parques y jardines públicos, en el marco del medio ambiente urbano como competencia propia municipal, así como la supervisión de la empresa concesionaria PreZero en el mantenimiento diario de zonas verdes. Resulta interesante detenerse en la finalidad de este apartado, pues recoge que regula su conservación, uso y disfrute. Comprende también la regulación de las condiciones higiénicas, fitosanitarias y estéticas que han de reunirse o aplicarse a los jardines o espacios verdes públicos.  Se concluye que lo fitosanitario y lo estético  no parecen objeto de demasiada atención.

En la práctica, la ejecución material está externalizada a PreZero, mientras que la concejalía parece ejercer solo la dirección política y la potestad administrativa (autorizaciones, sanciones, ordenanzas). Herbón, por tanto, podría no estar atendiendo todas sus obligaciones en el área que tiene encomendada, o le sucede algo muy terrenal: puede que no sepa de qué va el asunto, porque si se limitara a observar lo que pasa con nuestros árboles y tuviera algo de conocimiento, ataría en corto a la empresa. Mientras tanto, como curiosidad, valga decir que PreZero es más conocida en España por residuos y limpieza viaria que por jardinería. En Pontevedra, donde antes gestionaba los jardines, perdió la renovación del contrato —quizás porque cortaban los árboles tan mal como aquí—. Si además contribuye a la formación del alumnado de FP mediante la formación dual, enseñándoles las técnicas tan invasivas que practican percibo que estos jóvenes jardineros no parece que estén adquiriendo una buena experiencia para la práctica profesional posterior.

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