Juan Cruz, recién nombrado primer cronista del municipio, tiene la responsabilidad de rescatar y poner en valor el pasado, de cara a su divulgación y preservación

“Tías ha estado más centrada en crecer que en su historia”
Juan Cruz, recién nombrado primer cronista del municipio, tiene la responsabilidad de rescatar y poner en valor el pasado, de cara a su divulgación y preservación
“Tías ha estado más centrada en su crecimiento que en su historia”. Así resume el recién nombrado primer cronista de Tías, Juan Cruz Sepúlveda (Mácher 1954), la deuda con un legado patrimonial que ahora tiene la responsabilidad de poner en valor. Una tarea que ya viene haciendo desde que fuera maestro, a fin que su alumnado pudiera disponer de un conocimiento más detallado sobre el pasado de un municipio que ha ido transformándose conforme a las necesidades económicas y demográficas.
La labor de Juan Cruz se centrará en continuar la recopilación y divulgación de la historia local: la agricultura, la pesca, la migración y la posterior transformación hacia el turismo, incluyendo la evolución de ámbitos como el educativo, con el que tiene especial relación por su pasado como docente, una labor que se vio reflejada en libros como Reseñas sobre Educación en el municipio de Tías, del que es coautor junto a José Juan Romero.
Dice que se nutre para su compilación de la labor desarrollada por historiadores locales como Alejandro González, Julián Rodríguez o el también arqueólogo José de León Hernández. Sin olvidar que el recién nombrado cronista cuenta ya en su haber con varias publicaciones centradas en el pasado reciente del municipio, tales como El postigo de Tías. Una mirada al pasado del municipio o Reseñas históricas de la Policía Local de Tías.
Juan Cruz tiene también ante sí la tarea de digitalizar y poner a disposición del público los archivos y testimonios históricos en la web creada junto a otro cronista, el desaparecido Óscar Torres, historiadetias.com, donde se recoge parte de este legado. De igual forma busca incentivar en la transmisión de esta historia a las nuevas generaciones, especialmente en el ámbito escolar. A juicio del nuevo cronista, también es necesario involucrar más a las administraciones públicas en la preservación y promoción de la historia local.
Otra de sus funciones es la defensa y divulgación de este patrimonio histórico local en el que destaca la importancia de los testimonios de los habitantes locales como fuentes primarias para la reconstrucción de la historia. Cruz Sepúlveda explica que el cronista tiene la responsabilidad de elaborar una memoria anual del municipio y actualizar el archivo histórico local, así como impulsar la recuperación de tradiciones y patrimonio inmaterial. En definitiva: defender la identidad del municipio frente al crecimiento poblacional y la globalización.
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Conjunto etnográfico del Lugar de Abajo.
Recorrido histórico
Juan Cruz comienza su labor realizando un recorrido histórico por tres enclaves patrimoniales del municipio que resumen el pasado de un territorio cargado de historia y al que quizás no se le ha prestado la atención necesaria, un ejemplo de ello es la ausencia hasta el momento de la figura misma del cronista. Se trata del Lugar de Abajo, el menos conocido, la ermita de Tías y la Iglesia de la Candelaria.
La labor de Juan Cruz se centrará en la recopilación y difusión de la historia local
El Lugar de Abajo lo componen los restos de un conjunto etnográfico frente a la que fuese en su día la casa del pintor Luis Ibánez. Sirve de ejemplo del modo de vida de agricultores o ganaderos que constituyeron los primeros núcleos poblacionales del municipio. Está compuesto por una calera donde se trabajaba la piedra caliza que serviría de base para las edificaciones antes de la llegada del cemento, una vivienda con cuarto de aperos y una antigua tahona para la producción de gofio. Junto a estos elementos, el aljibe y la alcogida para la recogida de agua, eran también partes primordiales de la zona para el desarrollo de la actividad agrícola y ganadera en lo que fue la antigua dehesa de ganado de Tías, principalmente formado por cabras.
En este punto explica que las majadas eran punto de encuentro de pastores para el recuento de los animales o el ordeño, de ahí que existan numerosos lugares etnográficos con este topónimo, siempre situados en puntos altos porque supuestamente el alimento se encontraba en las estribaciones de los barrancos. En el paseo por este enclave, el cronista recuerda que el municipio era conocido por el cultivo de la barrilla. De ahí toma su nombre la conocida como Playa Chica, Pila de la Barrilla, dado que era de donde salían las exportaciones con destino a Inglaterra.
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La ermita de Tías fue originariamente cilla eclesiástica.
Ermita de Tías
Otro de los puntos neurálgicos de gran relevancia en el pasado de Tías es la Ermita de San Antonio, inmueble del siglo XVII hoy reconvertido en sala de exposiciones. Originalmente ejercía de cilla eclesiástica, lugar destinado a almacenar el grano procedente del pago de los diezmos, los tributos que los vecinos debían pagar a la iglesia, correspondientes a la décima parte de la cosecha, siendo uno de los pocos ejemplos conocidos de este tipo de construcciones que se conservan en Canarias.
El poder de la iglesia era tal que los municipios se circunscribían a las parroquias, explica Juan Cruz. Los vasallos también estaban obligados a abonar el “quinto” al marqués de Lanzarote, un impuesto señorial que gravaba las exportaciones.
También sirvió de almacén de empaquetado de tomates y como acuartelamiento de las tropas de soldados que participaron en la Guerra de la Independencia de Cuba. La utilización de la cilla como templo es la respuesta del obispo Pozuelo en 1881 a la demanda de la población del núcleo más poblado de Tías, El Pavón, que solicitaba de forma reiterada que se levantara una ermita en este núcleo más poblado y no tan alejado como la Iglesia de la Candelaria.
Iglesia de la Candelaria
En el recorrido por la historia de Tías, Juan Cruz dirige sus pasos a la Iglesia de la Candelaria, del siglo XVIII, erigida a raíz de los asentamientos que surgen en el municipio tras las erupciones volcánicas de Timanfaya a principios del siglo. El lugar ofrece una vista panorámica del municipio. Es entonces cuando se adentra en el relato de los orígenes de los nuevos núcleos de población.
Después de las erupciones volcánicas del siglo XVIII, la tierra pasó de ser de autoconsumo a un producto de exportación, debido a la creación de nuevos suelos más fértiles. Muchos habitantes emigraron a otras islas como Fuerteventura y Gran Canaria, pero el rey prohibió la salida de la Isla para poder adaptarla a una mayor producción con la rotulación de nuevas tierras de cultivo. Fue entonces cuando se crearon nuevos núcleos de población como la Vega de Tegoyo, Mácher, La Tiñosa o El Hoyo del Agua, dedicados principalmente a la agricultura y la pesca. Lanzarote y Fuerteventura se convirtieron en el almacén de Canarias, con el cultivo predominantemente de trigo, avena, centeno y garbanzo.
Tras las erupciones se crearon los nuevos núcleos de población
Zonas como la Vega de Tegoyo, eminentemente agrícolas, también se destinaban al cultivo de la vid y en torno a estas fincas se crea el lagar para la elaboración de vino. Era habitual que las familias contasen al menos con un camello y un burro. El primero a modo de tractor y vehículo de carga, y el segundo como medio de transporte. La Tiñosa surge como puerto natural alrededor del cual se edifican las casas y chozas de pescadores. También cobra fuerza como muelle de mercancías y de cabotaje con el transporte en barcos de vela, explica Juan Cruz.
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Juan Cruz explica, desde la Iglesia de la Candelaria, los primeros asentamientos en Tías.
Con la creación de estos nuevos núcleos poblaciones se erige la Iglesia de la Candelaria y el cementerio, uno de los más antiguos junto al de Femés que estuvo en uso hasta los años 50. La idea, según cuenta Juan Cruz, era evitar que los feligreses perdieran tiempo de labor en sus desplazamientos a San Bartolomé, donde se encontraba el templo más cercano.
Explica Juan Cruz que también se conoce en esta época la existencia de conflictos entre agricultores y ganaderos por el uso del agua y los lindes de la tierra. En cuanto al aprovechamiento del agua, comenta que los techos de las casas estaban preparados para recorrer la lluvia y que fuera directamente al aljibe, alrededor del mismo se construía una era, que servía para trillar. “La idea era evitar que el agua llegase al mar, no se podía desperdiciar”.
El comercio de la época estaba fundamentado en el trueque. Señoras cargadas con grandes cestas sobre su cabeza ascendían desde La Tiñosa para ofrecer pescado a cambio de trigo y otros alimentos de la tierra. El municipio también tuvo relevancia en el desarrollo de la industria de la sal y la exportación de tomates y cebollas, con un auge en los años 50. “Curiosamente, Tías es donde más almacenes había de exportación”, señala el cronista.
Hitos históricos, costumbres y cultura del municipio podrán conocerse más a fondo a partir de la creación de la figura del cronista de Tías. En manos de Juan Cruz Sepúlveda está continuar con la labor de desvelar y divulgar el pasado más escondido que forja la identidad y memoria colectiva de su pueblo.
Nacido en Mácher en 1954, Juan Cruz fue maestro en distintos centros de Gran Canaria y Lanzarote, director del Centro del Profesorado de Lanzarote y director insular de Educación del Gobierno de Canarias en Lanzarote. Es poseedor de la distinción Viera y Clavijo en su edición 2013 que otorga la Consejería de Educación, Universidad y Sostenibilidad del Gobierno de Canarias. El Cabildo Insular de Lanzarote le distinguió con una mención especial en los Premios Turismo 2019 por la publicación del libro ‘El Volcán del Turismo. Orígenes de la transformación de Lanzarote’. Antes ya había publicado ‘El Postigo de Tías. Una mirada al pasado del municipio’ (2014) y decenas de artículos de opinión sobre educación y personajes de referencia histórica. Además, es coautor, junto a JJ Romero, del libro ‘Reseñas sobre Educación en el municipio de Tías’ (1998) y en 2024 publicó ‘Reseñas Históricas sobre la Policía Local de Tías’. Entre otras actividades de divulgación, ha impartido 22 conferencias y fue el impulsor de la asociación Mercedes Medina Díaz (Jameo de Oro Educativo 2024) y cofundador de la asociación Tías, Foro por la Identidad. Es colaborador de la web Historia de Tías desde su creación.

















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