La lanzaroteña codirige un estudio para la administración nasal de tratamientos contra el Parkinson, que reducen los efectos secundarios y ataca solo las neuronas afectadas

Ingrid Morales: “Los mayores avances en investigación llegan de la mano de la IA”
La lanzaroteña codirige un estudio para la administración nasal de tratamientos contra el Parkinson, que reducen los efectos secundarios y ataca solo las neuronas afectadas
La lanzaroteña Ingrid Morales Pérez, investigadora de la Universidad de La Laguna (ULL), centra su labor en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson, y en la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas que ayuden a modificar el curso de esta patología y permitan mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Su trabajo pone el foco no solo en la investigación científica, sino también en la importancia de la educación y la divulgación como pilares fundamentales para afrontar estas patologías.
Ingrid Morales estudió Biología para acabar en la Facultad de Medicina de la ULL. Fue precisamente su mentor, especialista en estudios neurodegenerativos, quien la llevó por el camino de la investigación en esta área como ya se refleja en su tesis doctoral titulada: El estudio de la transmisión de volumen en la sustancia nigra, vulnerabilidad dopaminérgica y fisiopatología de la enfermedad de Parkinson en modelos animales de la enfermedad.
Desde entonces ha centrado su investigación en las neurociencias básicas, particularmente en el estudio fisiopatológico de enfermedades neurodegenerativas asociadas al envejecimiento. Su dedicación y rigor científico se reflejan en más de 30 publicaciones en revistas internacionales de alto impacto y en su participación en congresos nacionales e internacionales.
La investigación
En la actualidad, Ingrid Morales trabaja en el proyecto de investigación neuronanonasal que codirige junto al profesor de Ingeniería Química y Tecnología Farmacéutica, Edgar Pérez Herrero. El estudio está centrado en la búsqueda de un sistema de administración nasal de la medicación, que permita mejorar la forma en que llega el fármaco a las células del cerebro dañadas de los pacientes de Parkinson, evitando los efectos secundarios de la toma oral del tratamiento.
El Parkinson ha duplicado su incidencia en los últimos 25 años en pacientes de más de 65 años. Es la segunda enfermedad neurodegenerativa más relevante por detrás del Alzheimer. El equipo de investigación se encuentra recaudando fondos para el proyecto, a través de una campaña de crowdfunding para la adquisición de materiales o de animales de experimentación, de especial relevancia, sobre todos aquellos que hayan desarrollado la mutación de la proteína que origina el Parkinson, antes de comenzar los ensayos en humanos, algo que espera en un horizonte de al menos una década. En la parte de captación de fondos, la investigadora destaca la organización por parte del club Rotary del reciente torneo de golf en Costa Teguise que en la edición del año pasado logró recaudar 7.800 euros a favor de la ciencia.
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“Los nanosistemas de vehiculación reducen la toxicidad del fármaco”
En la investigación neuronanonasal, como su propio nombre indica, “se usan nanopartículas dotadas con GPS para la liberación controlada de la medicación en la zona afectada del cerebro con minimización de efectos secundarios”, explica Ingrid Morales. El objetivo es estudiar nuevas estrategias terapéuticas que ayuden a modificar el curso de las enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, sin cura actualmente y con tratamiento meramente sintomático, mediante plataformas que permiten transportar moléculas bioactivas a través de la vía nasal. A fin de actuar de forma efectiva en estas patologías.
La investigadora recuerda que a nivel terapéutico el tratamiento que actualmente se lleva a cabo en materia de enfermedades neurodegenerativas es solo paliativo. “Una vez que tenemos la enfermedad, lo que vamos a tratar son las consecuencias, no las causas. Con los tratamientos actuales no estoy curando al paciente. Simplemente le está ayudando a que se encuentre mejor. Pero la patología se sigue desarrollando”.
La importancia del estudio radica, entre otras mejoras, en que “la vía intranasal permite un rápido acceso al sistema nervioso central a través de los nervios olfativo y trigémino evitando el paso por la barrera hematoencefálica, la principal causa de que no existan estrategias eficaces que permitan modificar la progresión de la enfermedad, siendo una alternativa muy prometedora a los métodos actuales”.
Los “nanosistemas de vehiculación” permiten atravesar distintas barreras biológicas y dotan de protección a los fármacos frente a la degradación, los cuales se liberarán de una forma controlada en las dianas terapéuticas “mejorando la efectividad y reduciendo su toxicidad”, aclara la investigadora.
La principal ventaja es que el tratamiento llega a la zona donde se precisa aumentando su eficacia, la segunda es prescindir de una administración oral que puede acarrear problemas en pacientes que suelen tener dificultades para tragar, como ocurre en enfermedades como el Parkinson. Y de paso reducir los riesgos que representa esta ingesta de medicamentos para el resto de órganos involucrados: aparato digestivo, riñones, hígado... “Es un porcentaje pequeño el que finalmente llega al cerebro”, aclara la investigadora. “Hoy día, si queremos alcanzar el sistema nervioso central, sorteando el estómago, el hígado y la barrera hematoencefálica es necesario optar por la punción lumbar o intraparenquimal, es decir, sobre el tejido diana, siendo estos métodos muy invasivos”.
En una primera fase, el proyecto desarrolla un nanosistema (vehículo) que permite transportar las moléculas bioactivas al sistema nervioso central. En esta etapa se usa la levodopa como tratamiento. Una vez que esté listo el prototipo, el objetivo es actuar sobre el proceso neurodegenerativo de la enfermedad de Parkinson actuando en las mutaciones que producen la enfermedad como la proteína LRRK2.
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La IA, una aliada
En materia de avances para el tratamiento y la prevención de enfermedades neurodegenerativas, Ingrid Morales, destaca los progresos alcanzados gracias a la aplicación de la IA en los estudios científicos. Actualmente se trabaja en programas de Inteligencia Artificial que permiten desarrollar prototipos para predecir enfermedades neurodegenerativas mediante análisis de ondas cerebrales, del sueño y síntomas. “En función de cómo sean estos parámetros en cada persona, se puede desencadenar un tipo de enfermedad en el futuro”. La comunidad científica también trabaja con IA para crear programas que identifiquen, mediante imagen, melanomas, de cara a atajar el avance del cáncer de piel y su prevención.
“Estamos avanzando muy, muy rápido con la ayuda de la Inteligencia Artificial, porque es capaz de analizar muchísimos datos en cuestión de horas, que a nosotros nos llevarían años”, defiende la investigadora. A pesar de que en la actualidad los avances científicos y estudios continúan sin poder alcanzar una cura a las enfermedades neurodegenerativas, los investigadores mantienen la certeza de que es posible encontrarla, es el leitmotiv de su trabajo. “Tenemos la convicción de que sí, de que se puede encontrar una cura. No se sabe cuándo, pero se puede”, sentencia Ingrid Morales.
Medicina preventiva
Es su faceta como docente, Ingrid Morales desarrolla su labor en la Sección Departamental de Fisiología del Departamento de Ciencias Médicas Básicas, donde da especial importancia a la medicina preventiva, a través de hábitos relacionados con el descanso, el ejercicio, la alimentación y las relaciones sociales para retrasar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. El enfoque preventivo “mejora la calidad de vida y reduce riesgos” y es posible aplicarlo a cualquier edad, sostiene la investigadora.
A su juicio, Canarias es una excelente aliada en la medicina preventiva dado que cuenta con ventajas como el clima, el mar y la tranquilidad para aliviar el estrés diario al que está sometida la sociedad de hoy día. “Nunca es tarde para empezar una rutina que mejore la calidad de vida”, señala la investigadora para invitar a practicar “a cualquier edad” un estilo de vida que evite el desarrollo de enfermedades futuras.
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“Este estilo de vida es un circuito. Si duermes mejor te levantas con mayor ánimo y tienes más ganas de salir, de estar con los amigos, lo que incide en otro de los pilares fundamentales de esta rutina: las relaciones sociales. A nivel hormonal y neuronal se genera dopamina de forma natural y provoca que te encuentres mejor. Vas a tener una mejor calidad de vida. En definitiva, vas a vivir los años que te toquen, pero de la mejor manera posible”.
“Se está trabajando últimamente mucho en investigación y a nivel médico en lo que se denomina medicina personalizada, porque cada uno es diferente”. Al respecto, explica que no se pueden aplicar las mismas técnicas y terapias a todas las personas, sino que deben ajustarse según las características de cada individuo. Pone el ejemplo de las personas que logran el bienestar emocional con la relajación mientras que a otras el relax les estresa y deben estar en movimiento para encontrarse mejor.
La investigadora quiere transmitir la necesidad de concienciarse de que hay posibilidad de prevenir ciertas dolencias con una medicina preventiva enfocada en la mejora del sueño, hábitos saludables, alimentación saludable, práctica de ejercicio y relaciones sociales. Aunque reconoce que es difícil aplicar esta terapia natural en una sociedad donde las prisas, el estrés y las redes sociales han relegado la importancia del cuidado a uno mismo y el contacto humano.
Tras licenciarse en Biología por la Universidad de La Laguna (ULL), Ingrid Morales inició su carrera científica en el laboratorio del NAFC de la Universidad de Highland and Islands en Shetland (2003), donde adquirió experiencia en técnicas avanzadas de mantenimiento y crianza de especies marinas con potencial para el estudio de enfermedades neurodegenerativas relacionadas con el envejecimiento.
A lo largo de su trayectoria, ha desarrollado un sólido interés en los mecanismos subyacentes a la enfermedad de Parkinson. Gracias a diversos contratos y becas, llevó a cabo varios estudios en modelos animales de la enfermedad que culminaron en la obtención en 2012 de su doctorado en la ULL.
Entre 2014 y 2023, trabajó como investigadora postdoctoral en el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), donde amplió sus enfoques metodológicos y colaboró con destacados investigadores nacionales, colaboraciones que le permitieron obtener una perspectiva más integral de los mecanismos de la enfermedad de Parkinson.
En el ámbito docente, ha impartido clases en los grados de Medicina, Fisioterapia y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, así como en programas de posgrado en disciplinas como Física, Química y Medicina. Actualmente, es profesora Ayudante Doctor en la Sección Departamental de Fisiología del Departamento de Ciencias Médicas Básicas, e investigadora del grupo de Neurología y Neurobiología Experimental de la ULL, miembro del CIBER y del Instituto de Tecnologías Biomédicas (ITB), instituciones que refuerzan su posición como referente en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas asociadas al envejecimiento.
















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