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El cierre fantasma de Los Hervideros

El acceso se prohibió en diciembre de 2021, a raíz de los informes que advertían del peligro en los miradores. Desde entonces no se ha intervenido, pero los turistas siguen entrando sin control

Isabel Lusarreta 2 COMENTARIOS 13/05/2026 - 06:40

Unas vallas tiradas en el suelo y cubiertas de óxido son hoy el único rastro visible del cierre de Los Hervideros ordenado por el Cabildo en diciembre de 2021. “La erosión marina ha lavado alguna de las zonas sobre las que se asienta” y “el acceso de los visitantes en algunos miradores es muy peligroso”, advertía el informe de Geoparque que motivó esta medida. Desde entonces nada ha cambiado, pero la prohibición de acceso parece haber caído en el olvido.

“Está cerrado, pero no hay ningún tipo de vigilancia. La gente se salta las vallas y sigue yendo a los miradores, pese a que es un peligro”, advierte el alcalde de Yaiza, Óscar Noda, que reclama al Cabildo, como responsable de este espacio, que adopte medidas. En realidad, ahora no quedan ni vallas que saltarse. Las que colocó en su día la Corporación insular ya son solo una mancha en el paisaje. Hay cuatro volcadas a un lado de la carretera de acceso al aparcamiento y otras cuatro en el camino peatonal, corroídas por el efecto del mar y del tiempo, e invadiendo la colada volcánica.

“Ni las había visto”, comenta una turista mientras visita uno de los miradores con su pareja, sin ser consciente de que el acceso está prohibido. “Lo que sí hemos comentado es que esto parece un poco inseguro”, añade mirando a su alrededor, rodeada de decenas de turistas y familias con niños. Sobre todo, les llamó la atención ver que estaba cortado un tramo de la carretera, en el acceso desde las salinas de Janubio. “Pero fuimos por el otro lado y llegamos”, precisa. Y es que el corte de esa vía termina justo antes del aparcamiento de Los Hervideros, al que actualmente se puede llegar desde El Golfo sin encontrar ninguna restricción.

Las vallas que en su día colocó el Cabildo hoy están tiradas sobre la colada

Fue en febrero de 2021 cuando se tuvo que cerrar un tramo de la carretera, al abrirse un gran socavón. Diez meses después se prohibió también el acceso a Los Hervideros, pero esa decisión quedó eclipsada en el debate político.

En los últimos cinco años se ha hablado mucho de la rehabilitación de la carretera y de los retrasos en la ejecución del proyecto, pero muy poco del presente y del futuro de Los Hervideros. Durante el pasado temporal Therese sí fueron noticia, porque el Consorcio de Seguridad y Emergencias y la Policía Local tuvieron que acudir a desalojar a las personas que estaban en la zona a pesar del fuerte oleaje. Sin embargo, lo que se prohibió en su día fue acceder en cualquier circunstancia, aunque no se esté cumpliendo.

“Muy inestable”

El primer informe que advirtió de la peligrosidad de Los Hervideros está fechado el 5 de noviembre de 2021 y fue elaborado por Geotecnia Allirroz, S.L. para el área de Geoparque del Cabildo. El objetivo era analizar el estado de conservación de los Lugares de Interés Geológico de Lanzarote y el Archipiélago Chinijo, y se prestó especial atención a la “estabilidad” de Los Hervideros, a raíz del socavón que se había abierto a un kilómetro y medio.

El informe estaba acompañado de fotografías que confirmaban el deterioro de la zona. En una de esas imágenes, se observaba “una burbuja de escorias lavada por la erosión”, que había dejado “un vacío bajo un mirador”. Se trata de uno de los principales, donde cinco años después, se siguen asomando cada día los turistas. “Esto no se descarta que esté sucediendo en otros puntos no observables”, añadía el dictamen.

“Está cerrado, pero no hay ningún tipo de vigilancia”, cuestiona Noda

Además, advertía del “peligro” en el camino desde el aparcamiento hasta los miradores: “No hay protección alguna. El propio camino en algunos sitios se ha roto precisamente porque estaba apoyado sobre escorias que se han deslizado hacia el mar. Los visitantes se salen de este camino para hacerse fotos y se están poniendo en peligro, ya que es un medio muy inestable”. Por todo ello, recomendaba informar del riesgo a la administración competente.

Cuatro días después, la técnico responsable de Geoparque elevó un escrito a la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo, dando cuenta del informe y trasladando su recomendación: tomar “las medidas necesarias para mitigar el riesgo que pueda ocasionar el tránsito diario de visitantes” y llevar a cabo “un estudio de detalle sobre la estabilidad de esta zona turística en aras de valorar la idoneidad de futuras visitas, contemplando como opción el cierre de dicha área hasta no conocer las posibles repercusiones que el estado de deterioro actual pueda producir sobre la seguridad de su uso”.

El Cabildo anunció el cierre de Los Hervideros el 7 de diciembre de 2021, casi un mes después de recibir ese escrito, y colocó el vallado en los accesos al aparcamiento y a los miradores. “Nuestra primera obligación es garantizar la seguridad de las personas, por lo que hemos procedido al cierre de los senderos como medida de precaución”, señaló la entonces presidenta, María Dolores Corujo.

“Medidas contundentes”

El Cabildo aseguró que intervendría con celeridad para recuperar este espacio y lo que hizo dos meses después fue pedir un informe a la Demarcación de Costas de Canarias. Las conclusiones de ese dictamen, que está fechado en marzo de 2022 pero que en su momento no se hizo público, fueron aún más contundentes: “Sin duda, la medida más directa y eficaz para garantizar la seguridad de los visitantes consistiría en cerrar el acceso de manera definitiva a los miradores”.

“Los visitantes se salen del camino y se están poniendo continuamente en peligro”

Tras realizar una inspección en la zona, Costas dejaba además una advertencia: “Habría que instaurar medidas más contundentes para evitar el acceso, pues si bien es cierto que actualmente el área tiene prohibido su paso, las medidas existentes no son suficientemente disuasorias para los visitantes, quienes hacen caso omiso a las señales de prohibición, según se pudo comprobar en el día de la visita”. En ese momento aún estaba en pie el vallado y la señal de prohibido el paso, pero los coches aparcaban fuera del parking, sobre la carretera.

Uno de los puntos de preocupación volvía a ser el camino de acceso a los miradores, por el “considerable desnivel” causado por los desprendimientos, “incluso superior al medio metro en algunos tramos”; así como la ausencia de barreras o barandillas de protección. “Los visitantes no solo se confían acercándose demasiado al bordillo con el riesgo de caída que ello entraña, sino que además muchos obvian el peligro y acceden a la zona del talud rocoso, exponiéndose a un posible riesgo de tropiezo y caída al mar, especialmente si transitan sobre piedras sueltas inestables”. En definitiva, la misma estampa que se sigue viendo más de cuatro años después.

El riesgo de intervenir

En cuanto a los miradores y los caminos que los conectan, el informe de Costas advertía de que presentaban cavidades “cada vez de mayor tamaño” en la base que los sostiene, “así como un entramado de fisuras tanto verticales como horizontales, cuyas dimensiones se prevé aumenten”, e “indicios de desprendimiento recientes”. Además, temía que el daño pudiera ser mayor en otros puntos. “En la visita no fue posible comprobar el estado de las partes del macizo que quedaban ocultas”, señalaba el informe, refiriéndose a la zona bajo los miradores, que es “la más expuesta al oleaje”.

La Demarcación de Costas recomendó hace cuatro años el cierre definitivo

Al solicitar este informe, el Cabildo quería conocer las “posibles actuaciones necesarias para su rehabilitación”, pero Costas respondió desaconsejando una intervención: “Emplear barreras o barandillas para evitar caídas a desnivel, así como medidas de refuerzo estructural del macizo rocoso que contemplen el empleo de hormigón o sistemas de anclaje podrían resultar desproporcionadas y contrarias a la conservación de este paisaje natural y generaría un impacto visual negativo importante en este enclave de tan elevado valor paisajístico, además de no dar solución al problema de la erosión, que en todo caso seguirá produciéndose con el paso del tiempo”.

En cualquier caso, dejaba claro que tanto una posible intervención, como la adopción de medidas provisionales para garantizar la seguridad, eran competencia de la Corporación Insular: “El Cabildo de Lanzarote, como organismo encargado de la gestión del uso turístico que se desarrolla en las instalaciones presentes en Los Hervideros, es el competente para su mantenimiento en adecuadas condiciones de seguridad, por lo que en todo caso las medidas que se adopten, si bien pueden ser autorizadas por esta Demarcación de Costas, correspondería acometerlas al Cabildo de Lanzarote”.

“Una prioridad”

El día en el que se anunció el cierre de Los Hervideros, el entonces consejero de Obras Públicas, Alfredo Mendoza, aseguró que recuperar este espacio sería “una prioridad” y que se abordaría “con prontitud”. Sin embargo, después no se conocieron nuevos pasos, ni por parte de aquel grupo de gobierno ni del que vino después.

Se detectaron cavidades “cada vez mayores”, fisuras y desprendimientos

Lo que presentaron ya en febrero de 2025 el actual presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, y el consejero de Obras Públicas, Jacobo Medina, fue el proyecto para rehabilitar la carretera de acceso, que continúa sin salir a licitación. Su objetivo no era dar una solución a Los Hervideros, pero al elaborarlo, Tragsa analizó la situación de este enclave turístico, ya que ambos están íntimamente ligados. Así, en base a los informes de Geoparque y de Costas, ese proyecto presentado hace un año también planteaba la necesidad de “implantar medidas contundentes para evitar el acceso al mirador de Los Hervideros”, así como “adecuar el área de estacionamiento al respecto”, ya que actualmente los vehículos vuelven a aparcar en su interior.

“Yo lo he hablado en varias ocasiones, pero lo volveré a plantear, porque hay que hacer algo con Los Hervideros”, reclama el alcalde de Yaiza y consejero del Cabildo. Por un lado, cree que habría que “cerrar en firme los miradores, para que la gente no siga entrando, porque hay desprendimientos cada dos por tres” en la zona. “Si un día ocurre una desgracia, a ver qué pasa”, advierte Óscar Noda, insistiendo en que la gestión de este espacio depende de la Corporación insular. “Nosotros por supuesto siempre tendemos la mano para colaborar, pero no es una carretera municipal y además es un espacio turístico”.

“Hay que hacer algo para poder visitarlos, aunque sea desde lejos”

Por otro, cree que se debería encargar un proyecto para tratar de “reforzar” y asegurar la zona, acondicionada en su día bajo la dirección de César Manrique. El alcalde es consciente de la dificultad que entrañaría -porque la misma naturaleza que creó en su día este enclave es la que está amenazando su estabilidad-, pero reclama que al menos se estudie si es viable. “Si no es posible reforzar los miradores, por lo menos asegurar el camino antiguo de asfalto. Hacer algo para poder visitarlos aunque sea desde lejos, pero visitarlos”. Eso sí, de forma segura, que es lo que no ocurre en la actualidad.

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Como siempre, esperaremos una desgracia para que las autoridades se tomen en serio la peligrosidad de Los Hervideros
Como siempre, esperaremos una desgracia para que las autoridades se tomen en serio la peligrosidad de Los Hervideros

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