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Manuel Peláez, agricultor ecológico en Lanzarote: “El campo necesita agua buena, no la que nos dan”

Al frente de Finca Tres Peñas, es el protagonista de un nuevo episodio de ‘Historias de emprendimiento’

Pilar Estevan 0 COMENTARIOS 03/02/2026 - 06:46

El campo en Lanzarote tiene un problema serio: el agua que llega no sirve para cuidar la tierra. Y cuando la tierra se degrada, no solo ser pierden cultivos, se pierde futuro. Manuel Peláez, agricultor ecológico afincado en la Isla, está al frente de Finca Tres Peñas y es el protagonista de un nuevo episodio de 'Historias de emprendimiento', el videopodcast de Diario de Lanzarote que se puede seguir en Youtube, Spotify e Ivoox.

En este capítulo hablamos de algo que casi no se dice en voz alta: la necesidad de agua apta para los cultivos, de un mercado de abastos para el producto local, de cómo la falta de vivienda expulsa a quienes quieren trabajar el campo y de una generación que ya no sabe de dónde salen los alimentos que consume. Porque el producto ecológico no es una moda: es territorio, es cultura y es algo que debería sentirse como propio.

-¿Qué sientes cuando metes las manos en la tierra?

-Meter las manos en la tierra es meterlas en nuestras raíces. Venimos de la naturaleza, y la naturaleza es muy sabia. Siento que es algo primitivo pero actual, un sentido de existencia que nunca se abandona.

-Llegaste a Lanzarote buscando trabajo en la hostelería, pero volviste a la tierra. ¿Cómo fue ese cambio?

-Yo nací en el campo y aprendí con mi padre. Aunque estuve en la hostelería, incluso con negocios propios, siempre estuve vinculado al campo. Cuando llegué a Lanzarote, ya tenía un recorrido en ambos sectores. En un momento decidí que el tiempo que me quedara lo dedicaría a lo que realmente me gusta.

-¿Qué te aporta el campo frente a la hostelería?

-El campo es otro sosiego. Se trabaja con calma, al aire libre, y eso da mucha salud. Solo por estar ahí, cultivando, ya se nota el beneficio.

“Los niños de hoy no saben de dónde vienen los alimentos que comen”

-Eres una persona innovadora. Has introducido cultivos como espárragos, pitaya, piña tropical, olivos... ¿Cómo lo has vivido?

-Siempre he creído que en Lanzarote se pueden hacer muchas cosas. No podemos vivir solo de la cebolla o la batata. Hay que innovar con cultivos rentables y buenos para la salud. A veces nos faltan apoyos, no críticas, sino respaldo por parte de instituciones. Hay que dialogar más.

-Fuiste uno de los impulsores de los mercadillos y de la venta directa. Incluso llegaste a encadenarte durante la pandemia. ¿Por qué?

-Durante el Covid, cerraron mercadillos al aire libre y se permitió la actividad en supermercados cerrados y masificados. Me pareció un atropello. Estuve encadenado y en huelga de hambre porque era una injusticia. Reunimos cerca de 2.000 firmas y solicitamos un mercado de abastos. Lanzarote, con el número de habitantes que tiene, no puede seguir sin un mercado.

-¿Qué solución propones para revitalizar el campo en la Isla?

-El campo necesita agua, pero agua buena, no la que nos dan, que quema la tierra. Tenemos tecnologías y modelos como en El Hierro. Hay que dejar de repetir los mismos errores y tener voluntad de hacer las cosas. Además, falta gente formada y vivienda. Si una persona preparada no puede pagar 1.500 euros de alquiler, se va.

“En Lanzarote se pueden hacer muchas cosas si hay voluntad y diálogo”

-¿Crees que es posible vivir de la agricultura ecológica?

-Sí, claro. La gente ya ve el producto ecológico como algo suyo. Se puede vivir dignamente del campo si se apuesta por ello y se diversifica.

-¿Qué aprendizaje te ha dejado el emprendimiento?

-He aprendido mucho de mucha gente. Lo más difícil ha sido no entender a quienes no se atrevieron a caminar a mi lado. No fue por miedo, sino por egoísmo o intereses. Pero me quedo con lo mejor de cada experiencia.

-¿Nos puedes contar en qué consiste el nuevo proyecto en Finca Tres Peñas?

-Queremos ampliar con visitas guiadas, un centro de transformación y un espacio de relajación para que las familias puedan disfrutar de la finca. También trabajaremos con escuelas para que niños y niñas aprendan de dónde viene lo que comen. En una ocasión, una niña que no comía verduras probó una lechuga allí y desde entonces pide cestas de la finca.

“Sin agua apta para los cultivos no se puede recuperar el campo”

-¿Cuál es el objetivo final de este proyecto?

-Con un mercado de abastos, pondríamos en marcha el campo, el paisaje y una economía circular. No todos podemos trabajar en hostelería. Necesitamos un sistema normal para la gente normal.

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