Manuel Peláez, agricultor ecológico en Lanzarote: “El campo necesita agua buena, no la que nos dan”
Al frente de Finca Tres Peñas, es el protagonista de un nuevo episodio de ‘Historias de emprendimiento’
El campo en Lanzarote tiene un problema serio: el agua que llega no sirve para cuidar la tierra. Y cuando la tierra se degrada, no solo ser pierden cultivos, se pierde futuro. Manuel Peláez, agricultor ecológico afincado en la Isla, está al frente de Finca Tres Peñas y es el protagonista de un nuevo episodio de 'Historias de emprendimiento', el videopodcast de Diario de Lanzarote que se puede seguir en Youtube, Spotify e Ivoox.
En este capítulo hablamos de algo que casi no se dice en voz alta: la necesidad de agua apta para los cultivos, de un mercado de abastos para el producto local, de cómo la falta de vivienda expulsa a quienes quieren trabajar el campo y de una generación que ya no sabe de dónde salen los alimentos que consume. Porque el producto ecológico no es una moda: es territorio, es cultura y es algo que debería sentirse como propio.
-¿Qué sientes cuando metes las manos en la tierra?
-Meter las manos en la tierra es meterlas en nuestras raíces. Venimos de la naturaleza, y la naturaleza es muy sabia. Siento que es algo primitivo pero actual, un sentido de existencia que nunca se abandona.
-Llegaste a Lanzarote buscando trabajo en la hostelería, pero volviste a la tierra. ¿Cómo fue ese cambio?
-Yo nací en el campo y aprendí con mi padre. Aunque estuve en la hostelería, incluso con negocios propios, siempre estuve vinculado al campo. Cuando llegué a Lanzarote, ya tenía un recorrido en ambos sectores. En un momento decidí que el tiempo que me quedara lo dedicaría a lo que realmente me gusta.
-¿Qué te aporta el campo frente a la hostelería?
-El campo es otro sosiego. Se trabaja con calma, al aire libre, y eso da mucha salud. Solo por estar ahí, cultivando, ya se nota el beneficio.
“Los niños de hoy no saben de dónde vienen los alimentos que comen”
-Eres una persona innovadora. Has introducido cultivos como espárragos, pitaya, piña tropical, olivos... ¿Cómo lo has vivido?
-Siempre he creído que en Lanzarote se pueden hacer muchas cosas. No podemos vivir solo de la cebolla o la batata. Hay que innovar con cultivos rentables y buenos para la salud. A veces nos faltan apoyos, no críticas, sino respaldo por parte de instituciones. Hay que dialogar más.
-Fuiste uno de los impulsores de los mercadillos y de la venta directa. Incluso llegaste a encadenarte durante la pandemia. ¿Por qué?
-Durante el Covid, cerraron mercadillos al aire libre y se permitió la actividad en supermercados cerrados y masificados. Me pareció un atropello. Estuve encadenado y en huelga de hambre porque era una injusticia. Reunimos cerca de 2.000 firmas y solicitamos un mercado de abastos. Lanzarote, con el número de habitantes que tiene, no puede seguir sin un mercado.
-¿Qué solución propones para revitalizar el campo en la Isla?
-El campo necesita agua, pero agua buena, no la que nos dan, que quema la tierra. Tenemos tecnologías y modelos como en El Hierro. Hay que dejar de repetir los mismos errores y tener voluntad de hacer las cosas. Además, falta gente formada y vivienda. Si una persona preparada no puede pagar 1.500 euros de alquiler, se va.
“En Lanzarote se pueden hacer muchas cosas si hay voluntad y diálogo”
-¿Crees que es posible vivir de la agricultura ecológica?
-Sí, claro. La gente ya ve el producto ecológico como algo suyo. Se puede vivir dignamente del campo si se apuesta por ello y se diversifica.
-¿Qué aprendizaje te ha dejado el emprendimiento?
-He aprendido mucho de mucha gente. Lo más difícil ha sido no entender a quienes no se atrevieron a caminar a mi lado. No fue por miedo, sino por egoísmo o intereses. Pero me quedo con lo mejor de cada experiencia.
-¿Nos puedes contar en qué consiste el nuevo proyecto en Finca Tres Peñas?
-Queremos ampliar con visitas guiadas, un centro de transformación y un espacio de relajación para que las familias puedan disfrutar de la finca. También trabajaremos con escuelas para que niños y niñas aprendan de dónde viene lo que comen. En una ocasión, una niña que no comía verduras probó una lechuga allí y desde entonces pide cestas de la finca.
“Sin agua apta para los cultivos no se puede recuperar el campo”
-¿Cuál es el objetivo final de este proyecto?
-Con un mercado de abastos, pondríamos en marcha el campo, el paisaje y una economía circular. No todos podemos trabajar en hostelería. Necesitamos un sistema normal para la gente normal.
















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