Eduardo Núñez

Burbujas

En un colegio de educación primaria, una profesora de ciencias sociales explicó durante varias clases, conceptos elementales sobre comercio: importación y exportación.  Tras trabajar bastante el tema, preguntó al alumnado: "Cómo se llama cuando se trae mercancía de otro país al nuestro", que evidentemente se refería a importación. Un avispado alumno contestó sin pestañear: "contrabando". La respuesta tratándose de una escolar es anecdótica, pero la naturalidad con la que el muchacho respondió denota que en su ambiente familiar y social esta actividad era habitual. En el mundo en que vivía, en su burbuja, esta práctica  se había normalizado.

Los escolares están en formación y sus valores aún no están consolidados. Sin embargo, hay ambientes donde  vivir solo en ese círculo tiene consecuencias más graves. Este es el caso del antiguo jefe del estado, el rey emérito, que como es sabido se aprovechó de su cargo para cobrar comisiones, esconder dinero en el extranjero  y defraudar a hacienda, además de otras cosas que sería largo  enumerar. No ha sido juzgado porque gozaba de  inviolabilidad. Ahora, desde el exilio, preguntado si va a pedir disculpas responde que no tiene de qué. Y si se arrepiente de algo que haya hecho en su vida -en una clara alusión a sus fechorías- dice que, de nada. Se entiende que volvería a hacer lo mismo. No existe conciencia de culpa.  Vive en un universo paralelo, donde esas prácticas, que ya han dado con varios de sus amigos en  prisión, son frecuentes  y casi se han normalizado. El jefe del estado es el primer español y sus actitudes y hechos deberían ser ejemplares.

También se dan casos en otros estamentos institucionales, como ocurre en parte de la Justicia, que parece vivir en un cosmos particular. Así el presidente de la sala segunda del tribunal supremo no tiene empacho en impartir cursos remunerados  promovidos por una de las acusaciones (Colegio de Abogados de Madrid) en el juicio contra el fiscal general, tampoco en desvelar información interna del tribunal - en tono informal durante el curso- cuando aún no había sentencia o tener relación personal con abogados de la acusación (codirección de tesis doctoral). Todo ello mientras se desarrollaba el proceso. La apariencia de imparcialidad, concepto recogido en la ley, no sale bien parada ni tampoco la imagen de la Justicia.

Todos tendemos a vivir en una burbuja adoptando valores, modos, costumbres y códigos  comunes, que a veces nos inducen a actuaciones o asumir posiciones no del todo acertadas. La falta de comunicación con quienes no están en nuestro círculo no es beneficiosa, si lo es interactuar. Nos proporcionará una perspectiva más elevada, ayudándonos a comprender otras realidades y ello enriquecerá nuestro pensamiento.

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