ENTREVISTA

Haidar: “No tiene ningún sentido que la misión de la ONU en el Sáhara continúe en el territorio. No hace nada concreto”

Se cumplen 10 años del inicio del caso de la activista saharaui, que fue expulsada a Lanzarote y estuvo en huelga de hambre durante 32 días en el aeropuerto

Aminatu, en el aeropuerto de Lanzarote en 2009.
Saúl García 4 COMENTARIOS 14/11/2019 - 04:59

La conversación se produce por WhatsApp después de varias semanas intercambiando mensajes. Acaba de volver de viaje y asegura que recibe tantos mensajes que a veces se le pasa contestar. Dice que la conexión, en su casa de El Aaiún, “es terrible”, pero es suficiente.  Hace solo unas semanas ha conocido que la Fundación Right Livelihood Award le ha concedido el que llaman el Nobel Alternativo, junto a otras figuras internacionales como Greta Thunberg. “Es un placer hacer una entrevista con un periódico de Lanzarote. Tengo mucho cariño a esa isla y a su gente y no puedo olvidar nunca el apoyo incondicional que recibí en aquellos días y en esas condiciones difíciles en el aeropuerto”, asegura.

-Antes de nada, ¿cómo se encuentra de salud?

-Tengo problemas de estómago, sigo con ellos y con problemas de cervicales, de espalda, que estoy sufriendo por la falta de calcio. Esto es una secuela, es consecuencia de la huelga de hambre.

-¿Cómo es su vida cotidiana en El Aaiún? ¿Viaja mucho?

-Depende. Cuando tengo una conferencia o una gira por Europa o Estados Unidos, pero intento siempre estar en El Aaiún para trabajar en el terreno y hacer la observación en directo de las violaciones que Marruecos sigue cometiendo contra la población saharaui.

-¿Cómo están las calles de El Aaiún? ¿Continúa la represión?

-La represión sigue. Marruecos sigue con su estrategia de vetar todas las formas de protesta, privando de los mínimos derechos a los saharauis. No hay manera de hacer manifestaciones pacíficas en las calles, siempre son reprimidas y se llevan a cabo detenciones arbitrarias contra activistas y las torturas en los centros de la policía marroquí o en las calles e incluso a veces entran en las casas. Marruecos mantiene un black out en el territorio, mediático y militar. La presencia de la Policía y de las fuerzas paramilitares es lo que más se ve, sobre todo en los barrios donde hay más población saharaui.

-Hace años denunció una agresión de las fuerzas de seguridad. ¿Ha vuelto a sufrir algún episodio parecido?

-Sí. El día 9 de octubre intenté grabar una manifestación de mujeres saharauis y la policía me ha privado de grabarla y de hacer mi trabajo como defensora de los derechos humanos. Un agente de las fuerzas auxiliares me ha pegado y la policía me ha dicho que está prohibido sacar fotos o filmar la manifestación. Después del premio que he recibido, están un poco frenados. Se nota que tienen miedo, pero no me dejan hacer mi trabajo bien.

-¿Cómo valora que le hayan concedido ese premio? ¿Qué significa?

-Es un reconocimiento internacional clarísimo a la lucha pacífica de mi pueblo y al derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y un apoyo claro a mi trabajo y mi lucha pacífica como defensora de los derechos humanos. Es un reconocimiento internacional que va a ayudar muchísimo para crear redes internacionales con el resto de premiados, que son personas muy importantes de diferentes continentes.

-¿En qué momento cree que está el conflicto del Sáhara? Se acaba de prorrogar la presencia de la Minurso.

-Me siento decepcionada después de la resolución del Consejo de seguridad y de la dimisión de Horst Kohler. Esperaba que el Consejo diera alguna propuesta concreta para evitar retomar las armas por parte del Frente Polisario, que es el representante del pueblo saharaui. He mencionado en varias ocasiones que la guerra armada es muy probable porque los dirigentes del Polisario así lo han declarado. Esta resolución es peor que las precedentes y no sé hasta cuándo el pueblo saharaui va a seguir con su paciencia y su lucha pacífica y la resistencia no violenta.

-¿La gente joven es más partidaria de la violencia?

-Exactamente. Hay un grupo de gente joven ejerciendo presiones sobre el Polisario para que retome las armas. Es lamentable que el Consejo de seguridad haya perdido una oportunidad que ha ofrecido el Frente Polisario durante treinta años. Son más de 28 años de la Minurso sin hacer nada, sin que esta misión haya podido cumplir su objetivo, que es organizar el referéndum, y sin poder proteger los derechos humanos en los territorios ocupados. Esta misión no tiene ningún sentido que continúe en el territorio. No hace nada concreto.

-¿Qué o quién la podría sustituir? ¿Quién puede hacer de mediador o de aliado?

-Somos conscientes de que nuestro problema es con Francia. Es el país que puede lograr un avance y el que está apoyando la ocupación marroquí, pero con la diferencia de que otros países también son un obstáculo. Por eso dimitió Kohler, porque no tuvo apoyo. Mientras el Consejo de seguridad no haga presión sobre Marruecos, que bloquea la vía democrática, vamos a continuar así hasta que la causa derive en una guerra o en violencia.


Aminatu, en el El Aaiún, en una imagen reciente.

“He mencionado en varias ocasiones que la guerra armada es muy probable porque los dirigentes del Polisario así lo han declarado reiteradamente. No sé hasta cuándo el pueblo saharaui va a seguir con su paciencia y su lucha pacífica y la resistencia no violenta”

-¿Puede influir la situación interna de Marruecos, con otros conflictos como el del Rif?

-Nuestro caso no tiene nada que ver con el Rif, pero la situación interna en Marruecos puede ayudar de alguna manera, obligando al país a pensar en una solución con los saharauis para evitar otro problema interno más. Esto puede obligar a Francia y a que el Consejo de seguridad haga una resolución definitiva para cerrar este conflicto.

-La Justicia europea les ha dado la razón por la explotación de los recursos. ¿Se están cumpliendo esas sentencias?

-La decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea fue una victoria no solo para la causa saharaui sino para la justicia internacional, pero lamento mucho que esta decisión que viene de una institución jurídica de alto nivel no la respeten los países europeos y firmen el acuerdo de pesca con Marruecos y otros acuerdos agrícolas. Marruecos se siente muy cómodo porque los propios europeos no han respetado esa decisión y sigue robando la riqueza saharaui con sus socios europeos  sin consultar al pueblo ni al Frente Polisario, que es el representante legítimo.

-¿Qué papel espera que jueguen España y Estados Unidos?

-España tiene un papel que es claro. Nos ha dejado a nuestra suerte, sin cumplir el proceso de descolonización ni reconocer el derecho a la autodeterminación. Era una colonia española y sigue con su deuda hacia el pueblo saharaui y tiene que reconocer el derecho a la independencia. España, en lugar de apoyar una solución que garantice la autodeterminación, sigue apoyando al gobierno marroquí, que es el ocupante. Tampoco ha dicho nada de lo que ocurre contra la población saharaui que sigue siendo española. No ha jugado ningún papel en favor del pueblo, lo que no es coherente con la postura de apoyo popular de todos los pueblos de España en favor del pueblo saharaui. No se puede entender la postura del Gobierno frente al apoyo incondicional de alto nivel en favor de la causa saharaui por parte de los pueblos. De Estados Unidos esperamos que Trump pueda jugar un papel importante en favor de la causa y que haga presión dentro del Consejo de Seguridad para poner fin a nuestro sufrimiento. Eso esperamos.

-¿Cuál es la prioridad: la independencia, el referéndum o la defensa de los derechos humanos?

-Mientras se hace un referéndum de autodeterminación, hay que presionar a Marruecos para que respete los derechos elementales del pueblo saharaui, porque son injustas e inaceptables las presiones. En la cárcel hay condenados a perpetuidad o a treinta años que no pueden esperar a una solución del conflicto. La libertad de expresión o de trabajo no puede esperar, y acabar con el expolio ilegal de las riquezas… Esto es urgente y prioritario, antes que nada. Además, hay otra situación muy dura e inhumana. En los campamentos de refugiados las condiciones son muy duras, de un pueblo que está sufriendo el exilio desde hace más de cuarenta años en condiciones terribles. Los derechos humanos no pueden esperar. No hay que olvidar que todas estas violaciones son por la falta de respeto de un derecho fundamental, el derecho a la autodeterminación.

-¿Cómo recuerda su estancia en Lanzarote durante su huelga de hambre? ¿Qué le viene a la cabeza cuando recuerda esos días?

-No puedo olvidar dos cosas. La complicidad absoluta del Gobierno de España con el ocupante marroquí no la podré olvidar nunca en mi vida, es una vulneración de los derechos humanos clarísima y no puedo perdonarlo. La otra cosa que está grabada en mi memoria es el apoyo internacional que recibí en aquellos días duros en el aeropuerto. No podré olvidar ese cariño recibido por todos los pueblos de España, pero en particular del pueblo canario. Esto me ha ayudado mucho y fue mi alimento. Ese trato humano, ese cariño, esa cercanía no la puedo olvidar. Lo que quiero trasmitir a todos los que me apoyaron entonces es un mensaje de agradecimiento y gratitud, pero también un llamamiento para que, del mismo modo, ayuden a todo el pueblo saharaui que está sufriendo, para que pueda llegar a su derecho de existencia y libertad.

-¿Sigue manteniendo el contacto con todas las personas que le apoyaron? Con Edi Escobar, con Fernando Perait, Willy Toledo...

-Claro. Son mi familia, y también con Inés Miranda y Carmelo Ramírez, con todos... y con la Fundación Robert Kennedy, que hizo un papel muy importante en Estados Unidos de presión sobre Marruecos.

-¿Por qué cree que ocurrió entonces lo que ocurrió, por qué Marruecos no la dejó entrar precisamente en esa ocasión, por qué la complicidad de España, por qué Francia tardó tanto en reaccionar?

-Porque Marruecos calculó mal. No valoró la determinación personal que yo tengo. Hubo un mal cálculo a mis principios. En cuanto a España, fue engañada por Marruecos, también por intereses personales del señor Moratinos y del Gobierno socialista en esa época. Por esos intereses, España lo pagó caro y Marruecos, también. La imagen de España fue dañada por esta violación de los derechos humanos y Estados Unidos jugó un papel muy importante, porque yo estaba volviendo de ese país después de recoger un premio. Lo advertí, que Marruecos me iba a detener o confiscar mis documentos y ellos me dijeron que por qué. Y Francia, para salvar a Marruecos y limpiar su imagen, jugó ese papel de presión para que cediera ante mis demandas de regresar a mi país sin condiciones. Esto confirma que Francia es nuestro problema y puede jugar un papel muy importante de paz. La clave es Francia.

Comentarios

Tenemos suficiente con lo nuestro.
Y ellos no son lo nuestro?
Lola, sera lo tuyo, lo nuestro no.
Todo es mentira y pura propaganda para beneficiarse a costa del " problema si la hay" y la penuria de nuestros hermanos en los cpr de tinduf.

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