Jacobo Medina

Los trípodes de Pedro Sánchez

Hay imágenes que resumen mejor una época que cualquier discurso. Este verano, en La Mareta, esa imagen tiene tres patas: un trípode.

Pedro Sánchez vuelve a elegir Lanzarote para pasar unos días de descanso. Pero esta vez lo hace con un dispositivo de seguridad reforzado y redoblado que ha llamado la atención de quienes conocen la residencia y su entorno. Por primera vez, los trípodes se convierten en protagonistas de unas vacaciones presidenciales.

Y no es casualidad.

Cuando un presidente necesita reforzar de forma tan visible su seguridad, cabe preguntarse si el problema está fuera de las vallas o si, por el contrario, responde al momento político que atraviesa.

La diferencia con el verano pasado es enorme. En apenas doce meses, la actualidad ha estado marcada por la condena de Ábalos, la condena de Koldo, la acusación de Cerdán, la condena del Fiscal General del Estado. En definitiva por los procedimientos judiciales que afectan a personas del entorno más cercano del presidente. Su esposa afronta un procedimiento judicial y su hermano ha sido condenado por prevaricación administrativa a una pena de inhabilitación.Un escenario que difícilmente tiene precedentes para un presidente del Gobierno en ejercicio.

Mientras tanto, Canarias sigue esperando.

Siguen llegando pateras a nuestras costas. Continúan soportando una enorme presión migratoria nuestros puertos y nuestros servicios de emergencia. Y quienes realmente sostienen esa realidad son la Guardia Civil, la Policía Nacional, Salvamento Marítimo, Cruz Roja y decenas de voluntarios que trabajan cada día con profesionalidad, humanidad y, demasiadas veces, con recursos insuficientes. Ellos merecen todo nuestro reconocimiento.

Sin embargo, el presidente volverá a disfrutar de unos días en La Mareta, un lugar excepcional que parece visitar con más frecuencia para descansar que para escuchar las reivindicaciones de una tierra que reclama más atención durante todo el año.

Resulta inevitable que muchos canarios se pregunten si Canarias es para el Gobierno un territorio estratégico o simplemente un magnífico destino vacacional.

Y quizá por eso los trípodes sean mucho más que un elemento de seguridad. Son la metáfora de una legislatura marcada por la desconfianza, el desgaste y la necesidad permanente de protegerse del ruido político.

Ahora solo queda saber si Zapatero, el talismán del PSOE, se copiará de Pedro Sánchez, y colocará trípodes en su residencia de Famara. La parte buena de Zapatero es que le servirá para colgar las joyas.

Lo que está claro es que al final del verano, los trípodes se desmontarán, pero lo que realmente hay que desmontar es a este desgobierno.

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