
EL PASEO
Por Saúl García
El Ayuntamiento ataca de nuevo e insiste en denominar mercado de abastos un proyecto que ahora une a la Recova y la Pescadería municipal, cuando todo apunta a que va a ser un bar
Es la segunda vez que se proyecta en el mismo espacio un mercado de abastos que después no es un mercado de abastos. Cuando se rehabilitó la Recova municipal, que sí lo fue, también se hizo con fondos europeos para hacer un mercado de abastos y ya nunca lo fue, ni en la teoría ni en la práctica.
El Ayuntamiento de Arrecife ataca de nuevo e insiste en denominar mercado de abastos un proyecto que ahora une a la Recova y la Pescadería municipal, cuando todo apunta a que va a ser un bar, con más o menos matices, pero un bar, donde, con un poco de suerte, se puedan degustar productos ya elaborados y quién sabe si comprar algún producto local.
Tampoco es que disimulen demasiado. Para la Recova hablan de incluir una “zona gastronómica y enoteca” y de compatibilizar el uso de mercado “con el desarrollo de eventos que sigan con la línea de dinamización de la ciudad”. Lo mismo que se hace en Navidad, pero todo el año.
Para la Pescadería se dice que tendrá “una serie de barras para el consumo” en la planta baja y otra barra en la terraza y que “recuperará su actividad como un nuevo referente para la gastronomía y la dinamización turística de Arrecife”. Casi nada.
Por si quedaba alguna duda, aunque parece que el proyecto está más claro que el nombre escogido, la actuación la impulsa la concejalía de turismo y empleo a través de la empresa Gesprotur. Una sociedad pública adscrita a la Consejería de Turismo y Empleo del Gobierno que se dedica a la gestión de proyectos y estudios turísticos. Y a partir de ahora, de mercados de abastos.













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