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Shakespeare a la carta: “Aquí lo que busca la gente es diversión”

Finaliza el cuarto curso de teatro para personas mayores de 55 años en la UNED, que este año ha adaptado los personajes del dramaturgo a una lectura contemporánea

Saúl García 0 COMENTARIOS 26/06/2026 - 07:01

La actividad se llama “Curso de dramatización y creatividad teatral”. El nombre se lo puso quien la imparte, Manuel Ortiz, que es profesor de teatro y también de Lengua y Literatura en Secundaria. O lo era. Al menos lo de Secundaria, porque se jubiló y precisamente por ese motivo se planteó presentar un proyecto a la UNED, a los programas senior que desarrolla esta universidad a distancia, para hacer teatro con personas mayores de 55 años.

Ortiz fue alumno del Centro Andaluz de Teatro y tenía experiencia en dirección y puesta en escena. No había impartido cursos a ese tipo de alumnado pero sí a muchos otros. Dice que no es muy diferente, que hay similitudes entre la adolescencia y la jubilación. Aunque también hay diferencias. “Lo que tienen en común es la capacidad y el ansia de saber”, señala, mientras se prepara para dar la clase, que se imparte los miércoles en la sede de la UNED. La diferencia reside, apunta, en que “los adolescentes te cuestionan de forma continua, te llevan a un esfuerzo mayor, mientras que las personas mayores lo tienen más claro, buscan la excelencia, saben escuchar más y respetan más las opiniones”. En cualquier caso, cree que puede ser interesante llevar a cabo un proyecto intergeneracional, en el que participen tanto adolescentes como jubilados.

Este es el cuarto año en que se imparte el taller. Va cambiando la metodología y la gente, pero se mantiene el objetivo de acercarse al teatro. El primer año se centraron en Stanislavski, el director ruso creador del famoso método que lleva su nombre. El segundo año siguieron con los métodos y los rusos, porque estuvo dedicado a la biomecánica teatral de Meyerhold. Ortiz aclara, en este punto que siempre se hace de forma “lúdica”. “Aquí lo que busca la gente es diversión, no responsabilidad”, puntualiza.

El tercer año lo dedicaron a la comedia renacentista italiana, y el cuarto, que es este, están enfrascados en la obra de Shakespeare. No ensayan una obra completa, sino que eligen un personaje de una obra del autor inglés, lo llevan a su terreno, lo asimilan, y así preparan la representación de un monólogo. Explicamos la técnica, pero no reproducimos la técnica de los siglos XVI o XVII”, señala Ortiz: “Los personajes de Shakespeare los traemos a una lectura nuestra, contemporánea”.

El taller dura cuatro meses y termina este mes de junio. Durante los cuatro meses hacen juegos de sensibilización, expresión corporal, de vocalización o de respiración. Una vez que se logra esto, ya entran en la cuestión teatral y se acercan también a otros autores, como Lorca o Pirandello.

Juan Antonio: “Es un regreso a la niñez, el teatro te hace jugar y viajar en el tiempo”

Hay alumnos que ya tienen experiencia teatral, o musical, con títeres, con danza o con otro tipo de arte, o bien desde la teoría o bien desde la práctica. Otros, ni de lejos. Es la primera vez que hacen algo así. Dice Ortiz que el teatro sirve, entre otras cosas, para comunicarse mejor y para paliar algunas carencias, incluso emocionales, para aprender técnicas, en definitiva, “que a uno le pueden servir en su vida normal”, para no tener que ir al psicólogo y para abrirse al mundo desde un punto de vista social. “Son todo ventajas”, resume. Dice Ortiz que en la escuela, en general en la educación obligatoria, “sería fundamental que hubiera teatro”.

El grupo de teatro tiene previstas varias actuaciones. El primer miércoles de junio se clausura el curso y el alumnado tiene la oportunidad de poner en práctica el desarrollo de su personaje en la sede de la UNED. Dos días después actúan en el Centro de Mayores de Arrecife y el segundo jueves de junio en la Sociedad Democracia. También actuarán, posiblemente, en el Centro Penitenciario de Tahíche.

Los alumnos

Pilar está de pie, frente a la clase. En realidad, en este momento, se encuentra de espaldas. Dice el profesor que va a oscurecer la voz y que “en el momento en que se gire es el personaje”. Se gira y empieza a declamar. Se para, la reconduce, empieza de nuevo, se oyen comentarios, se ríen, explica lo que va a hacer...

Así transcurre una de las clases del curso, que ya está llegando a su fin. Entre los asistentes hay un poco de todo. Está Toño, que era maestro y había trabajado con marionetas. Dice que, en definitiva, aquí se encuentra con un grupo de gente para pasarlo bien. “Se genera muy buen ambiente”, señala. Le ha tocado este año preparar el personaje de Puck, el duende revoltoso de Sueño de una noche de verano.

Chari también hace un personaje de esa misma obra, aunque es de una obra dentro de esa obra. Se trata de Tisbe, una actriz de teatro, una mala actriz, que aparece en la obra ficticia Píramo y Tisbe. Chari ya tenía contacto con el mundo del teatro, tanto por vía personal como familiar y también cree que divertirse es el principal atractivo del curso.

Laura: “Aumenta la autoestima y fortalece las relaciones con compañeros”

Laura dice que iba a hacer de Portia, la protagonista de El mercader de Venecia, pero que al final será la amiga de Julieta. No se sentía cómoda con un personaje y ha elegido otro. “Me gusta el ambiente, sirve para conocer gente, para aumentar la autoestima y fortalece las relaciones con los compañeros”, dice.

Margabel hace de Ofelia, el principal personaje femenino de Hamlet, que ha dado lugar a cientos de interpretaciones no solo teatrales. “Hago un pequeño papel que no es realmente ese papel, sino de otra forma”, puntualiza. Aquí todo se va adaptando. Con el transcurso del taller ha ido cambiando el personaje. Margabel asiste al curso desde el primer año y dice que le ayuda “a trabajar la mente” y que es una especie de juego. 

Pino y Juana están sentadas una junto a la otra. También están preparando personajes de Hamlet, pero personajes masculinos. No habían hecho nunca teatro, dicen. Una de las dos viene animada por la otra. “Pensé que venía a escuchar, como si fueran unas conferencias”, dice Pino, que ya vio desde el principio que no era así y se ha lanzado a participar.

Juan Antonio hace un personaje que aparece en Macbeth. Lleva tres años en el curso. Mientras habla y mientras otros repasan el papel o comentan otra cosa él rasguea el timple. Un momento antes estaba tocando la armónica. Dice que hace cuatro años falleció su esposa, de repente, y que sus hijas le animaron a que se apuntara a algo, que hiciera actividades. Desde entonces, además de teatro, hace senderismo, vela y lo que se ponga por delante. En el curso, casi todo lo que hace lo relaciona con la música. “En cierto modo es un regreso a la niñez, el teatro te hace jugar, interpretar, viajar en el tiempo”, asegura.

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