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Daniel Morales expone en La Graciosa más de 80 discos antiguos de la música folclórica de Canarias

Parte de la colección del coleccionista e investigador lanzaroteño se exhibe los días 8 y 9 de mayo en Caleta del Sebo, en el marco de la XIII edición del Festival de Timples

Diario de Lanzarote 0 COMENTARIOS 23/04/2026 - 11:50

El investigador y coleccionista lanzaroteño Daniel Morales exhibe parte de su valiosa colección de discos de pizarra y vinilos antiguos de música folclórica de Canarias, en la exposición organizada paralelamente al programa de conciertos previstos en la XIII edición del Festival de Timples de La Graciosa.

La muestra, que podrá visitarse en el Centro Cultural de Caleta del Sebo los días 8 y 9 de mayo, entre las 10:00 y las 13:00 horas y las 16:00 y 19:00 horas, ofrece un variado conjunto de 80 ejemplares aproximadamente rescatados del periodo que contempla el primer despegue en Canarias de los registros sonoros de artistas y grupos folclóricos durante la década de los años 50 del siglo pasado, muchos de ellos timplistas como Totoyo Millares, Juan Valerón, Casimiro Camacho o Ramón Gil.

Morales incluye asimismo en la exposición numerosos métodos de enseñanza musical comercializados en los años 50, con los que pudo aprender y mejorar su técnica cientos de personas antes de la irrupción de los conservatorios y su enseñanza reglada. Hay que recordar que, en el caso de la capital grancanaria, no es hasta 1958 que la academia de música de la Sociedad Filarmónica obtiene el rango de Conservatorio Elemental de Música, y no es hasta 1998, que la Comunidad Autónoma de Canarias asume su titularidad.

Según señala Morales, en el caso del timple canario, un instrumento tradicionalmente asociado a la música popular, la didáctica ha sido crucial. "Las primeras generaciones de músicos canarios aprendían por imitación, y la técnica se transmitía en muchos casos de padres a hijos. Para ir un paso más allá, era necesaria la participación de un profesor, que en la época solían ser músicos destacados y que en algunos casos comenzaron a publicar sus métodos como una manera de divulgar sus conocimientos aprendidos a base de su experiencia".

Los primeros métodos comercializados como el de Francisco Alcázar en 1954 o el de Francisco Sarmiento Rojas en 1968, así como el de Gustavo Benítez en 1981, fueron relevantes por su accesibilidad y fácil uso. "Pero no fue hasta décadas posteriores cuando se empezaron a crear los primeros que le permitieron trascender su rol tradicional y avanzar en repertorios más complejos y con técnicas avanzadas", recuerda el investigador conejero, que opina que "aún se requiere de mayor esfuerzo para la generación de literatura con nuevas composiciones y adaptación de repertorio, para impulsar su mayor desarrollo".

Más de 200 discos antiguos

Los discos de pizarra fueron el soporte estrella durante más de 50 años, una hegemonía que no resistió a la aparición del vinilo. Morales tiene una colección que supera los 200 ejemplares, entre discos de pizarra, vinilos, CDs y otros formatos, de los que 80 de ellos podrán contemplarse en la exposición atendiendo a su valor histórico, pudiendo escucharse algunos de ellos a través de códigos QR instalados en la sala.

"A mediados del siglo pasado la industria musical no estaba tan desarrollada como lo está actualmente. Intuyo que confiar en la edición de un disco de músicos que eran verdaderos desconocidos para empresas de fuera de las islas y de un género como la música tradicional, no debía ser fácil ni atractivo para el gran público, ni rentable comercialmente. Un ejemplo de ello es el artículo que publica Néstor Álamo, donde relata las vicisitudes que tiene que padecer en la grabación de su disco 'Canciones de Gran Canaria', en el que el director de orquesta se negaba a incluir el sonido del timple en la grabación, lo que hizo que tuviese que paralizarse la citada edición", comenta Morales. Este disco de 1953 lo grabó el sello Columbia en 33 rpm con la participación de María Mérida y acompañamiento de orquesta dirigida por Leocadio R. Machado.

El investigador expone que uno de los timplistas más activos en la edición de discos dedicados al instrumento en Canarias fue Totoyo Millares, "que comenzó a grabar desde muy joven, en una primera etapa entre 1948 y 1956, época en la que realiza una serie de grabaciones con una tecnología muy primitiva, cintas e hilos de alambre, y discos de pasta dura, que actualmente no se han podido escuchar por no disponer de un medio de reproducción".

"En el año 1961 el sello Hispavox, bajo la dirección del profesor García Matos, edita el 'Cancionero Folclórico de las Islas Canarias', en donde Totoyo Millares participa con unas folías en la primera grabación solista que disponemos en la actualidad", prosigue explicando Daniel Morales. "En una segunda etapa que se inicia en 1963 y termina en 1987, se consolida la aparición del timple solista gracias al reconocimiento que dan las primeras grabaciones comerciales", agrega.

Daniel Morales atribuye la nueva fiebre (en pleno dominio del streaming) que se ha generado nuevamente con el vinilo superando en ventas al CD y convirtiéndose en un objeto de colección esencial y artículo de lujo, a "una mezcla de romanticismo y de fijación por la calidad. Las personas de ciertas generaciones nos criamos entre vinilos y ponerte a escuchar música formaba parte de un ritual donde necesitabas tu tiempo para disfrutar, tanto de la música como de los contenidos extras que aportaban las carátulas, elementos que se ha perdido con la inmediatez del soporte digital".

Con su exposición, producida por Estudios Multitrack con el patrocinio del Ayuntamiento Teguise, Cabildo de Lanzarote, Instituto Canario de Desarrollo Cultural del Gobierno de Canarias y Binter, Morales entiende que contribuye de manera directa a la conservación, reconocimiento y proyección futura del timple como instrumento representativo de la cultura musical de Canarias. "Iniciativas como esta son fundamentales para dar a conocer su historia, poner en valor a sus intérpretes y acercarlo a nuevas generaciones. Solo a través de la divulgación y el interés del público podremos garantizar que el timple siga evolucionando y ocupando el lugar que merece dentro y fuera de Canarias", subraya. "Porque el timple es mucho más que un instrumento: es una seña de identidad cultural de Canarias, un elemento que ha acompañado durante generaciones la expresión musical de nuestras islas y que forma parte de nuestro patrimonio colectivo", concluye Daniel Morales.

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