Arrecife inicia el trámite para dedicar una calle a Antonio Corujo
El Ayuntamiento propone renombrar la actual calle Ramón Manchón, donde tenía su barbería, con el nombre del folclorista lanzaroteño
El Ayuntamiento de Arrecife ha iniciado el procedimiento para dedicar una calle de la capital lanzaroteña a Antonio Corujo Tejera, Hijo Predilecto de Lanzarote y referente del folclore canario fallecido en septiembre de 2025 a los 92 años.
La propuesta parte de la Comisión Técnica de Nomenclatura y Rotulación de Vías y Fincas de Uso Público, que en sesión celebrada el pasado 30 de abril acordó proponer el cambio de denominación de la actual calle Ramón Manchón por la de Antonio Corujo Tejera.
Asimismo, la comisión plantea que la actual vía C67 pase a denominarse calle Ramón Manchón.
La todavía calle Ramón Manchón conecta la Plazuela con la Avenida La Marina, una pequeña vía a la que da un lateral de la Casa de la Cultura Agustín de la Hoz, y donde Antonio Corujo tuvo, en un local, su barbería.
El anuncio, firmado por el alcalde de Arrecife, Yonathan de León, establece un periodo de exposición pública de treinta días para que puedan presentarse alegaciones y objeciones antes de la aprobación definitiva.
Antonio Corujo (1933-2025) fue una de las figuras más reconocidas del folclore de Lanzarote y Canarias. Vinculado desde joven a la tradición musical de la isla, destacó por su labor de recuperación y difusión de la obra del poeta popular Víctor Fernández Gopar, conocido como El Salinero.
Además de su trayectoria artística, ejerció durante décadas como barbero en Arrecife y participó en agrupaciones como la Parranda de Los Buches y la Agrupación Folclórica Ajei.
Reconocido como Hijo Predilecto de Lanzarote, desarrolló una extensa carrera vinculada a la música popular canaria y actuó en numerosos escenarios nacionales e internacionales.
Don Antonio Corujo Tejera constituye una figura de referencia indiscutible del folclore tradicional canario y, de manera singular, del acervo cultural de la isla de Lanzarote. Su trayectoria se caracteriza por una labor continuada, rigurosa y comprometida en los siguientes ámbitos:
• La investigación, recopilación, conservación y difusión de la música y de las tradiciones populares de Lanzarote.
• La preservación del patrimonio cultural inmaterial de la isla, contribuyendo de forma decisiva a evitar la desaparición de manifestaciones folclóricas propias.
• La transmisión intergeneracional del folclore, especialmente a través de su implicación activa en colectivos culturales, agrupaciones musicales y actividades de carácter formativo y divulgativo.
• La proyección exterior de la identidad cultural lanzaroteña, fortaleciendo el arraigo, el sentimiento de pertenencia y el reconocimiento de la cultura insular dentro y fuera del Archipiélago.
Nacido en San Bartolomé el 23 de agosto de 1933, Don Antonio Corujo entró en contacto desde temprana edad con la tradición oral y musical de Lanzarote en el entorno familiar, concretamente en la barbería y cantina de su padre, Don Domingo Corujo. Fue heredero del talento musical de su abuelo, Don Juan Corujo Martín, conocido como El Jariano, así como del profundo saber popular de su abuela, Doña Margarita Brito. Su formación artística se fraguó en el entorno rural del Jable, donde aprendió a cantar y a bailar en largas veladas comunitarias.
La historia del folclore insular no puede entenderse sin la saga de los Corujo, núcleo fundamental de la histórica Agrupación Folclórica Ajei y de los Ranchos de Pascua de San Bartolomé, tradición que Don Antonio contribuyó a perpetuar y enriquecer junto con múltiples expresiones de la cultura conejera. Desde edad temprana destacó por su estilo personal, su fuerza interpretativa y una impronta artística inconfundible.
En 1958 contrajo matrimonio con Doña María del Carmen García Martín, Maquita, con quien formó una familia de cinco hijos e hijas, quienes heredaron la pasión por las manifestaciones musicales tradicionales de Lanzarote.
Entre los años 1964 y 1967 residió en Venezuela, donde contribuyó activamente al fortalecimiento del vínculo cultural entre la emigración canaria y la isla de origen.
Durante la década de los años ochenta del siglo XX, desarrolló una de sus aportaciones más relevantes al conocimiento de la cultura popular lanzaroteña mediante la difusión, especialmente en el ámbito educativo, de las coplas de Don Víctor Fernández, El Salinero, a quien había conocido en su infancia. Su legado artístico quedó reflejado en diversas grabaciones discográficas, así como en actuaciones en los principales escenarios de Canarias, la Península y numerosos países del extranjero.
Formó parte de destacadas agrupaciones, como la Parranda de Los Buches, y colaboró habitualmente con relevantes músicos del Archipiélago. Su trayectoria artística se extendió a decenas de países, llevando siempre como seña de identidad la cultura y el folclore de Lanzarote.
Paralelamente a su faceta artística, ejerció durante décadas la profesión de barbero en el municipio de Arrecife, primero en la calle Real y posteriormente en el callejón Artillero Luis Tresguerras (actualmente denominada calle Ramón Manchón), convirtiendo su establecimiento en un espacio de encuentro social y cultural.
Reconocido con la distinción de Hijo Predilecto de Lanzarote, fue objeto de numerosos homenajes y participó en iniciativas culturales de especial relevancia, como el espectáculo Universo Colorao, junto a Don Domingo Rodríguez, El Colorao. Su voz, su estilo interpretativo y su compromiso con la tradición marcaron de manera significativa a varias generaciones de músicos y amantes del folclore.
Su trayectoria estuvo guiada por una clara vocación de servicio público cultural, desarrollada con rigor, generosidad y profundo respeto por las tradiciones populares, consolidándose como un referente esencial del folclore insular.
Tal y como recoge Don Gregorio Cabrera Reyes en su obra Antonio Corujo. Siglos de arena y sal, Don Antonio Corujo encarna, de manera viva y genuina, la historia cultural de Lanzarote, proyectando desde su arte una memoria ancestral que conecta el pasado, el presente y el futuro de la isla.




















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