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Argana es “puro arte”: así se construyó la gran Noche Joven del barrio

Rosana Arbelo sorprendió a los vecinos acudiendo a la cita más “zuaina” de las fiestas, que lleva 10 años celebrándose. Detrás hay semanas de ensayos, nervios, risas y comunidad

Isabel Lusarreta 0 COMENTARIOS 03/07/2026 - 07:31

A Juan no le gusta cantar, lo suyo es el deporte. Por eso, tenía una misión muy especial: abrir la Noche Joven de Argana Alta disparando con su arco hacia los globos instalados en el escenario. El equipo que llevaba semanas viéndole practicar -y buscando fórmulas para que una flecha con punta de ventosa cumpliera su objetivo- estalló en aplausos cuando vio que daba en el blanco. Con el sonido de la explosión y la lluvia de confeti, comenzaba una fiesta que lleva diez años celebrándose, y que pretende precisamente eso: que todos los niños, niñas y jóvenes del barrio tengan su oportunidad de brillar.

En total, más de 70 artistas se subieron al escenario el pasado 22 de mayo. Era el final de un camino que había empezado semanas antes, con días y días de ensayos en el local de la asociación La vida es zuaina, compartiendo risas, nervios y emociones. “Quizá lo más bonito es cuando están en el escenario y llega esa parte que tanto les ha costado en los ensayos”, apunta Irene Martínez. “Hemos vivido juntas toda la evolución y da tanta alegría saber lo que esconde esa mini sonrisita cuando les sale bien o se atreven con algo que les daba tanto miedo... Ese momento es muy emocionante”.

Los ensayos también lo son. El local de La vida es zuaina se convierte durante semanas en un desfile de niños y niñas que aguardan su turno para repetir una y otra vez su baile o su canción. Es un pequeño planeta de personalidades: hay desparpajo, timidez, soltura... y también temores y alguna lágrima cuando se olvida una letra o una nota no sale según lo esperado. Pero también hay equipo, que arropa cuando hace falta. Desde los propios compañeros y compañeras que subirán al escenario, hasta cada una de las personas que forman parte de la asociación.

“La Noche Joven no es solo una actuación, es una intervención completa que transpira valores, diversión y comunidad”, destaca Mari Paz, una de las voluntarias.

Rosana, disfrutando de las actuaciones entre el público. 

La magia de los aplausos

“Ese día vamos a estar muy nerviosas por si nos equivocamos”, confesaban en uno de esos ensayos las seis niñas de entre 10 y 11 años que bailaron dando vida a las Katseye. Para algunas iba a ser la primera vez, pero otras ya se estrenaron en la pasada edición, y tienen claro qué fue lo mejor de esa experiencia: “Que todo el mundo nos aplaudiera”. Para la mayoría, esa es la mejor parte: sentirse vistos y reconocidos por sus familias, por sus amigos y por sus vecinos. Y en esta edición, también por Rosana Arbelo, que dio una sorpresa doble al barrio, con dos apariciones inesperadas.

Más de 70 niños, niñas y jóvenes vivieron el sueño de ser artistas por un día

Primero, en uno de los ensayos, donde la cantante regaló sonrisas, abrazos y consejos a los niños y niñas que preparaban sus actuaciones. Después, en la gran noche, para volver a cantar El talismán con Lorena, una vecina con ceguera que participa cada año en esta cita. Cuando bajaron del escenario, rodeadas de jóvenes y adultos que querían abrazar o conseguir una foto con la artista, Rosana se sentó entre el público para seguir algunas de las actuaciones. La Noche Joven, que lleva una década creando barrio y comunidad en Argana Alta, había conquistado también a una artista lanzaroteña internacional.

Para ese día, la Concejalía de Fiestas de Arrecife había instalado un escenario especial, porque alguna de las actuaciones reunía más de 20 niños y niñas bailando al mismo tiempo; y los contratiempos de última hora, como la falta de una carpa de apoyo como backstage, se suplieron manteniendo abierto el centro sociocultural. Sin embargo, no siempre fue así. “Uno de los años no organizó la fiesta el Ayuntamiento y los vecinos y las vecinas de Argana, con palés como escenario, hicimos un pedazo de Noche Joven”, recordaba Irene antes de empezar el acto.

Fue un momento para reconocer el empuje del barrio, pero también para reivindicar. “Diez años llevamos con la Noche Joven y muchos más pidiendo una cancha para Argana, que puedan disfrutar nuestros jóvenes. Lo hemos dicho, lo hemos hablado, lo hemos gritado y hoy además lo cantamos”, anunciaba Irene antes de dar paso a Andy, que ya es casi un ídolo para los más jóvenes del barrio, y que rapeó unas estrofas con un mensaje central: “Queremos una cancha, queremos igualdad”.

En ese momento, todos los artistas que iban a actuar estaban con él sobre el escenario, junto al equipo de La vida es zuaina, que quiso dar así la bienvenida al numeroso público que llenó la calle Isa. Después, llegó el turno de Juan con su arco y comenzaron las actuaciones.

Antes de empezar, unieron sus manos en un círculo de energía.

Derroche de alegría

“A mí me gusta muchísimo el momento previo a subir al escenario: los nervios, la emoción, las ganas y el que por fin lo harán ahí arriba. Para mí es muy emocionante cómo se lo curran y el anhelo de compartirlo”, confiesa María del Valle, otra de las responsables de la asociación. Y por supuesto, “también verles bajar del escenario con alegría”.

“Lo mejor fue que todo el mundo nos aplaudiera”, confiesan estos jóvenes

Nahuel fue el primero en bailar, y se creció ante el público. Las horas de ensayo habían dado sus frutos y no solo clavó la coreografía que él mismo había preparado, sino que también derrochó actitud. Justo la que requería su baile moderno y desenfadado. Terminada su actuación, lo que derrochó fueron abrazos y felicidad. La misma que irradiaban Esmeralda, Rubí, Daneyra, Sara, Itziar... y todos los artistas que pasaron por el escenario en 29 actuaciones individuales o grupales. Hasta los cuatro presentadores de la gala, cuatro jóvenes del barrio, compaginaron ese papel con el de artistas.

Allí no hay fronteras ni límite de edad. Talentos como el de la joven Simone, que un año más dejó boquiabierto al barrio con su voz, comparten escenario con las más pequeñas de Argana, y también con mujeres que mantienen vivo ese espíritu. De hecho, una de las más veteranas fue la que consiguió poner a cantar a todo el público, coreando con ella El mundo se equivoca.

Tampoco faltó la voz profesional de Desi, que además de actuar en la gala, es una pieza esencial de todo el engranaje que hay detrás. Ella es la que asesora en los ensayos a los niños y niñas que van a cantar; la que les da confianza; la que, si es necesario, les acompaña desde un rincón del escenario, por si necesitan apoyo durante su actuación.

También Laura, profesora de afrodance, volvió a llevar su inconfundible ritmo preparando coreografías para dos grupos de edad; mientras que Rosa se encargó de poner a bailar a una decena de niñas y a buena parte del público a ritmo de cowboy, con un baile en línea. Y es que si hay alguien que disfruta tanto como los jóvenes artistas, son las personas que viven con ellos todo el proceso previo.

Artistas y voluntarias de La vida es zuaina, sobre el escenario.

“Todas somos uno”

“Ha sido precioso una vez más acompañar y vibrar con cada artista. Estoy fascinada y agradecida de ser parte de este equipo”, destaca Elena, que subraya todo el trabajo que no se ve: “El tener a punto las músicas, la logística de los ensayos, las compras, los imprevistos, el pensar cada paso desde el cuidado y la inclusión...” Julia, Inma, Tomás y todos los voluntarios y voluntarias coinciden en mensajes similares. Juntos prepararon montañas de sandwiches para el cátering de los artistas, colocaron globos, distribuyeron sillas frente al escenario y, sobre todo, disfrutaron “bailando, saltando y animando hasta el final cada una de las actuaciones”.

“Fue muy especial ver el resultado de todo ese trabajo, ver la evolución en los niños, ver sus nervios y cómo los afrontaban para subir al escenario, verlos luego disfrutar de la noche, una vez acabadas sus actuaciones, y sentir que, de algún modo, he contribuido a hacerlo posible aportando mi granito”, apunta Julia.

Hubo muchos momentos especiales, pero Paz destaca uno: la “comitiva” a pie desde La vida es zuaina hasta la calle Isa. Una hora y media antes de empezar, los artistas estaban citados en el local, para recibir unas últimas palabras de aliento y salir caminando juntos desde allí hasta esa plaza donde les esperaba el escenario. Iban contentos, orgullosos. Los nervios se mezclaban con los saludos de otros niños del barrio que se cruzaban a su paso, y que les daban ánimos y les deseaban suerte. Era su gran momento.

“Para nosotras es muy importante. Es como si pudiésemos ser como las chicas que actúan en un escenario o en un concurso”, confesaban por el camino. Todas y todos, artistas y voluntarias, llevaban en su muñeca las pulseras que les entregó la asociación, con una frase grabada: “Soy puro arte”. Y se lo empezaban a creer.

Al llegar al centro sociocultural, en la calle ya había público congregado, pero los últimos minutos sirvieron para cumplir otra tradición: en un rincón de la plaza, todos los artistas se dieron las manos formando un enorme círculo, que cada año es más grande. El momento que llevaban semanas esperando ya estaba ahí, y desde La vida es zuaina les lanzaron un último mensaje para aplacar los nervios y contagiar energía: “Esta noche la hacemos entre todas y todos. Todas somos uno”. En árabe, “zuaina” significa linda, bonita. Y esa noche, la vida en Argana es mucho más zuaina.

Imágenes

Lorena pudo cantar ‘El talismán’ con Rosana.

Zulema.

Daneyra.

María José, a ritmo de salsa.

Las seis niñas que dieron vida a Katseye.

Juan, abriendo la gala con su arco.

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