DESTACAMOS

El corredor sahariano, el olvidado de El Jable

Los observadores de aves que frecuentan este espacio alertan de que, a falta de estudios científicos, cada vez se ven menos ejemplares en El Jable y es una especie que acumula amenazas

Saúl García 0 COMENTARIOS 17/06/2026 - 06:51

Un estudio de hace dos décadas denominado El corredor sahariano en España I Censo Nacional (2005-2006), de Luis Carrascal, Javier Seoane, David Palomino, César Luis Alonso y la colaboración de Juan Carlos Illera, dice que Canarias “acoge una significativa población residente de corredor sahariano, concentrada en su práctica totalidad en Lanzarote y Fuerteventura”. “Sin lugar a dudas, el corredor sahariano es una de las especies menos estudiadas de nuestra avifauna, como demuestra el escasísimo número de publicaciones científicas en que se ofrecen datos precisos de algún aspecto de su biología durante los últimos 25 años”, dice el estudio.

“Debido a que la supervivencia de la especie en Canarias puede ser susceptible tanto a los riesgos naturales derivados de su insularidad como a las diversas presiones de origen antrópico que amenazan a la avifauna del Archipiélago, el corredor sahariano ha sido clasificado como ‘en peligro’ por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza”, añade. El estudio calculaba que en Fuerteventura había en torno a 1.700 ejemplares de este ave esteparia y en Lanzarote unos 300, más una decena en La Graciosa.

Recomendaba hacer esfuerzos de conservación en varias zonas, casi todas en Fuerteventura, además de en El Jable entre Famara y Soo. “Aunque no se tiene la absoluta certeza, por carecer de datos previos obtenidos con una metodología equivalente que aporte datos cuantitativos contrastables, es muy probable que la especie haya aumentado globalmente sus efectivos en los últimos 10-15 años tanto en Lanzarote (principalmente) como en Fuerteventura”, afirmaba.

El siguiente dato que aparece es de 2012, y en lugar de aumentar, el número de ejemplares desciende. El estudio llamado Tendencias poblacionales recientes y distribución de aves estepáricas en las Islas Canarias orientales, elaborado por el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA) y por el Centro Superior de Investigaciones Científicas se centró en conocer el estado de conservación en Fuerteventura y Lanzarote de cuatro especies de aves esteparias: el alcaraván, la ganga ortega, la avutarda y el corredor sahariano. De este último señalaban que había 851 ejemplares en Fuerteventura y 260 en Lanzarote, de ellos 144 en Famara, 98 en Soo-Tinajo y otros 18 en Rubicón.

En el estudio titulado El semidesierto de El Jable en Lanzarote (Islas Canarias): Aspiraciones y realidad de la conservación de la naturaleza europea, de Horst Wilkens, Pedro Oromí y Ulrike Strecker, aunque se centra más en la hubara, se hace una estimación sobre la existencia de tan solo 15 o 17 parejas. El propio Wilkens señala a Diario de Lanzarote que se trata de una estimación porque “ha sido y sigue siendo difícil conseguir datos sobre el corredor”, y señala que “es absolutamente necesario realizar un nuevo recuento, ya que el prolongado periodo de sequía ha tenido un impacto muy negativo en todas las aves esteparias de El Jable”.

Juanjo Ramos, naturalista, especialista en divulgación y conservación de la biodiversidad y fotógrafo de naturaleza y viajes, es el responsable del último censo, realizado hace cinco años, en el que se detectan un mínimo de 15 territorios en Fuerteventura y otros 15 en Lanzarote, mientras que en Gran Canaria se declara extinguido tras la construcción de una planta fotovoltaica en la última zona de cría de la Isla. Cada territorio es el área de cría de una pareja.

Carmen Portella, de la asociación Desert Watch, que está presente en El Jable desde hace años con una labor casi diaria en observación de aves, dice que hacen falta estudios más actualizados y con mayor continuidad, porque se hacen varios con distintos métodos y después no tienen un seguimiento posterior. Esta asociación tiene una preocupación creciente por un aparente descenso en el número de ejemplares de corredor sahariano que pueblan El Jable. Advierte de que no son datos científicos, pero que los voluntarios de la asociación han constatado que cada vez se ven menos y creen que sería necesario comprobar de forma científica si su presencia se está reduciendo.

Una cría de corredor en El Jable. Foto: Efraím Marrero Salas. 

El Jable también alberga a la hubara africana (chlamydotis undulata), que es una especie amenazada y clasificada como vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. La hubara es la protagonista indiscutible de este espacio, el ave más deseada por los observadores de aves (o pajareros) en este espacio, y sobre la que se vierten más esfuerzos en su investigación y conservación. El corredor sahariano es un secundario de lujo, a la sombra de la hubara. Señala Portella que “parece que su situación es peor que la de la hubara, y si se extingue en El Jable se extingue en Lanzarote”. “Si perdemos una sola especie ya es un retroceso”, asegura.

“Yo trabajo ahí y hay días que no veo ninguno y antes se veían sin mayor problema”

El corredor se mimetiza bien con su entorno aunque no tanto como para pasar totalmente desapercibido. Es un ave que puede volar pero prefiere hacer honor a su nombre. No fabrica nido y pone sus huevos directamente en la tierra, así que no le faltan amenazas.

Portella cree que al corredor (cursorius cursor) le acechan cada vez más amenazas, además de las habituales, de las naturales, procedentes de otros depredadores, de las que llegan desde la acción humana: el aumento en la búsqueda de papas crías, los turistas, los propios pajareros que van a ver a las aves, las bicicletas  motos o coches y el  paseo diario de un número creciente de perros que caminan por El Jable sin amarre. Lleva unos 15 años haciendo salidas para ver aves en esta zona y dice que cada vez ve menos. “Antes casi seguro que veías grupos en todas las salidas de campo, algunos grandísimos, de 40 o 50 individuos, pero ahora “son menos grupos y más reducidos”. Dice que el grupo más numeroso que ha visto en los últimos años es de 13 ejemplares y que en los dos últimos años parece que se va reduciendo su presencia.

Diario de Lanzarote acompañó a una visita a la zona a Desert Watch durante una mañana. El resultado es que solo aparecieron dos corredores. Joachim también pertenece a la asociación y hace ocho años que sale al campo. Dice que el grupo más grande que ha visto era de 18 individuos. “En ciertas lomas siempre había y ahora no”, señala. Anota cada avistamiento en un mapa en su móvil. Enseña los de otros años, y los de este de distinto color, y la diferencia es muy grande. “En 2025 -dice Joachim- en siete ocasiones vi más de tres. En 2026 en ninguna ocasión vio más de tres ejemplares juntos. En sus salidas lo que sí se ven son perdices, terreras marismeñas, gaviotas y hasta guirres, sobrevolando el muladar.

Ambos destacan que la agricultura tradicional en El Jable, por su forma de cultivo, favorece la presencia de las aves esteparias, pero el abandono del campo es cada vez mayor en la zona, o se planta forraje, que no atrae a estos animales. El corredor es esencialmente carnívoro, así que el grano no le interesa. “El corredor es muy especial, le gustan las zonas abiertas, sin roca, sin vegetación, no muy inclinadas”, dice Joachim, que afirma que sigue habiendo muchas amenazas para los pollos de los corredores: cernícalos, alcaudones, perros sueltos...

No hay publicaciones científicas que señalen que en verano también hay nidos, pero aseguran que los han visto. “No están en la literatura científica pero lo sabemos, el problema es que no podemos usar ciertas informaciones que no están en la literatura científica para las alegaciones ante la administración”. Los registros de las observaciones de Desert Watch documentan la existencia de pollos en verano.

“Si no hay datos científicos claros, alguien tiene que llamar la atención sobre esto porque es un problema serio”, dicen. Creen que el corredor es una especie “importante” y que si se sobrepasa un tope mínimo “probablemente no se va a recuperar la especie, y no sabemos si ya estamos en esa situación”. Portella cree que un nuevo censo o investigación puede ser un buen punto de partida y cree que merece la pena investigar a largo plazo por parte de las universidades.

Avistamientos desde el año 2020. En verde, los de este año.

Sensación

Por otra parte, Aitor Gil, que es observador de aves, tiene la misma sensación que los voluntarios de Desert Watch. “Por mis observaciones en el campo, sobre todo en las zonas de El Jable, que es lo que yo frecuento, el hábitat propicio de cría, los números de corredor sahariano van para abajo”, señala. Apunta que desde hace cinco años se ven menos o son más difíciles de ver. “Antes igual sí que se veía un grupo de 12, por ejemplo, o encontrabas fuera de época de reproducción un grupo de 20 o cuando se juntan en época de reproducción veías a las parejas, caminabas por El Jable y te ibas encontrando parejas más dispersas, pero al menos las ibas viendo, pero ahora es difícil de verlos y como mucho te encuentras una pareja. Ahora en época de reproducción igual ves una pareja, o dos individuos sueltos”.

Desert Watch ha registrado una solicitud para reunirse con Teguise

Insiste en que cada vez es más difícil verlos y los grupos son menos numerosos. “Yo trabajo ahí y hay días que no veo ninguno y antes se veían sin mayor problema”. “Sí, mi sensación o mi percepción en las zonas que yo frecuento, que normalmente es donde se suelen ver los corredores, es a la baja, pero ni soy ni científico ni he hecho ningún censo, ni he hecho ninguna investigación, es solo mi sensación”, puntualiza.

Juanjo Ramos señala que más que hablar del número de ejemplares, es importante hablar del valor del hábitat del Jable para esta especie y para el resto, “y El Jable de Famara es el lugar más importante para esta especie en Canarias”, junto con Tindaya, en Fuerteventura. Considera que el mayor impacto negativo para los corredores puede venir de las personas que pasean los perros sueltos por la zona, porque es un impacto que se produce durante todo el año y porque puede afectar tanto a las aves adultas como a los pollos o los huevos, así como de las actividades deportivas fuera de las pistas o caminos.

Reunión

Desde la asociación Desert Watch han registrado una solicitud para reunirse con el Ayuntamiento de Teguise y tratar este asunto y, junto a otras asociaciones ecologistas y medioambientales también han pedido una reunión conjunta con el Cabildo para abordar los temas relacionados con El Jable.

Dentro de un informe de la ONU sobre Medio Ambiente

Aurora Torres es investigadora en ecología y ciencias de la sostenibilidad. En 2024 impartió una conferencia en Teguise sobre las extracciones de arena en el mundo y su uso. Ahora acaba de participar en calidad de autora y de autora líder del área de biodiversidad en un informe llamado ‘Arena y sostenibilidad: un recurso esencial para la naturaleza y el desarrollo”, dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

El informe destaca los múltiples valores de la arena para la sociedad, así como sus valores a menudo pasados por alto por “no uso” cuando se dejan dentro de los ecosistemas funcionales donde sustenta los medios de subsistencia, la seguridad del agua, los sistemas alimentarios, la integridad territorial o la vivienda. En ese informe se cita la importancia de una zona como El Jable en Lanzarote y se examinan las crecientes presiones ambientales, sociales y económicas relacionadas con el aumento de la demanda mundial y con la detección de brechas en la gobernanza, la integración de la biodiversidad, el monitoreo y la planificación a largo plazo.

Los investigadores presentan 24 acciones estratégicas para que los gobiernos, la industria, las instituciones financieras y la sociedad civil gestionen mejor los recursos y sus múltiples valores, prioricen la planificación a largo plazo, transformen los sistemas financieros, reduzcan la demanda innecesaria, fortalezcan la circularidad, mejoren la transparencia e integren plenamente las consideraciones de biodiversidad en la toma de decisiones.

Añadir nuevo comentario