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“Todo lo que soy también se lo debo al mar”

De campeona de vela a crear una productora audiovisual: esta es la historia de Lai Francisca Ley

Pilar Estevan 0 COMENTARIOS 03/05/2026 - 07:51

De la vela de competición a liderar una productora audiovisual. Y en medio, una maternidad que lo cambió todo. En este episodio de Historias de Emprendimiento conversamos con Lai Francisca Ley, diseñadora, periodista, regatista de élite, productora audiovisual y emprendedora.

Cuatro veces campeona del mundo de vela, su trayectoria ha estado marcada por la disciplina, la perseverancia y el trabajo en equipo, valores que ha trasladado a su vida profesional. Del mar al diseño, de la moda al periodismo, y de ahí al audiovisual, su recorrido no ha sido lineal, pero sí coherente con una manera de entender el trabajo desde la constancia y la creatividad.

En la entrevista recuerda sus inicios en la moda, la creación de su marca siendo muy joven y su etapa en Barcelona, donde trató de abrirse camino en un sector exigente y competitivo. Allí comprendió lo que supone llegar desde una isla a una gran ciudad sin red de contactos, y la necesidad de generar oportunidades desde el trabajo y la constancia.

La conversación aborda además uno de los momentos más importantes de su vida: la maternidad. Lai explica cómo esta experiencia transformó su manera de ver el trabajo y la vida, obligándola a reorganizar prioridades y tomar decisiones más conscientes sobre su futuro profesional.

Actualmente está al frente de su propia productora audiovisual, desde la que desarrolla proyectos creativos y genera empleo en el sector. A esto suma una línea formativa vinculada al audiovisual, con programas teórico-prácticos dirigidos a jóvenes que buscan incorporarse a la industria, especialmente en islas no capitalinas.

Además, impulsa proyectos como LanzaLabels, una tienda multimarca en Lanzarote que apuesta por el diseño local y da visibilidad a creadores de la isla, reforzando su compromiso con el talento y el tejido creativo del territorio.

-Ha sido cuatro veces campeona del mundo de vela. ¿Qué ha supuesto esa experiencia en su carrera actual?

-El tener la oportunidad de entrar en el mundo de la vela me hizo darme cuenta de que ese era el camino en la vida que yo quería seguir: el del trabajo que da sus frutos, el de la perseverancia que te hace ser mejor, el de ser comunicativo y ser capaz de hablar con compañeros que hacen mejor la convivencia y te hacen mejorar como equipo, tanto en el agua como fuera de ella. Ganar cuatro mundiales no fue solo gracias a mí o a lo buena que yo pudiera ser en el agua. Fue gracias a lo buenos que éramos como equipos y como personas. Todo lo que soy también se lo debo al mar.

-¿Qué le desequilibra hoy en día en el trabajo?

-Pocas cosas me desequilibran, porque he llegado a un nivel de madurez en el que, cuando hay alguna situación a la que no estoy acostumbrada o algo más violento a nivel laboral, necesito un tiempo para procesarlo, pero normalmente soy capaz de entender a la otra parte o simplemente aceptarlo. En otros momentos de mi vida habría dicho el desorden, no saber la planificación de un trabajo, que te llamen a última hora y al día siguiente no estés preparada, o el caos absoluto.

-Desde muy joven tuvo una vinculación con el diseño. Incluso pidió cambios en su vestido de comunión.

-Tenía ocho años. Mi madre me llevó a la prueba del traje de comunión, diseñado con una modista, y cuando me lo probaron sería precioso, pero yo no me sentía cómoda. Me llevo muy poco con mi hermano, íbamos a jugar y yo no me imaginaba corriendo o saltando con aquella falda tan abullonada. Más que diseñar, quizá pedí unos reajustes para poder moverme con más soltura y sentirme menos cargada.

“La moda es mi primer bebé, mi primera emprendeduría”

-Después creó su propia marca de moda y abrió una tienda física en Arrecife.

-Yo creía fielmente que íbamos a conseguir tener una producción kilómetro cero. Pensaba que desde Lanzarote o Canarias podía haber fábricas, diseñar, patronar y trabajar con costureras y modistas locales. Hoy soy consciente de que era algo muy difícil y no se materializó, pero fui muy feliz creyendo que sería posible. La moda es mi primer bebé, mi primera emprendeduría. Nunca la he llegado a cortar de mi vida, aunque hubo momentos durísimos en los que tuve que dejarla o aparcarla.

-¿Por qué cerró aquella etapa?

-Me fui a Barcelona y durante un tiempo luché muchísimo por mantener la tienda. Lloré horrores cuando la tuvimos que cerrar, pero era una cosa o la otra. Quería seguir estudiando y creciendo, y también era importante la educación financiera. Llegó un momento en que tenía que decidir. Me decía a mí misma que la estaba cerrando, pero que volvería. Lo haría mejor, con más ganas o desde otra perspectiva.

-En Barcelona se formó en producción audiovisual y estilismo.

-Empecé un máster en producción audiovisual y, al mismo tiempo, una especialización en estilismo para cine y audiovisuales. Tuve la oportunidad de estar en eventos de gran magnitud y también en París con Chanel. Me di cuenta de que tenía que levantar la mano para todas las prácticas. Si salía algo de estilismo de cine y audiovisuales, levantaba la mano; si salía una práctica de producción audiovisual, también. Fueron tres años de prácticas y colaboraciones.

-¿Por qué decidió volver a Lanzarote?

-Nosotros siempre tuvimos claro que queríamos volver. Cuando digo nosotros me refiero a Rayco, mi marido. Nuestra carrera de fondo ha ido en conjunto. Estábamos bien a nivel laboral, pero nos quedamos embarazados. En febrero, cuando me acercaba a los siete meses, decidimos venir a ver a la familia. Luego llegó la pandemia y tuvimos mucho más claro que nos íbamos a quedar. Ahí nació Isla.

“Ser mamá es lo más grande que me ha pasado”

-¿Qué ha supuesto la maternidad?

-Ser mamá es lo más grande que me ha pasado. Es el moldeo de cerebro, de personalidad y de alma más grande que podamos tener como seres humanos. Te das cuenta de que eres mucho más capaz de lo que creías, en todos los ámbitos. También se potencian todos los miedos, porque eres responsable de otro ser humano. La maternidad te hace ser organizada y amar el caos.

-¿Qué le ha enseñado el emprendimiento sobre usted misma?

-Recibí bullying físico y verbal cuando era muy joven. No siempre me quise. Me costó muchísimo darme cuenta de que me gustaba a mí misma por cómo era. Me encanta pertenecer a esta época de la historia en la que se da valor a la salud mental. Me emocionan frases como las que repiten las maestras a mis niñas: “Soy fuerte, soy capaz, soy valiente, soy resiliente, soy empática”.

-¿Cómo nace su productora?

-Hubo un momento en el que, estando en Barcelona, me traían de Cataluña a Canarias para trabajar por la cantidad de rodajes que había aquí. Después intenté crear mi empresa y contactar con equipo en Lanzarote, pero no lo conseguía. Empecé a traerme gente de la Península o personas que habían estudiado conmigo. Ahí nació la idea de formar equipo aquí.

-¿Cuántas personas trabajan actualmente con usted?

-En plantilla somos dos personas conmigo, pero cada trimestre, por proyectos, contratamos a más de 30 terceros en diferentes proyectos y sectores audiovisuales.

“Te das cuenta de que eres mucho más capaz de lo que creías”

-También impulsa un programa de formación audiovisual.

-Quería dar con personas que tuvieran estudios relacionados con el sector y ofrecerles formación, pero sobre todo una experiencia práctica. El proyecto empezó como piloto y ahora es un programa asentado que este año se va a llevar a cabo en tres islas no capitalinas.

-Uno de sus últimos proyectos es Lanza Label, una tienda multimarca en Marina Lanzarote.

-Nace de un no. En su momento intentaba colocar mi marca en tiendas multimarca de Lanzarote y no lo conseguí. Entonces pensé en crear una pop-up con producto kilómetro cero y marcas locales. Lo hablé con Marina Lanzarote, contacté con Laura Ramírez y en menos de diez días lo habíamos montado. Actualmente tenemos cinco marcas, aparte de las de Laura y la mía, y han ido rotando otras marcas. Lo que iba a ser una pop-up lleva ya más de año y medio.

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