Los hallazgos de la última campaña de excavaciones refuerzan las fechas anteriores de la presencia indígena y una relación duradera en el tiempo con navegantes romanos

El Bebedero apunta a una colonización de Canarias “muy anterior al cambio de era”
Los hallazgos de la última campaña de excavaciones refuerzan las fechas anteriores de la presencia indígena y una relación duradera en el tiempo con navegantes romanos
La primera campaña de excavación del yacimiento de El Bebedero fue hace cuarenta años y la última acaba de terminar. Desde el inicio del verano, esta última campaña ha ido deparando sorpresas desde el principio y hasta el final, durante las seis semanas que han durado los trabajos.
El yacimiento, en el municipio de Teguise, ya está de nuevo cubierto y protegido. Ahora queda, durante el resto del año, analizar y procesar los hallazgos encontrados en diferentes laboratorios, concretar la datación y ponerlos en contexto hasta la próxima campaña.
Las excavaciones, financiadas por el Ayuntamiento de Teguise mediante una subvención a la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, las dirige el Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Pablo Atoche, junto a María Ángeles Ramírez, que lideran un equipo de profesionales integrado por María Dolores Rodríguez, Pedro Méndez, Antonio Bueno, Elena Hernández y Víctor Martínez, a los que se unieron puntualmente los biólogos Esther Martín y Juan Capote.
“Las recientes excavaciones arqueológicas en El Bebedero han proporcionado novedosos hallazgos que acrecientan los conocimientos sobre la población indígena de Lanzarote”, señalan Atoche y Ramírez, que aseguran que se ha seguido desenterrando “un rico y variado patrimonio arqueológico cuyo sistemático estudio ha transformado la visión tradicional de la más antigua historia de Lanzarote y Canarias”. “Los resultados obtenidos durante la campaña de excavaciones en El Bebedero siguen mostrando la importancia científica de ese yacimiento para una correcta reconstrucción de la primera historia de Canarias”, apuntan.
Los responsables de las investigaciones consideran que El Bebedero es el yacimiento más destacado de Lanzarote por la cantidad y la calidad de la información científica que ha ido proporcionando a lo largo de cuatro décadas de investigación.
La relevancia del yacimiento tiene que ver con lo que revela sobre los contactos entre la población indígena y los navegantes romanos. “Su estratigráfica, con más de dos metros de profundidad y datada con 40 referencias cronométricas, contiene las evidencias materiales de la evolución cultural de la población indígena a lo largo de más de 1.500 años y de los cambios medioambientales producidos en los últimos 4.000 años, proporcionando junto con el cercano yacimiento de Buenavista las, hasta ahora, únicas evidencias materiales en Canarias (ánforas, objetos metálicos y vítreos,...) de los contactos comerciales y culturales que durante casi cinco siglos se produjeron entre navegantes romanos y la comunidad indígena insular”, señalan los investigadores.
Por otro lado, los abundantes restos óseos de fauna doméstica recuperados en el yacimiento han permitido determinar las características genéticas de las cabras y cerdos que acompañaron a los primeros colonizadores del Archipiélago.
Agua
Lo que se ha sumado en esta nueva campaña es el hallazgo a principios del verano de los restos de un aljibe, un depósito de agua muy bien conservado, de forma circular y de cerca de un metro y medio de diámetro, en la zona sur del asentamiento aborigen, entre los estratos III y V, datado a partir del siglo I antes de Cristo. La pared norte del aljibe tiene forma semicircular y se va cerrando, lo que permite pensar que tendría una cubierta abovedada. La estructura del depósito y su orientación al sur, que garantiza el mayor número de horas de sombra, hacen pensar que se trataba de agua para consumo humano, para no beber del mismo lugar que los animales.
Se ha sumado en esta campaña el hallazgo de los restos de un aljibe y su alcogida
Pero la excavación siguió y el hallazgo se fue completando con otros elementos ya que a su alrededor han salido a la luz con claridad los restos de lo que parece una alcogida, con lascas en el piso que se ven a simple vista, además de otras canalizaciones y decantadores.
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Original
El Bebedero sería un asentamiento original, buscado por su ubicación: se encuentra en una zona protegida, con vegetación y agua, además de que tiene una gran visibilidad sobre El Río, el brazo de mar que separa Lanzarote y La Graciosa. Los marinos, romanos o romanizados, necesitaban agua y comida, como cereales o carne, además de pieles y podían aportar vino, aceite o salazones, que transportaban en ánforas cuyos restos han aparecido en el yacimiento.
Otro hallazgo inédito es un doble recinto dedicado al tratamiento y almacenamiento de pieles de ovejas y cabras junto a distintos útiles de piedra pulimentada empleados para cortarlas y curtirlas. La piel de cabra era importante tanto para abrigarse como para fabricar herramientas e, incluso, armas. Además de estos hallazgos se han encontrado varias estelas de basalto pulimentado, en un caso una antropomorfa, que informan sobre la mentalidad indígena y se contextualizan en una “elaborada y variada industria lítica”.
“Estos elementos -señala Atoche- amplían el número de estructuras arquitectónicas conocidas previamente, tanto habitacionales como de cocina con potentes estructuras de combustión, y acentúan tanto la importancia del trabajo del cuero en el yacimiento como la capacidad tecnológica de sus ocupantes para adaptarse a un entorno escaso en recursos hídricos”.
La importancia del yacimiento está relacionada con el inicio de la colonización
El catedrático añade que “la intervención arqueológica ha permitido constatar la calidad y variedad formal de la alfarería indígena elaborada a mano y descubrir nuevos tipos de recipientes”. Esos hallazgos cerámicos se han completado, como en campañas anteriores, con el descubrimiento de fragmentos de ánforas romanas datadas entre los siglos I antes de Cristo y el siglo IV, que añaden nueva información al carácter de los intercambios que se sucedieron entre los indígenas establecidos en la Isla desde al menos el siglo X antes de Cristo (en el yacimiento de Buenavista) y navegantes púnicos (en Buenavista desde el siglo VI antes de Cristo) y romanos (en Buenavista y El Bebedero desde el siglo I antes de Cristo).
Así, confirman a El Bebedero como el primer yacimiento que, desde 1985, donde se mostró la presencia romana en Canarias y cuya ubicación en el interior de la Isla “añade una evidencia más a la pasada existencia de contactos e intercambios comerciales entre la comunidad indígena y marinos de procedencia mediterránea”, apuntan los investigadores.
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Colonización
La importancia del yacimiento está relacionada también con la posibilidad del inicio de la colonización, con el hecho de que sea anterior a lo que se considera hasta ahora. “Esa información inicial se ha completado en esta campaña con el hallazgo, en el estrato más profundo de El Bebedero, datado con bastante anterioridad al siglo I antes de Cristo, de recipientes cerámicos de fabricación local y restos de fauna doméstica que señalan un inicio para la colonización de Lanzarote en una fecha muy anterior al cambio de era, hipótesis que ya se planteó previamente apoyada en las dataciones de Carbono 14 proporcionadas por el yacimiento de Buenavista”, apuntan los investigadores.
Ramírez, por su parte, indica que “otros elementos destacados recuperados en esta campaña son los adornos personales elaborados sobre moluscos marinos de pequeño tamaño (prunum olivaeforme) y un raro punzón enmangado trabajado sobre hueso de ovicáprido, todo ello sin abundar en los cuantiosos restos de fauna terrestre y marina relacionados con la dieta de la población indígena”.
Estos materiales, entre los que hay artefactos de la cultura romana “señalan la pasada presencia en El Bebedero de una comunidad indígena muy activa, que interactuó con marinos romanos que recalaron en la Isla a lo largo de casi cinco siglos, con los que intercambiaron productos locales, probablemente agua, cecinas, cueros de ganado doméstico, por vino y aceite transportados en ánforas y por manufacturas metálicas y vítreas”, concluye.
















Comentarios
1 Vecino de La Oliva Jue, 18/09/2025 - 07:22
2 maría josé Jue, 18/09/2025 - 10:58
3 Óscar Jue, 18/09/2025 - 11:26
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