Pinchos igualitarios para despertar conciencias y paladares
La asociación Lánzate culmina un ruta de tapas inspiradas en el orgullo de pensar y sentir en libertad
Durante el pasado mes de agosto, doce locales de restauración de Arrecife se sumaron al proyecto promovido por la asociación Lánzate, “La tapa orgullosa”, un concurso de pinchos destinado en la misma medida a activar conciencias y a satisfacer paladares. Y a juzgar por la opinión de los restaurantes y las valoraciones de la clientela, la iniciativa ha sido todo un éxito. Ahora solo queda anunciar los premios a las distintas categorías y el aplauso del colectivo LGTBI+ al compromiso y la colaboración de los negocios.
Visibilizar los valores y la realidad LGTBI+ se convierte, como el resto de las luchas sociales, en una tarea compleja en un mundo marcado por la información automática, la facilidad con la que se difunden bulos y verdades en la amalgama de internet y la multiplicación de mensajes de toda índole, en permanente competición para atraer la atención pública. De ahí que cualquier acción, por inaudita que resulte de partida, puede convertirse en una oportunidad para invitar a la reflexión y crear conciencia.
Del 6 al 31 de agosto, doce bares, restaurantes y cafeterías de Arrecife se sumaron al desafío culinario La tapa orgullosa, bajo un lema tan claro como apetitoso: Cómete la diversidad con vitaminas LGTBI+. Cada local diseñó una receta exclusiva, pensada no solo para sorprender a los comensales sino también para rendir homenaje a la libertad, la visibilidad y la riqueza de identidades que conviven en la Isla.
¿Qué tiene que ver la reivindicación queer con la gastronomía? Nahum Cabrera, presidente de la asociación Lánzate, promotora del proyecto, asegura que la diversidad “está en todos los aspectos de la vida, y la restauración, la comida y la alimentación también forman parte de ella”.
“Quizá esta sea una idea más arriesgada que otras que hemos desarrollado desde el colectivo. Queríamos mostrar la realidad de la diversidad en otro ámbito que no sea el de la calle, bajo una bandera o en discursos en contextos más políticos; hemos buscado el espacio eminentemente social que es el del aperitivo en vacaciones, la reunión amistosa en torno a unas cervezas o un almuerzo familiar”, señala Cabrera. Y en esta ocasión, el mensaje llega envuelto en creatividad y en la convicción de que también en una mesa compartida se construye igualdad.
En La Casa del Miedo, mascarón de proa de los locales tradicionales capitalinos, no tuvieron ninguna duda a la hora de participar en esta ruta. Uno de sus responsables, Carlos Vallina, considera que “la restauración es un espacio de respeto, y la cocina, una actividad que puede contribuir a transmitir valores”. Su pincho a concurso lo dice todo desde su propia denominación, el Piquito sin miedo, y contiene pimientos del piquillo rellenos de una cremosa combinación de setas variadas, champiñones y gambas.
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Ulrike Anneken saborea un ‘Piquito sin miedo’.
La diversidad está en todos los aspectos de la vida, también en la restauración y la oferta gastronómica
Una de las clientas asiduas, Ulrike Anneken, saborea la tapa y, de paso, recomienda más actividades como esta: “En Arrecife no hay restaurantes de tapas, una oferta que gusta mucho, especialmente si se va variando la carta y se utiliza producto local; espero que repitan concursos como este”, propone.
Precisamente, esta era la idea de la asociación cuando tramitó la subvención del Gobierno de Canarias con cargo a los fondos del IRPF, buscar su durabilidad y consolidar la actividad con carácter anual: “Se trata, como digo, de una experiencia que va más allá de la competición culinaria, por su mensaje igualitario y de respeto y porque incorpora a muchos locales, que esperamos sigan creciendo en número en los próximos años y podamos llegar a los barrios, por ejemplo”, dice. En esta segunda edición, después de un proyecto piloto en Teguise en el año 2021, con los temores pandémicos todavía instalados en las vidas cotidianas, se han incorporado un total de doce negocios.
“La valoración en general es positiva, hemos cumplido expectativas, las líneas de operativa, el porcentaje de gente que ha votado, la respuesta de los negocios… Nos hace especial ilusión que locales de toda la vida, con mucha tradición, se sumen a la diversidad, porque eso nos muestra que la restauración clásica también se adapta a los nuevos tiempos y puede ser un espacio idóneo para naturalizar las opciones LGTBI+, que es nuestro objetivo último”, comenta el presidente de Lánzate.
Promoción restauradora
La promoción de la oferta de restauración capitalina es, sin duda, un gran acicate para la participación en este circuito de bocados orgullosos, y así lo reconocen todas las personas encuestadas. Dayami Álvarez, desde el Leito de Proa, asegura con una gran sonrisa que ha atendido a comensales que llegaban por primera vez y expresamente para probar su pincho a concurso, un dulcísimo Polvito orgulloso cuyo doble sentido se ajusta como anillo al dedo para aspirar al premio a la denominación más original. “Elegimos un postre porque nuestra carta habitual contiene más de cincuenta platos. Se trata de una versión del polvito uruguayo, hecho con mucho amor y otros ingredientes sorpresa y que está gustando mucho”, explica.
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Daniela Pistininzi posa con su ‘Reina Dulce y Colorida’.
En agosto, los comensales valoraron cada propuesta mediante un sistema de votación sencillo
Y a la vuelta de la esquina, un restaurante de la última hornada de la ribera, El Puerto, propone La tuna loca, una elaboración de atún en adobo con crema de batata y millo, piparra frita y aguacate. Su propietario, Mario Leguizamo, confirma la buena respuesta del público a esta iniciativa. “La propuesta del concurso nos gusta; tal vez debería haberse comunicado con más tiempo, para una difusión más amplia, porque no todo el mundo se ha enterado, pero nosotros invitamos a la clientela a probar la tapa en el fuera de carta y a votar a través del QR”.
Porque opinar es importante, y no solo para definir los gustos y seleccionar los pinchos campeones. También porque el formulario incluye preguntas adicionales sobre la calidad de los establecimientos o la atención y el servicio recibidos. Una oportunidad de ampliar el feed-back que los restaurantes y cafeterías agradecen: “Queremos ir más allá de colocar banderas y merchandising en los locales y de organizar un concurso al año; queremos establecer un vínculo estrecho con establecimientos que son parte importante de nuestro ocio, de nuestras celebraciones, de las vacaciones de quienes nos visitan, contribuir a su dinamización y a su éxito”, apunta Nahum Cabrera.
Buena experiencia
En Strava no han ahorrado imaginación, ni a la hora de elegir el nombre del pincho, Los amores de Casiopea -que alude al aprecio de la propietaria por las estrellas- ni en la confección del plato, alineado con su menú habitual en la elección de ingredientes certificados de calidad y el punto justo de sofisticación. La propuesta consta de dos empanadillas rellenas de carne de angus, setas y espárragos, con un reducción de vermú, unas gotas de mayonesa de mango y una capa de cebolla caramelizada.
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‘El polvito orgulloso’ del Leito de Proa.
Lánzate quiere ir más allá de colocar banderas y merchandising en los locales y activar la colaboración habitual
“La tapa está saliendo muy bien; es la mejor experiencia en certámenes gastronómicos que hemos tenido hasta la fecha, han venido muchas personas buscando el plato y se interesan por la actividad y sus objetivos, que hemos reforzado desde nuestras redes sociales”, revela Raquel Palomera. Considera que este concurso es una idea original, que invita a la conversación en torno a la diversidad: “El otro día, un niño llamó la atención a los padres al advertir que, junto a la bandera arco iris no estaba la bandera trans, y aquello provocó un diálogo muy interesante”, recuerda. Y con un gráfico abrir de brazos, zanja la cuestión: “Como yo siempre digo, aquí todas las personas son bien recibidas”.
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El restaurante El Puerto propone ‘La tuna loca’.
En la cafetería Mi Niña, Daniela Pistininzi hace un guiño al emblema arco iris del movimiento LGTBI+ con su tarta de queso Reina Dulce y Colorida. Elaborada con una base de masa, yogur de cabra, mango y maracuyá, y unos toques de azúcar coloreado de rojo que completan la paleta. “Con este calor, busqué una receta fresquita, que está siendo muy apreciada por mis clientes y por quienes llegan preguntando por mi propuesta”, cuenta.
La restauradora italiana tiene claro que el circuito funciona como elemento dinamizador, que atrae a personas que tal vez no conozcan previamente los locales participantes: “Por supuesto que repetiré en futuras ediciones, en interés de mi negocio e incluso porque para mí es un bonito desafío crear una propuesta original y novedosa”, apostilla.
Este proyecto, lejos de ser una competición convencional, busca visibilizar el compromiso de la hostelería local con la diversidad, fomentar el comercio de proximidad y convertir los espacios gastronómicos en puntos de encuentro, respeto y celebración. Durante el mes de agosto, los comensales valoraron cada oferta mediante un sistema de votación sencillo facilitado por el establecimiento.
Una vez recogida toda la información, se designará al pincho ganador del concurso La tapa orgullosa en su categoría principal. Pero junto al mejor pincho, se valorarán el nombre, el emplatado y la originalidad, el mejor restaurante y la atención más profesional.
Han participado en esta edición con sus propuestas culinarias La Tasca Ibérica, con su Orgullo Ibérico; Chikketería 69, con su Tortilla Tortillera; Bar Strava y sus Amores de Casiopea; la cafetería Mi Niña, con su Reina Dulce y Colorida; el Bar Andalucía 1960, con Yo soy más de pescado; la pastelería La Perla y su Rainbow Fusion; El Parral, con Xauxa; La Casa del Miedo y su Piquito sin miedo; Leito de Proa, con Polvito Orgulloso; El Puerto con La tuna loca; El Rincón Granadino y sus tres variedades de Tapa loca, y la cafetería Gibbs y su Deliciosa sin etiquetas.

















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