
EL PASEO
Por Saúl García
De momento ya sabemos lo que no quiere el alcalde de Arrecife. A ver si un día se le ocurre una propuesta interesante
El alcalde de Arrecife se ha empeñado ahora en que no quiere que en la ciudad haya una protesta por la vivienda. Tampoco quiere que llegue la Salvamar con migrantes rescatados en alta mar para que Arrecife no se convierta en Ceuta. Eso dice. De momento ya sabemos lo que no quiere. A ver si un día se le ocurre una propuesta interesante.
En un ejercicio de tirar la piedra y esconder la mano, en los dos casos acude a argumentos peregrinos. En el de la inmigración, dice que la Salvamar los deje en Marruecos, algo que no es posible y hace una comparación aún más imposible: que lleguen en un día 70.000 personas. Pero da igual.
En el caso de la vivienda quiere aplicar una ordenanza de acampadas, como si quienes protestan estuvieran de asadero. O dice que va a enviar a Urbaser a limpiar la zona o amenaza con poner multas por una cuestión de patrimonio.
Alude al patrimonio cuando ha convertido el parque en un recinto para fiestas varias, en un lugar donde hace más de una década se tenían que haber repuesto los parterres para que volvieran las buganvillas que no han llegado nunca o para el que ha anunciado una “rehabilitación integral” de la que no se conocen sus características.
Su intención, al fin y al cabo, es intentar rascar votos a Vox y para eso hay que copiar sus mantras. Se agradecería, al menos, que lo hiciera sin dar rodeos.











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