31
Ene
2019
Saúl García

Partamos de una premisa: si se busca una confluencia es porque se considera que hay una apuesta política muy similar. Así que el programa, programa, programa no es el escollo. De hecho, aunque es cierto que se ha tratado de conformar un programa conjunto a lo largo de numerosas reuniones, no se ha oído a nadie argumentar que el problema es el programa. Luego el problema debe de ser otro.

Menos mal que sabemos que se trata de la nueva política porque, si no, cualquiera podría pensar que se parece mucho a la vieja. Hagamos inventario: peleas intestinas por el poder, sospechas o evidencias de inflar los censos a última hora (véase pucherazo), críticas a muerte en redes sociales (esto ya es más nuevo, antes era en la radio), acusaciones de disidencia (aunque nadie utilice ya esta palabra), acusaciones de traición, acusaciones de ser un submarino de otro partido, acusaciones de trabajar para el enemigo, acusaciones de querer estar solo por un sueldo, divisiones, negociaciones paralelas a dos bandas, falta de transparencia… Está saliendo muy completita esta temporada de La Confluencia. Si la produce el PSOE no le sale mejor.

Vamos al grano. Podemos, en Lanzarote, no ha tenido paz interna desde 2015. Los desencuentros de otros lugares también se han producido aquí. Es curioso que hablemos de personas que quieren gobernar para mejorar la vida de los ciudadanos (dice la teoría) y que sean incapaces de limar sus diferencias. No es la mejor carta de presentación, pero es humano y así es la política: la vieja, la nueva y la futura. Además, y eso les acaba pasando a todos, cuando la vida institucional entra por la puerta, la orgánica salta por la ventana.

El secretario insular no ha sabido, no ha querido o no ha podido alcanzar una cohesión. Ha repetido lo que hacen la mayoría de los líderes: rodearse de unos pocos fieles y olvidarse de los demás. Es más cómodo para lo cotidiano pero acaba pasando factura. Es decir, le ha faltado mano izquierda. También le ha faltado encontrar el momento para girar desde la sátira, la denuncia y el papel de vigilancia del poder a adoptar un cara más institucional, hacia alguien dispuesto a parecer una persona que pueda gobernar para todos.

El traslado de los métodos de protesta al pleno no ha funcionado. Es un papel necesario pero hay que medir bien. Han puesto el foco en políticas clientelares y en prácticas corruptas, que las hubo y las sigue habiendo, y es importante hacerlo, pero precisamente para afrontarlas hay que intentar sumar, no aislarse. Y les ha faltado, a ellos, y probablemente a todos, identificar los problemas más acuciantes y actuar en consecuencia: atraerse a los pocos movimientos sociales que van quedando.

En el capítulo de la prosa seca, no firmar la moción de censura ha acabado pasando factura. Es cierto que era un dilema sin solución: iba a pasar factura si la apoyaba (el gobierno que saliera de ahí podía haber llegado a ser un remedio peor que la enfermedad) e iba a pasar factura si no la apoyaba, pero la elección final tenía una incoherencia narrativa: si se basa el discurso en que hay que desalojar a San Ginés del poder, pues hay que desalojar a San Ginés del poder. Ahora bien, una cosa es que no haya autocrítica (nunca la hay) y otra es presentar una oposición interna que ni siquiera es leal, ante la opinión pública, al trabajo realizado y que compra de forma acrítica las tesis del enemigo. A eso se le llama no saber el terreno que se pisa. Y lo que ya es inaudito es, en una elección interna, admitir que ha habido injerencias de personas de otros partidos y dar por buenos los resultados a pesar de ganar por un solo voto.

Izquierda Unida tuvo poca representación en 2015 y tampoco le ha sacado partido. Tuvo un candidato al Senado, en confluencia, que parece que no va a repetir y que, o no ha hecho gran cosa, o no lo ha sabido transmitir. Y ahora parecen los más empeñados en encontrar una confluencia en la que casi nadie cree y que ni siquiera garantiza obtener mejores resultados que si se presentan por separado. O más bien que todo apunta a que los resultados serán peores. El último intento es el de ponerle un nombre, Lanzarote en pie, convocar una asamblea, e intentar reflotar la idea. Al menos, como marketing, es lo mejor que podían hacer.

¿Y qué decir de Somos? Si algo tenía a su favor, aunque no es una virtud en sí misma, era la juventud de sus candidatos. La gran ventaja de esta circunstancia, y no es poco, es que no se les podía juzgar por su pasado. Hasta ahora, claro: es una circunstancia que caduca. Somos nació ya como una confluencia en sí misma (ANC, Vecinos Unidos, Aldem, Alternativa Ciudadana) y ha acabado pareciéndose más a una reunión de cargos públicos. Cuatro años después solo queda Somos pero no porque los otros se hayan integrado, sino porque se han ido desintegrando. Y eso empezó a pasar muy pronto. Se han quedado a mitad de camino de casi todo.

En 2003 Alternativa Ciudadana logró al Cabildo 3.161 votos y un consejero. Cuatro años después, la suma de Alternativa e Isla Alternativa dio como resultado 36 votos más pero un consejero menos. En 2011 fueron 2.206 votos y un consejero y en 2015 Somos obtuvo 3.125 votos, con dos consejeros, pero es que Podemos logró 5.623 y tres consejeros. Un gran salto cualitativo. Cuatro años después cuando la izquierda debía afrontar las elecciones con mayor expectativa que nunca, desde su mejor posición, las cosas están como están: de confluencia en confluencia hasta la derrota final, compañeros.

Comentarios

Podemos todavia tiene un pase...Somos es la destruccion de Alternativa...en nada se parecen a sus padres...y si a cuatro niños pijos,caprichosos y avidos de poder...al final llevan el camino del Pnl de Reyes, armas y becerra..de hecho ya pactan con el padrino Roman Rodriguez, que apadrino la epoca mas negra de la corrupcion...un aplauso...
El egoísmo, la envidia,el sillón eso corrompe y ha pasado .exactamente se han vendido.Personas que no tienen dignidad ni vergüenza,pero tiempo al tiempo 3100 personas no perdonan ni olvidan. NUEVA CANARIAS .se lleva los sacos . Y todo mi apoyo a Tomás López ese Sr es digno de admiración.
Precisamente la destruccion vino con el señor que acaba de mencionar el comentario numero 2...
Brillante el artículo Saúl. A ver si mas de uno es capaz de interiorizarlo
"A riesgo de equivocarme, trataré de ajustar algunas de esas creencias. Ya no somos una herramienta para cambiar la realidad, sino un grupo humano en busca de su propio sentido y del sentido del mundo; un grupo de mujeres y hombres comprometidos consigo mismos e involucrados con la sociedad que nos ha tocado vivir. No se trata ya de ser más de izquierdas que nadie, sino de ser vanguardia con todos los retos que ello supone en un mundo tan cambiante como el nuestro, que avanza tras la inteligencia artificial, el dataísmo o la tecnobiología, sin otra dirección que no sea el lucro, hacia el algoritmo final que regirá nuestra existencia. Con análisis políticos y sociales del siglo XIX ya no vamos a ninguna parte en los albores del XXI. Tampoco podemos ser un partido al uso, porque esos ya no reflejan la compleja sociedad que nos rodea. En definitiva, que tenemos que reinventarnos. Todos los estatutos, protocolos, normas y organigramas tendrían que caber en una hoja de papel, porque el mapa no es el territorio. Para eso hay que creer en la inteligencia colectiva y en la buena voluntad de la gente, en lugar de instalarnos en sospechas recurrentes que van minando ambas cosas." Victoria Sendón de León." Una extraña tarde en Podemos" El Diario.es del 1-2-2019... "Cuatro años después cuando la izquierda debía afrontar las elecciones con mayor expectativa que nunca, desde su mejor posición, las cosas están como están: de confluencia en confluencia hasta la derrota final, compañeros."...Saúl García. "¿Que esperábamos?,somos la Izquierda...Beatriz Galindo. Muchas gracias por tu análisis.
Responsabilizar como se hace en este artículo del fallo de la confluencia de izquierdas es cuanto menos no saber ver la realidad o hacer un análisis cuanto menos partidario o partidista. No, el problema ha sido el de siempre la falta de dialogo y entendimiento de las distintas facciones (que no sectas) y cuando una de las partes usa además gente de otros partidos, medios cuanto menos poco éticos, todo se va a la mierda!!!
No se dice “...cuanto menos...”, sino “...cuando menos...”; significa : al menos, como poco. Ya se que lo dice mal mucha gente, incluso periodistas, pero eso no justifica el error.
No se dice “...cuanto menos...”, sino “...cuando menos...”; significa : al menos, como poco. Ya se que lo dice mal mucha gente, incluso periodistas, pero eso no justifica el error.
Para los ciudadanos , los que no estamos en partidos , los que sencillamente votamos , lo que está ocurriendo es un CIRCO . Resulta curioso escuchar y leer en diferentes medios decir que este con el otro suman y el otro con el de enfrente restan . ¿ De verdad creen que lo que pase en mayo es previsible?. Francamente en mi entorno la mayoría no sabemos a quienes votaremos y al paso que vemos y vamos ...

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