
EL PASEO
Por Saúl García
Nadie quiere crecer más pero de forma mágica se sigue creciendo como si fuera una obligación

Aena va a invertir 327 millones de euros y parece que a todo el mundo le parece bien. Puede que suban las tasas, puede que suban los precios, puede que aumenten las operaciones, pero seguimos para bingo con ese mantra de que toda inversión es beneficiosa sin matices, si saber a quién beneficia y como si se repartiera ella sola. Luego vienen los sustos.
Al menos en Baleares existe una Plataforma contra la ampliación del aeropuerto de Palma, que incluso ha convocado una manifestación, y otra en Ibiza, como las que se convocaban aquí hace 24 años. Cualquiera diría que la situación ha mejorado en este tiempo.
Los mallorquines y los ibicencos (al menos una parte) hablan de decrecer sin muchos complejos: “Hay que parar estas ampliaciones. Si la población reclama un decrecimiento turístico, es impensable que se siga poniendo sobre la mesa incrementar el número de turistas y de emisiones en territorios que ya están colapsados”, dice el portavoz de la plataforma.
En Ibiza, además del aeropuerto, están las discotecas. Están haciendo un Plan de Intervención en Ámbitos Turísticos (PIAT) que busca fijar el techo turístico, no dar más licencias. “En Ibiza el territorio es limitado, y también lo es la paciencia de la gente”. Esto lo dice el vicepresidente, que es del PP. El gerente de la patronal Ocio Ibiza también pide una limitación porque están al límite. Hay una asociación de pequeños empresarios que está en contra de la anterior, la de los grandes...
Por supuesto, mientras tanto, PSOE y PP se pelean por el discurso, que no por la realidad, ya que tienen competencias estatales o autonómicas. Nadie quiere crecer más pero de forma mágica se sigue creciendo como si fuera una obligación. Quizá les suene algo.











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