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Xanma, de The Rapants: “Como banda queremos hacer a la gente bailar y divertirse”

“Estos días estamos llenos de nervios y cagados de ilusión por tocar en Arrecife en Vivo”, destaca el cantante y guitarrista de la banda gallega

M. Riveiro 0 COMENTARIOS 17/09/2026 - 18:01

La filosofía de The Rapants no da lugar a equivocaciones: transmitir “buen rollo” y que el público no pare de bailar. Esta banda de Muros, un municipio que sabe a mar, en plenas Rías Baixas, ha conquistado Galicia y ha girado por la Península sin renunciar a cantar en el gallego característico de la fachada atlántica, con gheada y con seseo. Sin complejos. Este viernes a las siete y media de la tarde, el Charco de San Ginés será el escenario de su concierto dentro del festival Arrecife en Vivo. Antes, Xanma Louro, voz y guitarra, atiende –en gallego, por expresa petición del entrevistador, que no pierde ocasión de practicarlo- a Diario de Lanzarote.

-Para que el público de Lanzarote conozca los orígenes: ¿Cómo se formó la banda? ¿De dónde sale The Rapants?

-The Rapants nace con cuatro chavales de Muros que llevábamos coincidiendo bastante tiempo en escuelas de música y en otras bandas desde los 12 o 13 años, más o menos. Tocábamos juntos, aunque nunca con esta formación, hasta que en 2018 decidimos formar The Rapants. [El grupo lo componen el propio Xanma; Samuel, voz y guitarra; Matías, bajo, sintetizadores y voces; y Xaquín, batería y voces].

-El primer álbum, ‘Cariña de Raposo’, sale en 2019 y poco después estalla la pandemia de Covid. ¿Cómo les tocó vivir aquella época, que coincidió casi con el lanzamiento del primer trabajo de la banda?

-Mirándolo ahora, con la perspectiva del tiempo, creo que nos hizo mucho bien porque pudimos parar. En ese momento empezaban a llamarnos de festivales y de salas, para tocar, empezábamos a tener conciertos y el Covid, en un primer momento, fue un follón, una putada, porque nos hizo frenar en seco cuando parecía que arrancábamos. Pero también nos ayudó a encerrarnos los cuatro en casa, ponernos a componer y pensar qué música queríamos hacer. Antes estábamos más influenciados por otras bandas y hacíamos música mirando más a otros grupos que a lo que nosotros queríamos realmente. A partir del Covid nos pusimos a buscar nuestro sonido y un carácter más auténtico, más propio, y creo que eso es lo que nos benefició después.

-Uno de los hitos de la trayectoria de The Rapants se produjo en 2023, cuando nace el disco ‘O Corazón como un after’ y, además, el grupo se convierte en profeta en su tierra participando en el festival Castelo Rock de Muros. [Un festival en el que han tocado Siniestro Total, Barricada, Los Suaves o Molotov] ¿Ese año 2023 fue el punto de inflexión en la carrera de la banda?

-Pienso que sí, que ese disco marcó un poco el inicio como tal de The Rapants. Ya desde 2021 o 2022 empezamos a recuperar las actuaciones y escogimos girar muchísimo, tanto por los festivales que nos daban hueco como por salas. Tocamos en muchísimas salas de Galicia, porque queríamos darnos a conocer mientras grabábamos ese álbum. Eso fue importantísimo. Tuvimos oportunidades muy buenas, como el Castelo, pero también pudimos telonear a Terbutalina, que es una banda de nuestro pueblo, en la Sala Capitol, en Santiago. Nos dio la oportunidad de tocar ante un público que también era el nuestro.

“La mayor presión es no aburrirnos... intentamos arriesgar y cambiamos de un disco a otro”

-Se dice que el mundo de la música vive un gran momento de democratización, en el que una banda de Muros termina siendo referencia no solo en Galicia sino que sale a tocar por la Península y en las Islas. Hace décadas, los grupos gallegos más reconocidos cantaban en castellano y los que lo hacían en gallego, como Heredeiros da Crus, no tenían fácil salir fuera. ¿Cómo lo viven The Rapants?

-Internet, las redes y poder subir la música a plataformas como Spotify nos ayudaron un montón, sobre todo para salir en playlists y para que gente abierta a escuchar música en otras lenguas de España nos escuchase. Precisamente con Heredeiros pudimos hablar de esto. Ahora mismo, por ejemplo, Grande Amore o Dakidarria, que cantan en gallego, salen fuera. En el circuito catalán o incluso en vasco se da más ese fenómeno de bandas que giran a nivel nacional y el público las sigue, independientemente de la lengua en la que canten. Nosotros nos nutrimos de esos referentes y arriesgamos, porque hay que arriesgar cuando vamos a tocar fuera. En la Península hay muchos gastos en transporte, furgonetas y técnicos, que no son retribuidos igual que cuando tocamos en Galicia, porque no hay el mismo público y no vendemos las mismas entradas… Pero hay que echarle ilusión y, poco a poco, ir creando esa base de fans.

-¿En qué momento los integrantes de The Rapants ven que se pueden dedicar profesionalmente a la música?

-Como señalabas antes, a partir del disco ‘O Corazón como un after’ empezamos a tener bastantes festivales. Cuando sacamos ‘La máquina del buen rollo’, en 2024, todos los miembros de la banda, menos el batería, Xaquín, empezamos a dedicarnos exclusivamente a la música porque, más o menos, con el número de conciertos que teníamos, podíamos tener un salario parecido al de un trabajador normal, un salario mínimo, aunque fuese precario. Con el último disco, que lanzamos este año, ‘Rapants Club’, nuestro batería, que tenía un puesto como técnico de sonido en Radio Nacional, tuvo que dejar su trabajo porque realmente no podía compaginarlo con todas las citas que teníamos de prensa, conciertos y firmas de discos. Ha sido bastante progresivo.

-A la banda se la cataloga dentro de ese cajón de sastre que es en ocasiones el indie, donde casi cabe de todo. ¿En comparación con los inicios del grupo, qué ingredientes están añadiendo para cocinar su sonido actual?

-Poco a poco, fuimos añadiendo electrónica, sobre todo sintetizadores y ritmos un poco más disco. Lo que tenemos claro es lo que queremos como banda: hacer a la gente bailar y divertirse. Partiendo del rock, que es el estilo en el que nos criamos todos, y del punk, añadimos ritmos latinos, cumbia en algún tema, y en algunas canciones una base un poco más country. Sobre todo buscamos estilos musicales que sean bailables y que en un directo hagan que el público se divierta y se mueva. Añadimos elementos sin tener muchos prejuicios por el estilo musical. Nos da lo mismo que sea pop, country, cumbia o electrónica. Nosotros lo que queremos es que la gente se divierta. Creemos que eso también es lo que nos permite ir por el resto de España, cantando en gallego, pero consiguiendo que la gente se divierta.

Rapants Club en Santiago. Foto: Mattias Monsterkid.

“Partiendo del rock, que es con lo que nos criamos todos, y del punk, añadimos otros estilos”

-La canción ‘La Favorita’ está rozando los tres millones de reproducciones en Spotify, y ‘O Avión’ y ‘Meu cariño’ los dos millones. ¿Esas cifras tan elevadas suponen una presión añadida?

-Tenemos dos presiones. La primera es no aburrirnos de lo que hacemos. Somos muy volátiles y muy complicados porque, por ejemplo, de un disco a otro siempre cambiamos. Intentamos arriesgar y hacer cosas nuevas, aunque nos salgan mal, ya solo por no aburrirnos nosotros. En cuanto a números, más allá de las cifras de Spotify o YouTube, nos fijamos más en la venta de entradas, que creemos que es una cifra un poco más real de lo que mueve una banda a día de hoy, porque en la Red todo se puede inflar con bots o con movidas. En nuestro caso, por ejemplo, lo de vender 6.000 entradas en la fiesta de presentación del último disco, sí que mete mucha presión porque es mucha gente de verdad. No es un número, del que no sabes quién está detrás. Son seis mil personas que están ahí, a las que no puedes decepcionar. La gente es lo que más presión nos mete para seguir esforzándonos y seguir creciendo.

-La decisión de cantar en gallego, además con gheada y con seseo, no con el gallego normativo que sale en la Televisión de Galicia o que te enseñan en la escuela, ¿es una decisión consciente desde el punto de vista artístico? ¿En algún momento alguien les recomendó cantar un poco más en castellano para tratar de salir fuera? ¿O creen que hoy en día ya no es tan relevante para tener éxito como banda?

-Afortunadamente creo que ya no es tan relevante. Es lo contrario: creo que a nosotros nos benefició cantar en gallego con gheada y con seseo. Miguel, de Terbutalina, que al final es nuestro vecino y un referente para nosotros, nos dijo que cantásemos como hablamos. Así sale una música más auténtica porque, al final, es la lengua en la que nos expresamos día a día. Es más fácil que escribamos bien en gallego, porque es la lengua que mejor manejamos. También tenemos letras en castellano porque lo hablamos y usamos, pero no nos sentimos tan cómodos. Hacerlo como lo hacemos creo que es una manera más orgánica y más natural de hacer música.

“Nos beneficia cantar en gallego con gheada y con seseo, sale una música más auténtica”

-Hace unos días el periódico El País se hacía eco de la explosión de artistas de música urbana que están creando en gallego, entre ellos, 9Louro (Martín Louro), su hermano. ¿A qué cree que se debe este fenómeno musical que engancha con la gente más joven?

-A lo mejor, en otras comunidades que tienen dos lenguas, como Cataluña o País Vasco, hasta hace unos años tenían más normalizada esa industria musical en su lengua. En Galicia había bandas, pero creo que a raíz del fenómeno de las Tanxugueiras, entre las nuevas generaciones y la gente más joven hubo un boom más grande, que nos ayudó a quitarnos prejuicios y vergüenzas. En verano, en Galicia hay tres festivales cada semana y eso hace que, si los festivales confían en los artistas que cantan en gallego, sea un nido de bandas y de artistas.

-¿Y cómo se produce el contacto entre Arrecife en Vivo y The Rapants?

-La verdad es que conocía el festival porque mi pareja actúa en la banda Grande Amore, que ya había estado en el festival hace unos años. Habían contactado por redes y meses atrás contactaron con nuestro mánager. Nosotros teníamos muchas ganas de ir y nos hizo mucha ilusión cuando vimos que se formalizaba. Además, Samuel (voz y guitarra) tiene su familia canaria y en Muros hubo muchísima emigración hacia las Islas, que creo que son comunidades que están muy conectadas. Estos días estamos llenos de nervios y cagados de ilusión por tocar en Arrecife en Vivo. Esperamos transmitir buen rollo, ganas de bailar y de divertirse.

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