Un territorio único: incentivo para el relevo en la viña
El profesor Rogelio Jorge, de la Escuela de Turismo de Lanzarote, profundiza en el estudio sobre el cambio generacional en el sector vitícola de la Isla
Rogelio Jorge se doctoró por la UNED en Lanzarote con una tesis sobre el territorio como factor de éxito en la supervivencia exportadora. En su tesis abordaba el caso del vino en Castilla-La Mancha, y ha seguido sus investigaciones en esa misma línea. Jorge, que es profesor de Economía Aplicada de la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote, acaba de publicar en el número 16 de Terra, revista de desarrollo local que publica la Universidad de Valencia, un artículo sobre el relevo generacional en el medio rural, centrándose en esta ocasión en el vino de Lanzarote.
El artículo, publicado junto a Manuel Antonio Serrano de la Cruz, profesor de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Castilla-La Mancha, se titula El valor añadido territorial como impulsor del relevo generacional en el medio rural: Lanzarote y su uva malvasía volcánica.
El trabajo parte de la hipótesis de que la “valorización del territorio” desempeña un papel crucial en la viabilidad económica de las explotaciones familiares y que este proceso puede incentivar el interés de las nuevas generaciones por la actividad agraria. El estudio analiza cómo la continuidad de las actividades económicas en las pequeñas explotaciones del sector primario puede contribuir a la sostenibilidad del medio rural a través del relevo generacional, en concreto en el caso del vino lanzaroteño.
La investigación que da como resultado el artículo explora las dinámicas estructurales de carácter territorial y las motivaciones y percepciones de los actores objeto de estudio, además de recopilar información a partir de entrevistas a viticultores y bodegas de la La Geria, y de participar en los procesos de recolección para comprender las prácticas agrarias.
El territorio puede aportar un valor añadido como posible solución para aumentar el valor y precio del producto, y que eso repercuta en la rentabilidad de las pequeñas explotaciones, lo que a su vez podría incentivar el interés de las nuevas generaciones en el sector.
En el artículo se vierten algunas ideas centrales, como que “la singularidad territorial es clave en la creación de valor añadido de productos agrícolas”, que la valorización territorial del vino incrementa la demanda y el precio de la uva, que el alto precio de la uva autóctona incentiva al viticultor a conservar su viñedo familiar, que la sostenibilidad de explotaciones con cultivos tradicionales es fundamental en el marketing de bodegas canarias y que existe una relación positiva entre el valor percibido del vino y el interés por el enoturismo.
La principal conclusión del estudio es que el relevo generacional y la valorización del territorio “son factores clave para garantizar la continuidad y sostenibilidad de las pequeñas explotaciones agrarias”.
Este trabajo pone de manifiesto la necesidad de un enfoque integral que contemple la rentabilidad económica, la preservación del patrimonio y las prácticas agrarias tradicionales.
Relevo
El profesor parte de la base de que, desde hace décadas, las áreas rurales europeas enfrentan un problema creciente de relevo generacional en el sector agrario, provocado por varios factores como el envejecimiento de la población, la despoblación, la baja rentabilidad, la excesiva carga burocrática de las explotaciones familiares y el insuficiente apoyo institucional. Propone un cambio de enfoque y una “actitud proactiva como un factor controlable capaz de generar valor añadido territorial”.
En este sentido, la valorización del territorio es un condicionante crucial para generar valor añadido, “pues tiende a elevar la demanda y los precios tanto del producto final como de las materias primas en la elaboración de productos de calidad diferenciada”, señala el artículo. “Los métodos de producción únicos y difíciles de reproducir deben servir de promoción”, añade.
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El enoturismo, al asociar el campo con ocio, refuerza el atractivo social de la agricultura
Durante la investigación se ha podido comprobar que la viticultura en Lanzarote sigue siendo un componente fundamental del entorno económico de la Isla, particularmente por su capacidad para generar valor añadido, así como que su paisaje vitícola y las características únicas de sus productos, juega un papel esencial en el proceso de creación de ese valor añadido. A su vez, la conexión entre la tradición agrícola y los métodos de producción diferenciados “ha demostrado ser un factor clave para mejorar la rentabilidad”. Dicho de otra forma: “La valorización de los recursos patrimoniales, más allá de una simple etiqueta, puede tener un impacto significativo en el atractivo de las explotaciones agrarias”.
El valor añadido también ayuda a superar barreras a la exportación y a incrementar la demanda y los precios. “Este enfoque plantea que la articulación de recursos locales con productos de calidad diferenciada genera un círculo virtuoso en el que el producto resulta económicamente rentable y socialmente significativo, favoreciendo la atracción de nuevos emprendedores hacia el sector primario”, dice el artículo.
Además, las inversiones en infraestructura comercial y logística –como la distribución y el transporte compartido de productos– contribuyen a reforzar la viabilidad de las explotaciones agrarias. “En este contexto, el vino ha logrado posicionarse en nuevos mercados exteriores, al tiempo que ha facilitado la comercialización de otros productos locales. Todo ello impulsa la diversificación económica y favorece el relevo generacional en el ámbito agrario”.
Crisis
La crisis actual del relevo generacional en territorios como Lanzarote no puede interpretarse únicamente como falta de mano de obra, sino como la erosión de un capital técnico acumulado durante siglos.
La descapitalización humana del campo lanzaroteño se aceleró en la segunda mitad del siglo XX, primero con el auge de la industria pesquera y conservera, y, posteriormente, con la terciarización turística tras la crisis de los ochenta. El desplazamiento de la fuerza laboral hacia sectores de rentabilidad inmediata desmanteló el tejido social agrario, dejando al sector vitivinícola sin los herederos de esa técnica centenaria. Recuperar el cultivo hoy exige, más allá de la viabilidad económica, restaurar el prestigio de un oficio que históricamente demandó maestría y no solo fuerza bruta.
El valor añadido repercute en la rentabilidad de las pequeñas explotaciones
El análisis de la evolución de precios y volúmenes cosechados a lo largo de los años per-mite extraer conclusiones relevantes: a diferencia de grandes zonas productoras como La Mancha, en Lanzarote los precios pagados por las bodegas muestran una notable estabilidad; lo que indica que las uvas locales no se perciben como una materia prima sustituible, sino que se ven como un producto con alto valor añadido.
Los cambios en la producción no provocan alteraciones proporcionales en el precio, lo que contribuye a reducir la especulación agroalimentaria y beneficia al sector. Esta estabilidad también puede influir positivamente en el relevo generacional, reforzando la sostenibilidad del sector.
Las bodegas están ampliando sus actividades hacia el enoturismo, generando sinergias con otros sectores y fomentando un modelo de sostenibilidad integral. La integración de Lanzarote en la red nacional de Rutas del Vino de España podría ser estratégica para consolidar el relevo generacional y el valor añadido territorial.
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Turismo
Es fundamental que agentes turísticos como agencias y turoperadores conozcan y promuevan esta oferta experiencial. El enoturismo, al asociar el campo con ocio, refuerza el atractivo social de la agricultura, contribuyendo a la incorporación de nuevas generaciones.
Finalmente, el artículo propone varias líneas de investigación para el futuro: ampliar la muestra local, extrapolable a otras islas, incorporando distintas otras agroalimentarias, avanzar en la zonificación vitivinícola dentro de la Denominación de Origen Lanzarote y relacionar estos estudios con la efectividad de figuras de calidad diferenciada aplicadas a otros productos canarios.
Congreso
Lanzarote acogería el primer Congreso Internacional de Comunicación del Vino, una iniciativa de la Escuela de Turismo de Lanzarote, la Universidad de La Laguna y la Universidad de Sevilla, con el respaldo del Cabildo de Lanzarote. Será un espacio académico y profesional de encuentro transversal donde se propondrán diversas miradas para atraer el interés del estudio del vino, la práctica vitivinícola y el vínculo con el territorio.
















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