Raca Martín: “La fisioterapia es ciencia, pero también escucha”
De la sanidad pública al emprendimiento y fundadora de Activa Rehabilitación Integral: una vida dedicada a la fisioterapia pediátrica
“Son puro amor”. Así define Raca Martín el trabajo diario con niños y niñas con discapacidad. Una frase que resume una vida dedicada al cuidado, la vocación y las decisiones valientes.
En este episodio del podcast Historias de Emprendimiento, entrevistamos a una profesional especializada en fisioterapia pediátrica y respiratoria en Lanzarote, una conversación profundamente humana sobre su trayectoria vital y profesional, dos caminos que siempre han ido de la mano.
Tras 14 años trabajando en el Hospital, tomó una de las decisiones más importantes de su vida: dejar la sanidad pública y emprender. Hoy dirige, junto a otras tres socias, un centro de fisioterapia en Arrecife y acaba de abrir un nuevo centro en Tías, centrado en la atención infantil y familiar.
-Empecemos por la base. ¿Qué es la fisioterapia?
-La define la OMS como el arte y la ciencia de utilizar medios como el masaje, el movimiento, el calor o la luz para prevenir y recuperar la salud. Pero lo importante es que desde el principio incluyeron la palabra arte. Eso ya te dice que no hay límites rígidos, que también hay sensibilidad, intuición y escucha.
-¿Y cómo se integra el arte en una disciplina sanitaria?
-A veces se crean dos grandes grupos de fisioterapeutas: los que se ciñen a lo estrictamente evidenciado por estudios clínicos y los que, sin dejar de lado la ciencia, también trabajan desde la emoción y el comportamiento. Yo creo en ese equilibrio. El cuerpo es también un mapa eléctrico, una red que responde a lo emocional. Y eso también es química.
-¿Siempre supiste que querías ser fisioterapeuta?
-En realidad quería estudiar Medicina. Pero una compañera de voleibol empezó Fisioterapia y todo lo que me contaba me entusiasmaba. Fui a una operación, lo vi claro. Entré en la carrera sin saber apenas qué era, y me enamoré desde el primer día.
-¿Y cómo llegaste a Lanzarote?
-Vine en el año 2000 para una sustitución en el Hospital General. La Isla me atrapó. Me ofrecía lo que me apasionó en la universidad: dedicación, escucha, contacto con todo tipo de pacientes. Trabajé 14 años en el Hospital. Pero sentí que el sistema público me limitaba en lo personal. Así que renuncié.
-¿Fue duro dejar una plaza estable?
-Era interina, pero estable, sí. Firmé mi renuncia en 2014. Me fui con una mano delante y otra detrás. No me dio vértigo, como tampoco me lo dio elegir esta carrera. Empecé haciendo trabajo a domicilio. Luego, con tres compañeras, fundamos nuestro centro en Arrecife. Fue duro, pero hermoso.
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-Y ahora han abierto un segundo centro en Tías.
-Sí, por demanda. Tuvimos que crecer porque nuestro servicio funciona bien. Somos 14 personas ahora. Y aunque la expansión suene ambiciosa, lo vivimos como responsabilidad. Queríamos acercar el servicio a más zonas, y no siempre era viable ampliar en Arrecife.
-Fuiste pionera en fisioterapia pediátrica y respiratoria en la Isla. ¿Cómo nació esa vocación?
-En tercero de carrera hice prácticas en el Hospital San Juan de Dios. Iba con el alma encogida, esperando un entorno triste. Pero me encontré con niños más felices que yo. Niños con discapacidad que disfrutaban, que se reían, que me engañaban jugando. Me transformaron. Ahí decidí que quería dedicar mi vida a ellos.
-¿Y la fisioterapia respiratoria?
-Me llegó en Lanzarote. El 75 por ciento de los niños que atendía en el Hospital tenían problemas respiratorios. Me formé con Guy Postiaux, un referente mundial. Y descubrí que también me apasionaba.
- ¿Cómo explicas la conexión entre emoción, salud y cuerpo?
-La emoción es neuroquímica. Y la reparación muscular también. El 90 por ciento de la serotonina, la llamada “hormona de la felicidad”, se genera en el intestino, no en el cerebro. Todo está conectado. El estrés, la autoestima o la tristeza impactan directamente en la salud. La fisioterapia también es acompañar desde ahí.
-¿Qué le dirías a alguien que está emprendiendo?
-Que escuche. Desde el conocimiento, desde el respeto, desde la empatía. Escuchar sinceramente la vida te muestra por dónde ir. Y también por dónde no.
-¿Cómo ha cambiado tu vida la maternidad?
-Es mi mayor emprendimiento. Una inversión de tiempo, emoción, miedos, expectativas... Mi hija es una sorpresa diaria. Y vive conmigo mi trabajo, convive con la diversidad. A veces me parte el alma, como cuando me dijo que no estaba en una foto de bebé porque Mamiaca estaba trabajando. Pero también me llena verla crecer con valores que yo tardé años en aprender.
-¿Y cómo lo haces posible?
-Gracias a mi mujer, Jimena. Ella lo entiende todo desde dentro. Me acompaña. Y muchas veces, también trae a nuestra hija al centro. Mis pacientes la quieren, la cuidan. Ella crece sabiendo que la normalidad no es solo lo que la sociedad marca. Es una silla de ruedas, un niño de 15 años con pañal, alguien que se babea pero es muy inteligente. Todo eso es normal.
Historias de Emprendimiento es el podcast de Diario de Lanzarote, dirigido por Pilar Estevan, que da voz a personas que construyen proyectos desde la experiencia, la vocación y el compromiso con la Isla.














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