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Nito Delgado: tradición para una alimentación saludable

El agricultor y ganadero de Tahíche enseña a las nuevas generaciones formas de cultivo sostenible que nutren tanto a los suelos como al cuerpo

María José Lahora 0 COMENTARIOS 20/07/2026 - 07:04

Juan Salvador Delgado Abreut, conocido popularmente como Nito, es un agricultor y ganadero que sin haber pisado una universidad conoce más de métodos de fertilización de suelos que muchos ingenieros agrónomos con formación. Sabe de sistemas de riego y de aprovechamiento de los recursos naturales como el mejor de los expertos agrarios. Su finca en Tahíche, heredada de su abuelo, alberga una granja, huerto, árboles frutales, estanques... y lo más importante para él, su laboratorio casero en el que prepara las fórmulas magistrales para el correcto abono de un terreno en el que desde hace 30 años produce solo alimentación saludable.

Su empeño en los últimos tiempos es que todo ese conocimiento adquirido en base a su experiencia no se pierda. Y la mejor manera que ha encontrado de divulgar toda esta sabiduría es empezar desde abajo, con las nuevas generaciones, dotando a los centros escolares de la Isla de huertos escolares para que el alumnado ponga en práctica esta agricultura sostenible y ecológica a modo de medicina preventiva. Nito está convencido de que la mayoría de las enfermedades que se diagnostican en la actualidad se deben a una mala alimentación y que el ser humano cuenta con recursos suficientes para autoabastecerse. Su filosofía de vida se basa en que “una alimentación saludable va a prevenir muchas de las enfermedades que se desarrollan hoy en día”.

Desde siempre, la familia de Nito Delgado se ha dedicado a la agricultura y la ganadería con la intención de autoabastecerse. “No necesitaba ir al mercado para alimentarse porque contaba con su propia despensa de alimentos”. La verdura, leche, huevos y carne salía de la misma finca. Del centenar de familiares con los que cuenta, solo él optó por continuar la tradición familiar.

Desde los 16 años de edad está dedicado en cuerpo y alma al campo, donde trabaja el aprovechamiento de los recursos naturales en favor de la eficiencia. Junto a su abuelo aprendió a cuidar la tierra y producir cultivos más saludables. Unas enseñanzas que ha trasladado en su trabajo en la granja experimental y en los huertos escolares que ha ayudado a desarrollar de manera altruista. Labor por la que ha sido homenajeado recientemente.

“He dejado mi vida un poco a un lado para dedicar mi tiempo y mi trabajo, y hasta una parte de mi dinero, en ayudar a los demás, porque lo más importante para mí es que estos niños y niñas sepan que se puede producir un alimentación sana”, señala Nito Delgado. “Es tanta la pasión que tengo por la agricultura que he recuperado cosas que se habían perdido y que no se han escrito en ningún libro, sobre cómo se puede mejorar los suelos para los cultivos y cómo se pueden alimentar las plantas para que estén saludables. Y eso es lo que facilita que tengamos una buena alimentación sana y las personas no se lleguen a enfermar porque creamos en nuestros cuerpos unas defensas fuertes y de ahí surge toda la energía para nuestro cuerpo”, destaca este divulgador altruista.

Una de las claves de su sistema de producción es el aprovechamiento de todos los desechos que genera el campo para nutrir los suelos. Dice que realiza su propio compost “activando la naturaleza” generando de manera natural todos los nutrientes necesarios para el buen desarrollo de los cultivos. “Para tener salud debemos alimentarnos con productos saludables y eso se logra seleccionando la alimentación que se aporta a la planta”. Al igual que el cuerpo precisa de unos nutrientes suficientes que activen las defensas para combatir las enfermedades, los cultivos necesitan también de ese aporte para crecer sanos.

Para demostrar esta teoría sólo hace falta echar un vistazo al laboratorio casero del que dispone en su finca. Allí está clasificado el estiércol según su procedencia (caballo, cabra, gallina, oveja, conejo) a fin de emplear cada uno según el tipo de terreno y cultivo. “El suelo debe tener aireación, minerales, materia orgánica y humedad. A partir de ahí cada tipo requerirá de unos aportes mayores o menores de nutrientes dependiendo de su clasificación: arenosos, arcillosos, limosos o francos”. Dice que el compost puede añadirse sin problema a la tierra porque “no le hace daño al suelo”, pero que con el estiércol hay que ir con cuidado, porque cada uno cuenta con nutrientes en diferentes porcentajes que deben controlarse.

Botica agrícola

A modo de botica agrícola ha creado sus propias fórmulas para conseguir de forma natural los nutrientes que requiere cada planta o suelo aprovechando los restos de verdura. Compuestos que más tarde añadirá al agua de riego. “Es como si al suelo le dieras un zumo con todas sus vitaminas. La planta crece mejor, más rápido y sin enfermedades”, explica. También dispone de un sistema para aportar la aireación necesaria a esas combinaciones antes de trasladarlas al goteo. Hasta ha creado cremas a modo de protector solar para las plantas. Las elabora con algas marinas que recolecta en Famara. Crea su propio jabón natural como ya hicieran sus antepasados, sustituyendo la sosa cáustica industrial por el cultivo de barrilla.

“Mi familia no necesitaba ir al mercado porque contaba con su propia despensa”

En la zona del huerto, donde cultiva lechugas, calabacines, coles o berenjenas, crecen de forma silvestre hierbas aromáticas que emplea como remedios naturales para curar todo tipo de dolencias: cefaleas, molestias estomacales, catarros... Tomillo para mejorar la digestión y tratar la tos, hierba luisa como “limón natural” con propiedades calmantes y relajantes, albahaca para aromatizar o ruda de intenso aroma son algunas de las plantas que se pueden encontrar en la finca. También cuenta con una pequeña producción de papas y un terreno en el que azota con fuerza el viento y que reserva para la temporada de melones.

Papaya y plátano son los únicos frutales que produce la finca por el tipo de terreno en el que se asienta. Apostar por otro tipo de árbol frutal supondría poner en riesgo los suelos en los que ya se desarrollan los cultivos en las mejores condiciones. Hasta ha experimentado con la producción hidropónica.

Nito cuenta en su granja con gallinas, conejos y cabras, animales a los que acompaña el poni Teo, el último de su especie, que aún conserva. En otra época, el agricultor y ganadero se dedicó al mundo de los caballos y al cultivo de setas, así como a la cría de conejos para su comercialización. Por la ‘finca escuela’ de Tahíche han pasado numerosos escolares a los que enseñaba los métodos de producción que ha aprendido. Dando a conocer, desde el origen, la producción de alimentos que llegan a las mesas de sus hogares.

Ahora se dedica a reformar su finca, en la que también dispone de una vivienda y que ha construido con sus propias manos. Para el futuro proyecta crear una gran pecera, a modo de acuario, con estanques donde convivirán tortugas, ranas y peces disponiendo unas cristaleras alrededor de la zona de piedra volcánica que linda con las tomateras y que complementará la curiosa y autóctona arca de noé en la que ha convertido su casa.

Divulgador

En junio, Nito Delgado recibió el homenaje de los colegios a los que ha ayudado a realizar sus huertos escolares: el CEIP César Manrique Cabrera, CEIP María Auxiliadora, de Montaña Blanca, y el CEIP Güime, en un emotivo acto. Los responsables de los centros educativos con los que han colaborado destacan su “labor altruista”, así como los planteamientos, la vida y la filosofía de este campesino conejero del siglo XXI. Los colegios se muestran agradecidos porque durante este curso este profesional del sector primario ha dedicado su tiempo libre, y hasta recursos económicos propios, a realizar trabajos en los huertos escolares, a asesorar, contar viejos secretos del campo conejero y guiar las acciones a desarrollar para aplicar los conocimientos agrarios tradicionales en una mejora de la eficiencia y la productividad de las fincas de los colegios.

“Para tener salud debemos comer sano y eso se logra alimentando a la planta”

Nito Delgado ha compartido con los colegios que ahora lo homenajean nuevos recursos de aprovechamiento y mejora de los cultivos que hoy en día ni los técnicos saben. “Creo que los principales destinatarios de estos conocimientos deben ser los niños y niñas de los colegios, para que crezcan lo más saludables posible, porque lo más importante para mí es que estos niños y niñas sepan que se puede producir una alimentación sana, ya que en los colegios es donde más fácilmente, desde pequeños, pueden aprender a saber lo que es una alimentación saludable, al tiempo que se rescatan y se ayuda a conservar tradiciones que se están perdiendo a paso exagerado, lo que da mucha pena porque nuestros abuelos nos dejaron enseñanza y sabiduría, y con el ritmo acelerado de vida que llevamos, se ha ido perdiendo y si no se actúa nuestros jóvenes no sabrán afrontar el futuro de una forma natural y trabajando la tierra”.

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