DESTACAMOS

Moringa, una bomba de nutrientes ‘made in’ Lanzarote

El biólogo y agricultor Michel Pérez cultiva en Tinajo 300 árboles de esta especie de origen indio y comercializa la producción a través de su marca Moringueando

Myriam Ybot 0 COMENTARIOS 17/09/2026 - 06:46

“Esto es la moringa”, dice Michel Pérez, mientras sus manos acarician con mimo las hojas verdes, que refulgen bajo el sol de Tinajo. En su entorno y en la trasera de la vivienda familiar, 300 árboles originarios de La India se han adaptado a la perfección al clima de Lanzarote y comparten con su productor la materia prima sobre la que ha construido su pequeño negocio, cada vez más en boga. Biólogo de formación, se define “más de bota que de bata”, y ha puesto su conocimiento científico al servicio de las tareas agrarias, con el fin de llevar al mercado este superalimento en hojas secas para infusión, en polvo, y en cápsulas, para ingerir con un poco de agua.

La introducción en un buscador de Internet del nombre de esta especie vegetal, la moringa (Moringa oleífera), abre un festival de enlaces a herbolarios, venta en línea, blogs y youtubers que recomiendan su consumo, en virtud de una lista interminable de beneficios para la salud capaz de emular los del aguacate o las bayas de goji. Pero Michel Pérez se muestra prudente: “Se dice que esta es una de las plantas del planeta que concentra un mayor número de nutrientes; pero nosotros quisimos hacer el análisis nutricional de nuestros árboles y son esos resultados los que defendemos: un alto contenido en proteínas, en fibra, en ácidos grasos omega 3, en múltiples vitaminas y en minerales; eso es lo que podemos garantizar. En la India se consume en la dieta ayurveda, y se usa también para tratar algunas dolencias inflamatorias, para regular los niveles de glucosa en sangre, como estimulante... Si buscas por ahí, vas a encontrar que dicen muchísimas cosas de esta planta, pero no todas están demostradas”.

La moringa llegó al destino de Michel a través de su suegro, que le ofreció unas semillas traídas de África, donde se ha extendido su cultivo, como por amplias zonas de Latinoamérica. “En Europa el árbol es bastante desconocido, así que, cuando me contó algunas cosillas sobre sus propiedades, me interesó y me puse a investigar en la biblioteca virtual de la Universidad de La Laguna. Y tras consultar varios artículos científicos, quedé impactado con la lectura y me lancé a intentarlo”, relata con tono apasionado.

Moringueando, la marca con la que distribuye sus preparados, es su primer emprendimiento. Nacido en Gáldar, se vino a Lanzarote con tres años y creó un sólido arraigo con el territorio del que se siente orgulloso. Está ligado al mundo agrícola por sus abuelos, que dedicaron toda su vida al campo -“algo que he llevado siempre pegado a la sangre”-, y encontró en Tinajo el lugar perfecto para desplegar su afecto por la Isla, hacer economía y vivir con su familia.

“Esta zona es óptima para el cultivo de la moringa, un árbol que resiste muy bien el clima y las altas temperaturas. Lo único que nos puede afectar es el viento, pero si lo proteges bien, vas a tener un cultivo muy resistente. Tampoco le gustan los suelos muy encharcados, y nosotros tenemos suelos que drenan bien. En definitiva, la moringa puede formar parte de la producción agraria insular con muy buenos resultados”, explica mientras continuamos el paseo por las frondas.

“Esta es una de las plantas del planeta que concentra un mayor número de nutrientes”

Avanzamos entre la exuberancia vegetal. Algunos ejemplares se encuentran en fase temprana de florecimiento, el momento idóneo para recolectar las hojas, que de otra forma amarillean y comienzan a perder los atributos que le dan su popularidad. Después cambia la prioridad del árbol y empieza a centrarse en la producción de vainas, que servirán a Michel para disponer de semillas. Tras la poda, los tocones generan pequeños bulbos, de los que brotan las nuevas ramas en pocos días. Una velocidad de recuperación que permite tener entre tres y cuatro cosechas anuales, si el agua es abundante y la primera poda se realiza en enero.

El riego, el gran caballo de batalla del campo lanzaroteño, tampoco es un escollo importante para que la moringa prospere. Según el biólogo, hidrata su finca con agua de abasto, no con agua agrícola, y lo hace apenas una o dos veces a la semana. “Es verdad que si tú riegas con más frecuencia, probablemente obtengas una producción en menor tiempo. Pero la moringa se puede pasar hasta dos o tres semanas sin recibir una gota de agua. De hecho, aunque empecé con este emprendimiento hace cuatro años, los tres primeros prácticamente los pasé en La Palma, trabajando como agente de Medio Ambiente, y esto se quedó un poquito abandonado. Iba y venía, y a veces la moringa se podía pasar hasta mes y medio sin atención; y lo notas, claro. No crece tan rápido, acusa el estrés hídrico, pero aguanta. Solo es necesario ser constante con el agua cuando plantas la semilla, hasta que el arbolito pegue y coja fuerza”.

Diversificar el campo

Los más puristas de entre los puristas podrían opinar que traer especies foráneas en lugar de proteger la producción agrícola local es un pecado y de los gordos. Pero Michel Pérez no comulga con esa idea: “Soy de los que piensan que diversificar no es malo. Yo creo que experimentar con cultivos nuevos, que aporten variedad a lo que ya se produce aquí es una oportunidad para la Isla, sin dejar de lado que necesitamos valorar la agricultura tradicional, sin ninguna duda. Y también es muy interesante la posibilidad que se abre a la recuperación de suelos abandonados, como alternativa sostenible y gracias al estímulo del rendimiento económico”, defiende.

Al cultivo y la producción, incorpora el procesado y el envasado

El emprendedor recuerda que dedicó su trabajo de fin de grado universitario a la agricultura biosalina. “Durante la investigación me enteré de datos muy alarmantes, como que el suelo de Canarias está, en un 80 por ciento, en vías de desertificación. Así que, sí, tenemos que proteger la agricultura tradicional, pero no tengamos miedo a diversificar y plantar cosas nuevas y, al mismo tiempo, autoabastecernos de alimentos de kilómetro cero”.

La finca de moringa de Michel Pérez es pequeña, acorde a la demanda inicial del mercado de los alimentos saludables en Lanzarote, pero tiene expectativas de crecer en otros terrenos de la zona. “Por ahora no hemos ampliado la cartera de clientes para garantizar el abastecimiento de los que ya tenemos, pero en un futuro contamos con aumentar la producción y la superficie cultivada, de la mano de una promoción más intensa de nuestra marca”, asegura.

Si todo sale según sus cálculos, prevé llevar agua a una de las fincas más grandes, de cerca de 15.000 metros cuadrados, para ponerla en explotación. Se dice fácil pero se hace complicado: “No sé si conoces el concepto de agricultor profesional que hay aquí en Lanzarote. Pues hasta que no me metan dentro de la lista de agricultores profesionales, no dispondré de agua de riego. Y me está costando bastante. Pero cuando la pongan, ampliaremos la producción y me pondré a tocar puertas, porque hasta ahora he tocado muy poquitas”, señala.

Moringueando

Una de los factores diferenciadores del emprendimiento del biólogo es que, al cultivo y la producción ha incorporado el procesado, el envasado y la distribución de su marca Moringueando, una decisión que considera “casi obligatoria, teniendo en cuenta que se trata de una planta que todavía no todo el mundo conoce”. Es un negocio cien por cien familiar. Junto a su pareja, completan el círculo con el trabajo de marketing y publicidad, todavía algo modesto, para no generar una demanda que no puedan atender.

El espacio de procesado es exiguo aunque suficiente. Michel bromea al comentar cómo le chirria que le consideren “industria”, a la vista del “cuartito” en el que se deshidratan las hojas, se muelen y se envasa el producto final en bolsas o cápsulas de gel.

De la moringa podría decirse, como del cerdo, que se aprovecha “hasta los andares”. Además de las hojas, las semillas dan un excelente aceite que se usa en alta cocina, con mayor concentración en ácidos grasos insaturados que el clásico, obtenido de la oliva. Y las vainas, conocidas como “de rábano picante” por su sabor similar a esa verdura, se suelen consumir hervidas, en currys, sopas, o encurtidas. El polvo o harina de la hoja puede usarse como condimento en cualquier elaboración: de sus incursiones gastronómicas, el productor recuerda un pan enriquecido, de tono levemente verdoso y sabor único. Aunque advierte: “No hay que abusar, porque entonces le da una textura medio chiclosa”.

Del árbol de la moringa podría decirse que se aprovecha “hasta los andares”

En su futuro sobrevuela una nueva posibilidad de negocio: la industria de la deshidratación alimentaria. “Cada vez pienso más en firme en crecer, no solo con la moringa, sino con otros productos que pueden desecarse y transformarse en harina, como la batata, por poner un ejemplo. Gestionar las mermas de los agricultores de batata, un cultivo que ocupa enormes extensiones agrícolas en la Isla, puede ser beneficioso para ellos y una oportunidad para mí de evolucionar y progresar en la oferta comercial de los deshidratados”, dice.

Pero hasta que eso suceda, el presente se llama Moringueando y la prueba del esfuerzo y la imaginación se vende en algunos herbolarios, como El Alquimista (Arrecife), en la tienda de la bodega Stratvs (Yaiza), en el Club La Santa (Tinajo) y en los mercadillos en los que se instala el puesto Un sorbito de emoción, en Teguise y Playa Honda. La labor de promoción la completa el emprendedor con su presencia en eventos gastronómicos y ferias e incluso haciendo envíos al exterior, cuando llega a las manos de algún turista o viajero que contacta después para hacer pedidos. 

Por sus beneficios, la moringa es conocida como “el árbol de la vida”, y frente a otras marcas del mercado de la salud natural, la de Michel Pérez aporta pruebas, tanto el certificado ecológico de la producción como el análisis nutricional, cuyos resultados aparecen en la etiqueta. Según esa información, este complemento alimenticio cultivado con técnicas tradicionales en Tinajo contiene un alto contenido en ácidos grasos omega-3, fibra, proteínas, ácido pantoténico, Biotina, vitamina B6, B12 y D y fuente de vitamina B2.  

Añadir nuevo comentario