PERFIL

Melo Tabares: de la orilla al fondo

Participó a principios de los años setenta en los campeonatos de España y del Mundo de pesca submarina y fue trabajador de Iberia en el aeropuerto

Foto: Manolo de la Hoz.
Saúl García 1 COMENTARIOS 26/11/2018 - 05:53

Melo Tabares (Arrecife, 1942) nació en la orilla del mar pero después se aficionó más a sus profundidades. Viene de una familia de carpinteros de ribera. Su abuelo comenzó con el varadero de Puerto Naos y su padre acabó montando el Bodegón Tabares, que estaba donde está hoy El Aborigen. Como vivía al lado del Parador, con 13 o 14 años empezó a ver cómo empezaban a llegar extranjeros, sobre todo franceses, que se alojaban ahí porque querían bucear en la marina de Arrecife. Melo les hacía de guía y poco después empezó a sumergirse él mismo y a practicar pesca submarina.

Se lo empezó a tomar en serio, entrenaba y se sumergía todos los días, siempre a pulmón. “Con botella he buceado muy poco, hace daño al sistema y el ruido de la botella y las burbujas asustan al pescado”. Compartía inmersiones con Guillermo Duarte, Federico Noda y Felipe Abdel y su meta era competir con la selección española.

Primero fue al primer Campeonato de Canarias de pesca submarina en 1969 y le seleccionaron para el de España, “donde solo había catalanes y mallorquines”. Pero ese año Canarias quedó campeona por equipos. En 1970 compitió en el campeonato de España en Almería y quedó tercero por detrás de dos campeones del mundo, Gómez y Noguera.

De ahí pasó al de Europa y África y quedó cuarto. Y finalmente fue a Perú al Mundial con la selección española en 1971. Esa fue su última participación. No quiso seguir porque había logrado su meta de competir con la selección española y porque no tenía tiempo para dedicarse casi profesionalmente a ello.

Por aquel entonces ya trabajaba en el aeropuerto, en Iberia, donde apenas había vuelos. Estaban los DC3 que enlazaban con Las Palmas y Tenerife, donde venían turistas de excursión a pasar el día y había un Convair que hacía la ruta MadridSevilla-El Aaiún-Lanzarote-Las Palmas. Después vino Spantax y Aviaco, los Caravelle y los Super Constellation y “empezaron los chárter de Europa con turistas y gente que venía a invertir”, recuerda. Más tarde empezaron los vuelos directos con Madrid, Sevilla o Valencia.

Dice Melo que le gustaba el mar y el aire. Tiene un cuadro de César Manrique con una dedicatoria que dice: “Cuando estoy en las nubes me acuerdo mucho de ti”. Melo le facilitaba que pudiera encontrar pasaje de un día para otro. El trabajo también le facilitó poder entablar amistad con comandantes de Iberia que eran aficionados al submarinismo y a los que llevaba a hacer inmersiones. Y del submarinismo también conserva amistades. De hecho, aún sigue yendo a los campeonatos de España o del Mundo, como aficionado o a visitar a amigos franceses, en la Bretaña, e italianos, junto al lago Como.

Dice Melo que le gustaba el mar y el aire. Tiene un cuadro de César Manrique con una dedicatoria que dice: “Cuando estoy en las nubes me acuerdo mucho de ti”. Melo le facilitaba que pudiera encontrar pasaje de un día para otro

Además de su afición y de su trabajo, emprendió varios negocios. Con la sociedad Inversiones Islote de Fermina fabricó un edificio de viviendas y oficinas en el lugar en que nació y varias naves industriales en la carretera de San Bartolomé, y también abrió Deportes Lanzarote, que llegó a tener tres tiendas de material deportivo.

Se fue a vivir una temporada a Playa Blanca pero volvió a Arrecife. Ahora sigue nadando en la Marina y se llevó la sorpresa de comprobar cómo se han recuperado los fondos marinos en los últimos años porque “aquí no se veía ni el fondo”. Dice que si le quitan el mar, que le lleven al cementerio y recuerda que nunca ha tenido ningún percance aunque sí salvó a un compañero en una ocasión al Norte de La Graciosa. No era un profundista pero llegaba a sumergirse hasta 30 metros y aguantaba dos minutos de inmersión.

Sobre la pesca submarina señala que no hace falta “prohibirla por prohibirla” si no gestionarla mejor, como hacen en Francia por épocas y por especies, y asegura que a pesar de las prohibiciones “hay furtivos por todos lados que no respeten nada”.

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