La Mahler Chamber Orchestra se dispone a sacudir el FIMC con Yuja Wang, la pianista que rompe estereotipos
Las entradas paraeste lunes en Lanzarote ya están agotadas
El 42º Festival Internacional de Música de Canarias (FIMC) está a punto de recibir una de las visitas más electrizantes de su edición de 2026. Tras el paso por el Gran Canaria, Lanzarote acogerá a la Mahler Chamber Orchestra (MCO), bajo la dirección del maestro francés Fabien Gabel y con la participación estelar de la pianista china Yuja Wang, un auténtico torbellino de fuerza frente al teclado que ha redefinido por completo lo que significa ser una estrella de la música clásica en el siglo XXI.
Todo un conglomerado de virtuosismo sonoro, que dejará su impronta este lunes 19 de enero, a las 20:00 horas, en el Auditorio Jameos del Agua de Lanzarote. Las entradas para ambos conciertos se encuentran ya agotadas. En la primera sede se ofrecerá una charla previa, una hora antes, a cargo de Ricardo Ducatenzeiler.
MCO, referente camerístico internacional
Considerada una de las mejores orquestas de cámara del mundo, la MCO es una formación muy particular por su organización como colectivo global de músicos nómadas y por su forma de romper los estereotipos en cada actuación.
Lejos de ser una formación clásica convencional, su origen está ligado a la Gustav Mahler Jugendorchester, cuyo primer mentor fue el legendario Claudio Abbado, quien impulsó su creación para músicos jóvenes.
Su concepto se fue forjando hasta lo que es hoy: un colectivo nómada, sin jerarquías, sin sede fija y gestionado por los propios miembros (en colaboración con una oficina de Berlín). Sus integrantes, procedentes de 25 países diferentes, se reúnen solo para hacer giras o impulsar proyectos, lo que se traduce en el entusiasmo y la frescura que les distingue.
Las tres primeras obras que interpretan en Canarias serán bajo la batuta del director Fabien Gabel, maestro que destaca por su elegancia técnica, aunque atípica. Trompetista de formación, llegó a tocar a las órdenes de mitos como Pierre Boulez o Ricardo Muti antes de dar el salto a la dirección, donde ha logrado un lugar muy destacado en formaciones americanas y europeas de primera línea.
Yuja Wang, rompiendo moldes
El trío de ases se completa con el esperado regreso de la pianista Yuja Wang, que desde sus inicios ha desafiado todos los estereotipos en torno a la música clásica. De origen pekinés, Wang dio el salto al estrellato internacional en 2007, tras sustituir repentinamente a la solista Martha Argerich con la Orquesta Sinfónica de Boston.
Ya en aquel momento conquistó por su virtuosismo sobrehumano, que ha continuado evolucionando hasta la actualidad. Es más, recientemente logró la hazaña de interpretar los cuatro conciertos de Rachmaninoff seguidos en el Carnegie Hall de Nueva York, algo nunca antes intentado.
A su talento audaz se une, además, una altísima presencia escénica y un estilismo nada habitual, a veces con tacones de vértigo y con los vestidos más llamativos, rompiendo muchos de los códigos de etiqueta de su gremio.
Wang regresa al Festival de Música de Canarias 15 años después de su primera comparecencia como joven promesa para elevar las posibilidades de su instrumento con el Concierto para piano de György Ligeti y el Concierto nº 1 para piano de Chopin. Este último, además, estará sola frente a la orquesta, sin dirección.
De la comedia napolitana a los desafíos de Ligeti
La velada comenzará con la Suite Pulcinella de Igor Stravinsky, que el compositor creó basándose en una comedia de enredos napolitana y cuya partitura mezcla con brillantez el sonido barroco con las texturas nuevas y los giros rítmicos que caracterizan su estilo modernista.
Uno de los grandes desafíos de esta cita llegará a continuación, con el Concierto para piano de György Ligeti. Wang como solista y Gabel en la dirección se enfrentarán a una obra de los años 80 (del siglo XX) que es un auténtico rompecabezas rítmico, influenciado por elementos tan dispares como la música africana o por el tic tac del reloj. En él, el piano no tendrá un papel de solista tradicional, sino que se enfrentará a una orquesta que dialoga, responde y que, a veces, también interrumpe.
La segunda parte pasará a la calma y la emoción de varios extractos del ballet Idomeneo de Wolfgang Amadeus Mozart, creado en su origen como una celebración ritual para cerrar el drama de la ópera homónima. En la actualidad, su partitura ha sobrevivido como una pieza sinfónica independiente gracias a su riqueza orquestal, lo que permite que formaciones como la MCO saquen a relucir la versatilidad y talento de sus músicos.
Cerrarán sin director y con Yuja de vuelta como solista para interpretar el Concierto para piano nº 1 de Frédéric Chopin. Es una obra de algo simbolismo biográfico que el joven compositor creó a modo de despedida de su Polonia natal, justo antes de la insurrección de 1830. Con este broche final, la pianista abordará una partitura de registros opuestos, donde el piano asume el protagonismo absoluto y transita a través de pasajes de gran agilidad y otros momentos de lirismo poético.
















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