Pregón de las fiestas de Femés

Juan Brito, a San Marcial: “Antes de venir a tus fiestas nunca había visto un cura”

DiariodeLanzarote.com 2 COMENTARIOS 04/07/2014 - 06:11

Con lágrimas en el rostro y la mano en el corazón, arropado por el público y en medio de un caluroso aplauso, Juan Brito Martín, Hijo Predilecto de Lanzarote, inauguró las Fiestas de Femés que honran a San Marcial de Rubicón, Santo Patrón de la Isla y de toda Canarias, con un pregón en el que incorporó versos, ruegos y plegarias y el canto de un arrorró.

 La puesta en escena que acompañó el acto de apertura de celebraciones fue dirigida por su hija, la profesora Carmen Gloria Brito, e interpretada por nueve de sus alumnas de folklore.

Después de dar la bienvenida a los representantes públicos, entre ellos, el presidente del Cabildo, Pedro San Ginés, la alcaldesa de Yaiza, Gladys Acuña, y el concejal de Festejos, Javier Camacho, y a todo el público asistente y saludar a “un viejo y conocido amigo que hace años que no lo veo”, aludiendo a San Marcial, lo primero que hizo el pregonero antes de rememorar sus vivencias en Femés fue confesar que estuvo por primera vez en este pueblo en 1926, cuando tenía 7 años, “y yo antes de venir a tus fiestas nunca había visto a un cura y mucho menos a un Santo”.

En la presentación del ilustre pregonero, Gladys Acuña ensalzó la vida y obra de Juan Brito pero además reivindicó “la preservación de la memoria histórica de este maravilloso espacio geográfico y la defensa de la figura de San Marcial como Santo Patrón de Lanzarote y el Archipiélago canario”.

Tras ese primer acercamiento a temprana edad, no fue hasta los 16 años cuando Juan Brito volvió a las Fiestas de Femés para apreciar mejor “aquel pueblito pequeño de casitas bajas color tierra con las veredas de servidumbre estrechitas y limpias”.

A los 94 años de edad, Juan Brito hoy describe con detalles: “a tus fiestas venía mucha gente, muchos camellos y burros con colchas y mantas de muchos colores, todo lleno de ventorrillos y ruletas”. El pregonero dibujó una ermita llena de fieles “que en la puerta esperaban turno para entrar a rezar”, y también las veredas que conducían al santuario “desde alta madrugada estaban llenas de peregrinos”.

El pregonero destacó la amabilidad de los vecinos a lo largo del camino que salían a saludar a los creyentes e invitaban a sus casas a descansar, beber agua y comer fruta fresca, incluso, había quien prestaba la alcoba para que las mozas cambiaran sus trajes de camino por el de fiesta. “Así eran la gente de los pueblos, lo que hoy se llaman hospitalarios”.

Juan Brito dio paso a las niñas y jóvenes invitadas que ofrecieron ofrendas y elevaron plegarias al Santo en forma de versos para luego citar la parte mitológica de la historia de San Marcial “que nunca será tan fantástica para no creer”. Pero aparte de  mitos y leyendas, tras su experiencia en la Guerra Civil Española, con el regreso como soldado a estas tierras, los encuentros del pregonero con el “estimado Patrón” eran más frecuentes, tanto, “que los sábados que me daban permiso pasaba por tu ermita”.

Es fácil comprender su emoción al escuchar anécdotas como la del día en que “en una de las procesiones por tus fiestas los soldados zarandearon tu trono rompiéndose una lanza, o no sé que otra pieza que no era la primera vez, y lo llevaron a la carpintería donde yo trabajaba para repararlo. ¡Cómo son las cosas de la vida, después de 70 años nos hemos vuelto a encontrar con nuestros recuerdos!”.

Juan Brito también rememoró el “prestigio” que le daban los vecinos de la isla hermana de Fuerteventura a las Fiestas de San Marcial de Rubicón. “Unos venían a pagar sus promesas y otros aprovechaban para vender su artesanía y otros productos.

Antes de despedirse, el pregonero pidió a San Marcial la sanación de niños y madres, momento en el que una de las jóvenes folkloristas invitadas interpretó, con un muñeco en brazos y una cuna a sus pies, el arrrorró que durmió a su “bebé” enfermo “…Aquí te traigo a mi niño cansadito de llorar, no quiere dormir contigo, duérmelo tú San Marcial”.

Comentarios

Gran Hombre ael y asu familia la tengo en el corazon
San Marcial no es patrono de Canarias, sino de Lanzarote y copatrono de la Diócesis Canariense (que engloba la provincia de Las Palmas). Ningún Papa declaró oficialmente a San Marcial como patrono de todo el archipiélago. Que la primera catedral de Canarias estuviera dedicada a este Santo no significa que implícitamente sea el patrono. El único patronazgo del conjunto del archipiélago lo ostenta la Virgen de Candelaria declarado por el Papa Clemente VIII en 1599 y ratificado en 1867 por Pío VII y recientemente vuelto a ratificar por Benedicto XVI en 2009. En la actualidad además existe un proyecto para nombrar copatrono de Canarias al Santo Hermano Pedro, primer santo canario, un Santo que a mi ver tiene más razones para ser copatrono que San Marcial, pues es el primer Santo étnicamente canario y su cueva en el sur de Tenerife es visitada diariamente por gentes de toda Canarias y de fuera. San Marcial es un santo de origen francés y ni que decir que nunca pisó Canarias, muy importante para Lanzarote sí, pero con escasa importancia devocional para el conjunto del archipiélago canario.

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