ABIERTA DE JUEVES A DOMINGO

Enmala: encontrarse con el arte y la naturaleza

DiariodeLanzarote.com 0 COMENTARIOS 28/04/2014 - 07:30

Rodeada de tuneras y de cactus, en medio de un paisaje agreste y multicolor, desarrolla su actividad la galería de arte ENMALA. La imagen pública de este espacio que abre de jueves a domingo, de 11 a 20h, se llama Luz López (Arrecife, 1955). Formada en Filosofía y Bellas Artes, ha trabajado como gestora cultural durante muchos años. Como galerista, su objetivo es transparente: conseguir que ENMALA sea un lugar para el diálogo, el descubrimiento del arte y el encuentro de las personas que lo crean y lo disfrutan.

Hasta el próximo 8 de mayo, la galería ENMALA acogerá la exposición INCIERTO, una muestra colectiva en la que participan 17 artistas de procedencias, técnicas y disciplinas diversas. Poco después de llegar a Mala, a la altura de la farmacia de este pueblo del municipio de Haría, un camino con una señal rústica indica el desvío hacia la galería. Ubicada junto al jardín de Eloíno Perdomo, transcurre la vida de una casa tradicional que fue rescatada de la ruina, y hoy es un ejemplo de restauración arquitectónica, interiorismo y estética.

ENMALA recibe con una pérgola y pequeños elementos que barruntan el sentido de su existencia: una máquina de coser fechada en otro siglo, mobiliario de madera restaurado y un doméstico bar self-service donde el visitante puede servirse un pan tumaca, un sandwich, un té o una lata de cerveza. No es casualidad que en la galería suene siempre una banda sonora: un pequeño equipo de música genera la atmósfera necesaria para que el tiempo relaje su avance y el visitante se desenvuelva como en casa.

Los ojos de Enrique Ortega ejercen de anfitriones en el vestíbulo de la galería. “Es una obra que habla del ver y del mirar. De la cantidad de imágenes que capta nuestra retina y que significan un segundo de nuestro tiempo”, explica Luz.  La obra de Ortega observa al observador e INCIERTO avanza por la casa con los paisajes lanzaroteños de Francisco Montelongo; las fotografías de Sara Crespo y el romanticismo de ruina y horizonte del también paisajista Mario Delgado.

La sala principal está habitada por una obra de Carlos Matallana, un artista de largo recorrido, que colaboró con ENMALA en cuanto tuvo noticias de su apertura. En contraste con su moderna, colorista e impactante obra, surgen contiguas la marinas que Manuel Lezcano atrapa en sus acuarelas. “Manuel mantiene una forma tradicional de enfocar el paisaje y es un maestro en eso”. El agua es el hilo conductor de este tramo expositivo, que culmina con la obra de la artista canaria Nuria Meseguer, que ha encontrado su forma de expresarse en un gran azul siempre habitado por personas.

También tenemos oportunidad de contemplar el preciso y exquisito trabajo de Eduardo Manrique. El artista local participa con una escultura y dos cuadros que recuerdan su permanente labor de investigación. La heterogeneidad continúa con la obra conceptual y abstracta de Margui López y con un espacio para la fotografía documental de Aída Etxebarría y Gerson Díaz, que convivieron durante dos meses con un pueblo indonesio que caza ballenas al estilo tradicional. El resultado de esa observación son poderosos paisajes y retratos en blanco y negro.

Cristina Barrera trabaja la encáustica y tiene una obra muy poética. “Trata del entramado, de los lazos y las raíces de nuestra vida y de la naturaleza”, comenta Luz. Le sigue la fotografía de Irene Cruz, cuerpos de mujer sin rostro de una jovencísima creadora que está triunfando en Berlín. Las sutiles fotografías del lagunero Daniel Castañeda ocupan un espacio contiguo a un espectacular ventanal. En esta esquina, sus nieblas difuminadas confluyen con el paisaje exterior.

La catalana Eva Orive marca un cambio de humor: fondos rayados, alegría cromática y un paisaje industrial del puerto de Barcelona hecho con espátula. Todo encaja en un montaje medido al milímetro que termina con la obra de otro catalan, Jacobo Pons, que demuestra un sentido del color vibrante, espontáneo e innovador, y con Moisés Fleitas / Eustakya Lepop, un fotógrafo de obra “impactante”, muy conocido en la ‘movida arrecifeña’ por sus performances.

Además de la exposición colectiva, la galería reserva el sábado para una actividad que ha denominado Encuentros del arte: una invitación dirigida a los artistas locales y residentes para que se acerquen a compartir obra e inquietudes. Desde su apertura el pasado mes de marzo, varios artistas han pasado por ENMALA para conocer el espacio, presentar su obra y charlar sin corsés. Todo funciona de forma natural: la obra se contempla, es estudiada por Luz y su equipo asesor, corre el café o la cerveza, el tiempo transcurre sin premura, se habla del proceso creativo, cuenta la obra y cuenta la persona. La iniciativa es un ejemplo del constante estado de movimiento de la galería.

Fruto de estos encuentros artísticos es la palmera de Lali Leone, una de los artistas que pasó por ENMALA un sábado y terminó quedándose. Igual que Alfonso Valls con sus  ninfas aladas, laboriosos dibujos hechos con bolígrafo, pequeñas epifanías que transmiten “una emoción especial”. También conocieron a Txurun un sábado. Es un expresionista de Oviedo que atraviesa un proceso creativo “muy interesante”. No podía faltar tampoco la impactante obra del lanzaroteño Verdú y la obra de la austriaca Romana Brunauer que habla de nuestro mundo de sombras en Facebook, inspirada en el mito de la caverna de Platón.

El recorrido empieza y termina en un porche acristalado abierto al impactante paisaje de Mala, que termina el horizonte del mar. Bajo la pérgola, hay un jardín con una parra solitaria y varios ejemplares de cactus “regalados por don Eloíno” y presididos por un hermoso algarrobo que ha sido podado con el mimo y la exactitud necesarios para alojar una mesita y dos sillas incitadoras bajo su sombra.

[La galería de arte Enmala está abierta de jueves a domingo, de 11 a 20h]