Del cubo del vecino a la tierra fértil
Tías desarrolla el primer proyecto de compostaje comunitario de Lanzarote para generar riqueza de los biorresiduos y reducir la huella de carbono
El maestro compostador Javier Rodríguez, la consultora Taboire Soluciones Sostenibles y el Ayuntamiento de Tías coordinan un ciclo cerrado de aprovechamiento de los residuos orgánicos en el que participan un total de 16 familias, donde nada sale del municipio y cada aporte regresa a las ciudadanía como compost de calidad ecológica.
En poco más de dos meses desde su puesta en marcha, el pasado 19 de junio, los resultados que arrojaba este proyecto pionero en Lanzarote eran “espectaculares”. Según el informe de julio, con más de 200 kilos de materia gestionada se ha evitado la emisión de 123 kilos de carbono a la atmósfera, lo que contamina un vehículo en circulación durante 800 kilómetros.
El proyecto piloto contempla que en el plazo de otros dos meses más, de 1.000 kilogramos de aporte se obtengan aproximadamente 200 kilos de compost final de “calidad excepcional” con principios activos y nutrientes beneficiosos para el suelo. “Se podría utilizar incluso en agricultura ecológica si hiciéramos una analítica”, señala el maestro compostador Javier Rodríguez, de la Asociación Agroecológica Verdolaga.
Todo gracias a la selección previa de la materia orgánica que las familias participantes depositan en la zona de compostaje. “Los vecinos no tiran nada que no deban aportar, saben qué pueden depositar y lo hacen correctamente”, explica Javier Rodríguez. Entre las recomendaciones se encuentran la de realizar un aporte equilibrado de los desechos sobre todo en cuanto a biorresiduos procedentes de cítricos, carnes y pescado, algo fácil de alcanzar a nivel doméstico.
El proceso consiste en depositar los restos domésticos integrados con estructurante (restos de poda de jardinería y de agricultura) para un equilibrio biológico de nitrógeno (materia orgánica) y carbono (poda triturada) en una compostera vecinal que en varias fases biológicas devolverá a las familias participantes un compost ecológico de alta calidad para alimentar sus huertos y plantas. El maestro compostador Javier Rodríguez es el encargado de controlar el ciclo.
La iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Asociación para el Desarrollo Rural y Pesquero de Lanzarote (Aderlan) contempló una campaña informativa previa con cartelería y reuniones vecinales informativas para dar a conocer el proyecto. Los vecinos interesados cuentan con una aplicación que pueden descargar, a través de un código QR, para inscribirse y gestionar sus aportaciones.
Tras la inscripción, se les entrega un cubo para depositar los restos orgánicos que llevarán posteriormente a la zona de compostaje. Los participantes se encargan de pesar los biorresiduos que aportan y lo anotan en la aplicación. También disponen de un grupo de WhatsApp para consultar dudas e informar de posibles incidencias en la zona de compostaje.
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De 1.000 kilos de aporte orgánico se obtienen 200 kilos de compost de alta calidad
Los participantes cuentan con su propia llave para depositar los biorresiduos en el espacio habilitado de la plaza El Pavón, en Tías, que dispone con diferentes cajones para el aporte orgánico, material estructurante de vegetación seca, fase termófila, maduración y compost; además del espacio para lavar el cubo usado. “Cada fase cumple una función biológica concreta.
En la primera, los vecinos mezclan restos y estructurante y comienzan a activarse los microorganismos. En la segunda, denominada termófila, la mezcla se somete a altas temperaturas, alcanzando los 65 grados centígrados, para matar la flora patógena, bacterias nocivas y evitar que aparezcan insectos.
La tercera etapa es la de enfriamiento antes de pasar a una última fase en la que ya se ha generado un compost ecológico de alta calidad que se reparte entre los vecinos según los aportes realizados. En la denominada “cata del compost” se cuenta además con las familias participantes. “Sienten así que forman más parte del proceso”, añade el maestro compostador.
Una vez puesta en marcha la zona de compostaje comunitaria de El Pavón y generado el primer compost, las familias podrán seguir participando en la generación de su propio sustrato en un ciclo continuado.
Beneficios
La concejala de Medio Ambiente, Carmen Gloria Rodríguez, destaca que este proyecto ha demostrado que “funciona mejor” una zona de compostaje comunitario que habilitar el quinto contenedor en la calle destinado exclusivamente a la recogida selectiva de materia orgánica y biorresiduos. “Los participantes comprueban que es un recurso que se aprovecha”.
Entre las ventajas del compostaje comunitario frente al contenedor para la recogida de materia orgánica están la ausencia de olores desagradables o el mantenimiento colectivo y limpieza de la zona, en la que colaboran los propios usuarios. “La diferencia con el quinto contenedor no es logística, sino de calidad: cuando el vecino gestiona lo suyo, sabe qué tira, lo tira bien y lo recupera. Cuando desaparece en un contenedor anónimo, se pierde trazabilidad y valor. Además se evita la limpieza del contenedor con el empleo de productos químicos”, señalan Javier Rodríguez y Paula Gomes, de Taboire Soluciones Sostenibles.
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La responsable de Taboire, Paula Gomes, el maestro compostador, Javier Rodríguez, y la concejala de Medio Ambiente, Carmen Gloria Rodríguez.
Un grupo de WhatsApp con el maestro compostador resuelve dudas
Otros factores positivos del compostaje comunitario son la propia participación en el proyecto. “Los vecinos hacen comunidad, contribuyen a devolver a la tierra sus nutrientes y aprenden a gestionar residuos”. Otra ventaja: crear un sustrato propio para los cultivos en lugar de tener que comprarlo. “Los vecinos valoran poder recibirlo gratis y cultivar productos de calidad”, añaden los coordinadores de la iniciativa.
Reducir la huella de carbono es otro de los alicientes de este proyecto. “Cada kilo compostado in situ evita un viaje en camión a Zonzamas. Kilo a kilo, se convierten en toneladas de CO2 ahorradas”. Además se contribuye a un reciclaje indirecto. Al separar orgánico, plástico y cartón, estos últimos enseres llegan secos a planta y son más fáciles de reciclar. “Las ventajas de tener un espacio comunitario de compostaje van mucho más allá que solo producir compost y lograr esta circularidad. A veces no conseguimos ver el horizonte de lo que podemos alcanzar con una acción sencilla. La huella de carbono que evitamos en materia de transporte y de generación de desechos que acabarían enterrados es mucho mayor”, sostiene Paula Gomes.
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Educación ambiental
Javier Rodríguez cuenta con formación en agricultura ecológica y titulación de maestría en compostaje. Ha participado en proyectos de compostaje comunitario en Galicia y La Palma de los que asegura que se puede aprender mucho para extrapolarlo a Lanzarote.
Sin quejas por olores y sin insectos: ventajas frente al contenedor
Taboire Soluciones Sostenibles es la consultora encargada de la puesta en marcha de la campaña de información, divulgación y educación ambiental junto al asesoramiento vecinal. Asimismo, la empresa lleva a cabo el seguimiento del proyecto piloto y medición de resultados. Su responsable recuerda que aún existe cupo para inscribirse en el proyecto de compostaje comunitario que espera sirva de referente para el resto de la Isla. Mientras tanto, los coordinadores confían en implantar más zonas de compostaje comunitario en el municipio para ampliar la cobertura vecinal tras los buenos resultados de la iniciativa piloto.
















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