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Canary Promises, mucho más que arte urbano: “Ha cambiado mi vida”

Andy conocía bien las dificultades para abrirse paso como artista cuando creó la asociación: “Decidí juntar a un grupito de locos para impulsar a otros talentos, y la locura se ha hecho realidad”

Isabel Lusarreta 0 COMENTARIOS 19/09/2026 - 07:57

Jhon tenía 19 años, acababa de llegar a Lanzarote y trabajaba en la construcción cuando descubrió el mundo del rap y del freestyle. “Fue un momento de mi vida donde todo cambió. Yo no sabía ni conectar un cable a un altavoz, y se me abrieron las ganas de aprender algo nuevo”. El “culpable” fue Andy Gómez, que le animó a acudir a los eventos que empezaba a impulsar con Canary Promises, una asociación que creó en 2023 para dar visibilidad al arte urbano, a los artistas emergentes y a todos los profesionales que hay detrás.

“Él me dio una oportunidad. Yo no sabía absolutamente nada ni del sonido, ni de las cámaras, ni de nada, pero me enamoré de algo que no conocía y ahora solo pienso en aprender más”, subraya Jhon, que hoy forma parte de la asociación y se encarga del sonido, de la grabación y de la edición de vídeos.

Para Anxo, conocer a Andy también supuso un punto de inflexión. La música ha estado en su vida desde que tiene memoria. A los seis años ya descargaba programas en la tablet de su hermano para jugar a ser DJ y hoy, a sus 21 años, ese sueño es real: “Gracias a Canary Promises fui desarrollándome y ahora sí, ya puedo decir que soy DJ”.

En esencia, ese es el objetivo de la asociación: dar una oportunidad a quienes empiezan, ya sea sobre un escenario, detrás de una cámara o frente a una mesa de mezclas, para que cada uno pueda expresar “el arte que lleva dentro”. Para ello, en estos tres años han organizado decenas de eventos que han permitido dar visibilidad a los artistas, metiéndolos incluso en el circuito nacional. Además, acaban de inaugurar la Casa Urbana, en la calle Quevedo de Arrecife, donde ofrecen un espacio para grabar, ensayar o simplemente compartir experiencias. Y es que, ante todo, ese local pretende ser un punto de encuentro y de crecimiento.

“Cuando lo tienes parece que no es para tanto, pero si dentro de unos años nadie te da una oportunidad y miras para atrás, dices: ah, pues sí que era”, apunta Anxo. Andy lo sabe bien, porque precisamente de ahí nació su idea de crear esta asociación: de las propias dificultades que encontró para darse a conocer como artista cuando empezó a dar sus primeros pasos en 2019, bajo el nombre de Afust1.

“Un chiquillo de barrio”

Andy nació en Venezuela pero se crió en Arrecife, en Argana Alta, donde hoy muchos niños y adolescentes lo miran con admiración. Él se define como “un chiquillo de barrio que toda la vida ha estado arraigado al arte urbano, tanto al baile como a la música”. Le ayudó a salir adelante en un barrio que reconoce que es “duro”, pero del que se siente “muy orgulloso”.

Durante mucho tiempo fue solo una afición, pero hace siete años se lo empezó a tomar en serio, a través de amigos que ya se dedicaban profesionalmente a la música. Ahí descubrió lo difícil que podía ser ese camino: “Todos los hobbies cuestan dinero, pero cuando lo quieres llevar a un enfoque artístico profesional, quieres ir a un estudio y presentarte como artista en diferentes eventos, no voy a decir que es imposible, pero es muy costoso”.

“El arte urbano es una forma de soltar fuera todo lo que sientes”, aseguran

En su caso, además, se unió que fue padre muy joven. “Cuando tenía 20 años venía una niña en camino y necesitaba una estabilidad económica para poder subsistir”, recuerda. Hoy tiene 28 años y dos hijos, y el “legado” que quiere dejarles es “que aprendan a luchar por sus sueños”. Él, lo hizo aparcando por un tiempo su faceta como artista: “Decidí juntar a un grupito de locos como yo para impulsar a otros talentos, y hoy la locura se ha convertido en realidad”.

La aventura comenzó cuando ni siquiera había constituido aún la asociación, pero intentó impulsar un primer evento: una batalla de gallos en el Open Mall. La persona a la que le tuvo que presentar el proyecto, Nicole Betancort, era entonces la encargada de uno de los negocios del centro comercial y confiesa que se quedó “impresionada”. No solo le dio luz verde, sino que poco después se convirtió en su pareja y terminó siendo decisiva para el nacimiento de Canary Promises. A sus 26 años, Niki está hoy al frente del marketing y las redes sociales de la asociación.

Andy recuerda que fue ella la que le propuso ir más allá de las batallas de gallos y el freestyle, y empezaron a trabajar también con otro tipo de cantantes, porque “en el arte urbano hay muchas más cosas”. Constituyeron la asociación, les invitaron a participar en un primer evento en Argana, y después repitieron en el Open Mall, esta vez en la planta alta. “Ahí pensé: ¡Vaya! Ya no estoy creando una batallita en el parque. Eso estaba lleno desde el escenario hasta la parte de atrás. ¡Fue una locura!”.

El despegue

Si 2023 fue el inicio, 2024 fue el despegue. Se sumaron al equipo Jhon, Anxo y también Gabi, que es la quinta pata del team. “Nos empezaron a llamar de todas partes, con fechas por todos los lados. Había batallas de gallos hasta en Órzola. Fue impresionante”. También empezaron a tejer la red de contactos, que se inició en otras islas de Canarias, siguió en la Península y hoy llega hasta países como Chile, desde donde se han dirigido a la asociación para impulsar acciones conjuntas.

La expansión comenzó en ese mismo año 2024, cuando llevaron las batallas de cantantes a otras islas. “Nos recorrimos Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura... Y costeándolo nosotros, buscando al artista”, subraya Andy. “No éramos nada. No teníamos todavía ni idea de a dónde podríamos llegar, porque fue la primera conexión, pero para nosotros fue un impulso impresionante”. Gracias a eso conocieron a Anxo, que nació en Lanzarote, se mudó a Galicia a los seis años y hoy vive en Gran Canaria. “Yo en esa época estaba empezando a grabar mis propias mezclas y en medio del evento les propuse poner una y la gente flipó”. Desde entonces no han dejado de trabajar juntos y cada vez que tienen un acto, se desplaza a Lanzarote. “Es nuestro DJ Residente”.

“De repente había batallas de gallos hasta en Órzola. Fue impresionante”

Anxo tampoco ha perdido el contacto con Galicia, donde la asociación vivió uno de sus momentos más especiales. Andy aún recuerda que estaba en su casa “cortando tomate” cuando le llamaron “los gallegos” desde el circuito nacional. “Me dijeron que querían hacer una conexión con nosotros. Fue increíble. Teníamos una final interinsular e íbamos a sacar a una persona a una final nacional”. Además, le ofrecieron acudir como jurado en representación de Canarias, y la experiencia no pudo ser mejor: la victoria fue para el joven que ellos mismos habían enviado desde las islas.

“Mis amigos de allí estaban todos flipando. Canarias no estaba en el mapa y de repente llega un canario, hace algo totalmente distinto a lo que estaban acostumbrados y gana”, evoca Anxo. Ahí terminaron de convencerse de que “Canarias promete”, y decidieron “meterle aún más ganas” a la asociación.

“La espinita”

Su siguiente reto fue organizar un circuito nacional desde la isla, “King of Battles”, y que la final se celebrara en Lanzarote. Han dedicado “tiempo, esfuerzo y dolores de cabeza”, y ya tienen doce personas clasificadas de toda España, a las que aún deben sumarse otras cuatro de “la última bala”, la “última oportunidad para entrar”. Sin embargo, a día de hoy es “un tema doloroso” para la asociación, porque siguen a la espera de apoyos para sacar adelante esa final.

Desde que empezaron a despegar cuentan con el respaldo del director de Juventud del Gobierno de Canarias, el lanzaroteño Daniel Morales, y también les han brindado apoyo las concejalías de distintos ayuntamientos como Arrecife, Teguise y Tías. “Pero nos falta una conexión, que es el Cabildo de Lanzarote. Y cada vez que presentamos este proyecto, todas las instituciones nos dicen que al ser una final nacional, hay que hablar con el Cabildo”.

De momento no han conseguido que se abra esa puerta, pero aún no pierden la esperanza. “Si no sale antes de fin de año, habrá que devolver los presupuestos, darles el premio como ganadores regionales y buscar sacar el circuito de otra manera”, adelantan. En su calendario, Andy tiene marcado septiembre como fecha límite para decidir si pueden seguir adelante: “Es como la espinita que nos queda clavada, porque todo lo demás lo estamos consiguiendo”.

La Casa Urbana

Inaugurar la Casa Urbana en Arrecife ha sido su último logro. “Estamos trabajando muy fuerte y se vienen cosas muy grandes”, adelanta Andy. El espacio se lo cedió el club canábico The Phoenix Query, que funciona en otra planta del mismo local. Inicialmente les cedieron un altillo del edificio, pero desde el primer acto de inauguración confirmaron que se les quedaba pequeño. Así pasaron a la planta baja, que han acondicionado con sus propias manos. Han levantado paredes y han creado desde un estudio de grabación hasta un escenario.

“Excepto el material de hardware, lo hemos hecho todo nosotros”, subrayan. En abril abrieron las puertas y esperan ir recibiendo cada vez más artistas, sin distinción de estilo musical ni de edad. Y es que aunque predominan los jóvenes, también apoyan a “artistas que ya llevan muchísimos años buscándosela”. Y lo mismo ocurre con los géneros musicales: “Nos han llamado hasta para venir a ensayar aquí un saxofonista”.

Han inaugurado la Casa Urbana, para canalizar el talento de las calles

De hecho, ellos mismos siguen distintos estilos. Andy es conocido sobre todo como rapero, pero abarca otros géneros: “Yo soy musicólogo, escucho todo tipo de música”. Jhon, de origen colombiano, se enamoró del rap y del freestyle, pero le sigue “encantando la salsa, el merengue y el vallenato”. En cuanto a Anxo, como DJ está acostumbrado a cambiar mucho. Desde niño le gusta el rap, pero también escuchaba la música de su hermano mayor, la de su madre, la de su padre... “Al final acabé haciendo ahí un junte de estilos musicales que a día de hoy agradezco. De hecho, a mi madre siempre le hace gracia que cuando estoy pinchando ponga canciones que me enseñó ella cuando yo tenía seis años”.

No obstante, si hay algo que define a Canary Promises es el arte urbano. “Para mí personalmente es la manera de poder expresar todos tus sentimientos y plasmarlos como quieras. Te lo puedes llevar a la pintura, a la escritura, a la música o incluso al deporte. Es la mayor plataforma de expresión”, defiende Andy. Por eso apuesta por seguir llevando la asociación a los parques y a las calles, porque cree que es importante que los niños y los jóvenes de los barrios cuenten con esta herramienta.

Anxo, apunta una idea similar: “El arte urbano permite expresar todas tus vivencias, soltar fuera todo lo que sientes en tu interior”. Cuenta que incluso a un amigo, su psicóloga le ha recomendado que escriba canciones como terapia: “Es una forma de liberación”. También le ha ocurrido a él. En su vida ha tenido que superar “mil barreras” y la música ha sido “una vía de escape”, pero “sobre todo una manera de demostrar que al final, si tienes un objetivo en la cabeza, da igual de dónde vengas”.

“Me decían que en Canarias no había rap”

Anxo dio sus primeros pasos como DJ en Galicia y cuando hace unos años iba a regresar a las islas, se enfrentó a un mensaje repetido en su entorno: “En Canarias no hay rap”. Ahora se ríe al recordarlo. No tardó en descubrir, en el primer evento al que acudió de Canary Promises, que “aquí hay mucho nivel”. Hoy, afirma que “tanto en Galicia como en la mayoría de España, se respeta mucho la comunidad artística de Canarias”.

“Con el tema de lo urbano hemos dado pasos agigantados en estos últimos años”, coincide Andy, que afirma que ha tenido “luchas con gente de fuera que hasta hace poco no sabían ni dónde estaba Lanzarote”. Destacan que el éxito de artistas como Quevedo o Fabiuki ha contribuido a poner a Canarias en el mapa musical. Cuando ahora hay competiciones nacionales ya cuentan con las islas, y en eso también ha tenido mucho que ver el trabajo de su asociación, para dar visibilidad a los nuevos talentos. “Hubo un vídeo el año pasado que se nos fue de madre. Tuvo más de 100.000 reproducciones. ¡Nos hicimos virales!”, subraya Andy.

No sabe precisar con cuántos artistas han trabajado desde que comenzaron en 2023, pero al tratar de recordarlo, lo resume con una sensación: “Se me pone la piel de gallina”. Solo en el grupo de WhatsApp que utilizan para mantenerse en contacto hay actualmente unos 90 artistas de toda Canarias y con la mitad, “entre 30 y 50 personas”, mantienen un trabajo más directo. A algunos, los han visto evolucionar desde sus inicios. Se emocionan al ver cómo el público corea ‘Kryptonita’, el tema estrella de Tony Giova, o al recordar la actuación de Samuel, Uellboy, en un evento ante 12.000 personas. Con otros, siguen trabajando para que sus temas se empiecen a conocer. Ahí, la grabación de vídeos y las redes sociales juegan un papel fundamental.

Muchos los graban en la calle, y tienen anécdotas de todo tipo. Desde una mujer que pasó mientras filmaban a Loher072 y les “alegró el día” con un comentario -“se escucha increíble”-; hasta un hombre que pensó que se iban “a sentar a fumar” en un parque y les amenazó con llamar a la policía. “Jefe, vamos a grabar aquí al chiquillo”, le aclaró Andy, sin lograr convencerlo. También recuerda una grabación en el Puente de las Bolas, con “la gente bañándose” al lado. “Pensarían: ¿y estos locos qué están haciendo? Es chocante, pero yo creo que la isla se presta para eso y para mucho más”.

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