
Ástrid
Ignoro si, en algún momento, cuando la auparon a la presidencia del Parlamento, llegó a pensar en la razón de tal honor, si la ascendían como un primer paso para quitársela de encima o si consideró que era por los méritos que cree poseer. Ella, en esa tesitura, cual verso suelto que es, aprovechó el momento y se proyectó como nunca lo han hecho sus antecesores en la presidencia del Parlamento, lo cual le permitió adquirir mucha notoriedad a la vez que siguió controlando férreamente el partido en Lanzarote.
Juntó presidencias, la del partido y la del Parlamento, y se enredó mezclando una cosa y otra hasta el punto de no saber qué papel jugaba en sus comparecencias y en la manifestación de sus opiniones y declaraciones. Públicamente nadie le hizo reproche alguno a sus intervenciones nada institucionales.
Lejos de diluirse en su nuevo cargo, logró más horas de cámara y mucho foco aunque su disimulada acritud siempre hacía acto de presencia. No le quedaba otra al partido regional que la nalgada amable antes de ponerla en casa con un "vamos a hacerlo bien", para disimular. Había que contentar a los discrepantes y a los purgados por ella, los cuales son legión, lo que no significa que sean unos angelitos. Jacobo Medina y Yonathan de León aunaron esfuerzos para hacer frente a la presidenta que iba a por ellos cuando veía cómo ganaban en popularidad —ella no aguanta no ser el centro de atención—. En su mensaje de despedida, amable y contenida, aún tuvo arrestos para no perder la compostura por el fulminante despido, no sin dejar claro que tenía el apoyo "casi por unanimidad". Una declaración muy clarificadora para el PP regional que evidencia que se va porque la echan los de fuera, no porque no la apoyan los de dentro.
Ha dejado cadáveres en el camino y las fosas sin cubrir. De ahí que un ejército de almas festeje el descabalgamiento de quien solo concurre el mérito de resistir, que no es poco, pero sin logro alguno tras tantos años de cargos y actividad pública. No sé cuántas obras le debemos, ni cuántos árboles ha plantado. Puede que ninguno, ni de unas ni de otros. Se propuso resistir, metiendo zancadillas a los postulantes que podían hacerle sombra en su afán de que la política fuera su modo de vida en tanto que fuente de sus ingresos.
Agradecido, el partido regional la aupará un poco más arriba, ya no tanto para quitársela de encima, sino para pagarle el favor de que no montara ruido al moverle la silla. Nadie la echará de menos, de momento, pues solo queda que De León, con su mal obrar, la haga buena desde la alcaldía. Esa es otra, porque con su defenestramiento no se van todos los problemas en Lanzarote. Ni mucho menos. Si su cese ha consistido en evitar que Ástrid entorpeciera al próximo candidato a Arrecife —que puede ser Yonathan—, el PP regional demuestra que le importamos poco y mucho menos le interesa la buena administración del dinero público de Arrecife ni el interés general. Ya veremos.
Para compensar a la sufrida ciudadanía por tan nefasta gestión pública, si el PP tiene que tocar poder en Arrecife y el Cabildo, nos deberían regalar la misma cantidad de años, 18, pero de tranquilidad, escucha y servicio público, pero sin Yonathan, si no es mucho pedir. Sobre todo, servicio público. Para figureo, los 18 años de Ástrid parecen demasiados y un mandato de Yonathan, suficiente sufrimiento. .
Gracias mil.
Trayectoria institucional
Licenciada en Derecho, entra en el PP lanzaroteño como secretaria general (5 años) y asume la presidencia insular en 2008, con el 87,8% de apoyo interno. Ha sido consejera de Hacienda del Cabildo (2003-2005), consejera de Centros de Arte, Cultura y Turismo (2009-2012), vicepresidenta primera del Cabildo (2011-2012), diputada autonómica desde 2011, alcaldesa de Arrecife (2019-2023) y, desde junio de 2023, presidenta del Parlamento de Canarias. Dieciocho años al frente del PP insular es una permanencia inusualmente larga para cualquier organización territorial en Canarias.
Como alcaldesa rompió dos veces gobiernos de coalición mediante ceses en bloque acompañados de acusaciones públicas de deslealtad (PSOE). La oposición (PSOE, Podemos) denunció falta de transparencia en las razones y decisiones económicas cuestionadas, como el adelanto del pago por los terrenos de Ginory, que según el PSOE generó unos 760.000 € extra en intereses.
La purga de Jacobo Medina
A Jacobo Medina, su número dos desde 2019, lo sacó de la vicepresidencia del Cabildo (enero 2025) por razones nunca aclaradas del todo, y después lo fulminó de la secretaría general del partido (marzo 2025), con una destitución descrita como una llamada telefónica fría a las 17:30h, "sin preámbulos, sin compasiones y sin esperar siquiera al Comité Ejecutivo". Medios locales interpretaron el patrón como sistemático. El cuestionamiento permanente del trabajo del alcalde Yonathan de León, atribuyéndose ella los éxitos municipales, el "ninguneo" de sus dos posibles sucesores ante el riesgo de que le hicieran sombra, y la propia destitución de Medina como vicepresidente del Cabildo, lo definió el propio Manuel Domínguez, líder regional del PP, como "errores". Hoy, de cara a la galería, se muestra encantado con Ástrid.
La tensión acumulada —ruptura con De León, purga de Medina, malestar en los siete comités locales y en el grupo parlamentario— culminó cuando se filtró el nombre de un candidato "de consenso" para sucederla, que más bien era un submarino de CC. La dirección regional del PP intervino anunciando el nombramiento de una gestora, y apartándola de la presidencia insular tras 18 años (23 si se cuenta su etapa como secretaria general). Su despedida pública fue de resignación institucional: "el partido está por encima de las personas", y un llamamiento final a la militancia: "no nos van a debilitar".
El patrón que se repite en Arrecife y en el partido insular es el mismo: concentración de poder personal, cese abrupto de quien gana visibilidad propia, y una narrativa pública de lealtad/deslealtad que rara vez se acompaña de explicaciones transparentes ante la ciudadanía o la militancia. Paradójicamente, esa misma lógica de control —diseñada para blindar su liderazgo— es la que terminó por aislarla y precipitar su propia caída cuando quienes ella misma promovió (Tovar, De León) dejaron de necesitar su tutela. Ese apartamiento será premiado por el partido en forma de algún cargo nacional, para no caer en humillaciones innecesarias para su dignidad herida y para evitar que quede maltrecho su bolsillo.











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