La aparición de los restos de un aljibe el año pasado ha dado lugar al descubrimiento de todo un sistema de captación de agua, inédito hasta ahora

El Bebedero: un sistema hidráulico nunca visto en Canarias
La aparición de los restos de un aljibe el año pasado ha dado lugar al descubrimiento de todo un sistema de captación de agua, inédito hasta ahora
En la excavación del año pasado en el yacimiento de El Bebedero apareció lo que parecía inicialmente un depósito de agua. El verano fue avanzado, y con él las excavaciones, y acabaron apareciendo una serie de losetas y canales que parecían conformar una alcogida y sus canales de distribución. Las excavaciones que se han retomado este año parecen indicar que la infraestructura hidráulica del yacimiento es más compleja de lo que cabía esperar y que no se trata solo de un aljibe y algo más, sino que revela un gran conocimiento de los recursos que había en el entorno por parte de quienes habitaron ese poblado, probablemente, según las investigaciones iniciadas ya hace cuatro décadas, entre el siglo I antes de Cristo, o incluso antes, y el siglo IV.
No es el octavo año, pero sí la octava campaña que lidera el equipo encabezado por Pablo Atoche y Ángeles Ramírez, que pertenecen al grupo de investigación G9-Historia, Economía y Sociedad que creó la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en el año 2001 y está adscrito al Departamento de Ciencias Históricas, y que se completa con un equipo de geógrafos, historiadores, arqueólogos o antropólogos.
El Bebedero es un asentamiento aborigen que habría acogido a varias familias, donde se han destapado habitáculos para dormir y para cocinar que se asemejan a lo que se ha llamado las casas hondas. Se trataría de un asentamiento original, en una zona protegida, con vegetación, agua y gran visibilidad sobre El Río. De ahí que fuera el escenario de intercambios entre los aborígenes y la población romana o romanizada que navegaba por esa zona. Los marinos necesitaban agua, comida o pieles y podían aportar vino, aceite o salazones, que transportaban en ánforas cuyos restos han aparecido en el yacimiento. A lo largo de estos 40 años se han encontrado numerosos objetos romanos, como útiles de metal de hierro, cobre o bronce o elementos vítreos como cuentas de collar y ánforas.
En esta última campaña había dos objetivos iniciales: seguir encontrando restos de cerámica en capas inferiores, junto a restos de huesos, para datar con exactitud el origen del yacimiento, y seguir descubriendo la infraestructura hidráulica destapada el año pasado, que parece todo un sistema de recogida, canalización y almacenamiento, algo que no se ha visto en ningún otro yacimiento, según recuerda Pablo Atoche, director de las excavaciones.
Los restos del aljibe, de forma circular, que habrá tenido una cubierta abovedada probablemente, y de cerca de un metro y medio de diámetro, aparecieron en la zona sur del asentamiento aborigen, entre los estratos III y V. “La idea era comprobar si algunos de los muros tenían que ver con la alcogida”, señala Atoche, y si esa construcción, además, no solo servía para canalizar el agua, sino también para defenderse de ella. El muro que está situado sobre la zona donde está el yacimiento se suele romper o desbordar algunos años, con las lluvias fuertes, y lo hace siempre en el mismo lugar, tras una cárcava.
Justo en ese punto es donde el agua se canaliza, se dirige a una cubeta de decantación, una estructura semicircular donde se decanta el barro y que tiene cuatro caños de salida. Bajo esa capa se están encontrando muros, estructuras y elementos que de alguna manera están pensados para que el agua no penetre ahí, en las distintas estancias.
![]()
Se demuestra que los aborígenes tenían un gran conocimiento sobre su entorno
El agua no se distribuye en una sola dirección y tampoco llega de forma directa para frenar su velocidad. “Las losas están trabajadas porque forman como una almohadilla, y hay dos agujeros, dos perforaciones con dos piedras hincadas oblicuas para sostener unos pequeños postes”, añade. Seguramente serían pequeñas ramas a las que le pondrían después una cubrición o bien de otro ramaje o de pieles.
La infraestructura se va revelando como algo más más compleja de lo que inicialmente parecía. No se trata solo de un pozo, sino de algo que vertebra todo el espacio. Y se trataría del sistema de captación de agua más complejo de los que se han descubierto que utilizaban los antiguos pobladores de Canarias. En Gran Canaria se descubrieron técnicas der riego, pero no es el mismo sistema. “En Canarias no se ha descubierto una alcogida como esta”, insiste Atoche que sostiene que este hallazgo viene a demostrar que los aborígenes tenían un conocimiento bastante grande sobre su entorno, “que conocían perfectamente cuáles eran los recursos de la Isla y desarrollaron las estrategias necesarias”, destaca. También están investigando la existencia, probable, de un segundo depósito, porque sopesan que “sería inconcebible construir toda esa infraestructura para un solo depósito”.
![]()
Resultados
El equipo investigador publicará dentro de unos meses los resultados de los estudios hechos en años anteriores de los hallazgos sobre el tratamiento de las pieles que llevaban a cabo los habitantes de este poblado. La aparición de herramientas que se utilizaban para este fin ha ido confirmando la hipótesis inicial. Han aparecido piedras, extraídas de núcleos basálticos, que se empleaban para cortar, muy elaboradas, “con los filos bien retocados, bien elaborados, con forma de cuchillo” y también otras para raspar. “Eso no se da en ningún sitio, lo que aparece aquí todo es singular, no ves nada igual en Canarias”, insiste Atoche.
Hasta ahora, las investigaciones en otros poblados determinaban que se vestían con pieles, pero si los restos, los materiales y las estancias revelan que se trataba de un taller de pieles, significaría prácticamente que se puede hablar de una industria que va más allá de que el resultado tuviera solo como destino la vestimenta. La gran cantidad de restos de animales y los utensilios que tenían, unidos a la aparición de múltiples restos de ánforas invitan a pensar en el intercambio continuo con los navegantes, o bien para el comercio o para el propio abastecimiento del barco.
También han ido apareciendo otros elementos que confirman esa relación, como algunos ejemplares de lo que se llamaba clavi caligarii, que son los clavos de hierro, las tachuelas de las sandalias romanas.
![]()
Cerámicas
Han seguido apareciendo este año trozos dispersos en varios puntos de la excavación. Señalan los investigadores que tienen, a lo largo de todos los años, una gran variedad que alcanza casi 50 tipos diferentes de pasta: de distinta coloración, textura o composición y, por tanto, de ánforas de distinta procedencia.
A pesar de ello, siguen apareciendo sorpresas, como una cerámica que presenta una cocción requemada y un color mostaza. “No teníamos nada igual”, destaca Atoche, que señala que encontraron a esa misma profundidad restos óseos de cabra, que facilitan la datación de las piezas. La profundidad a que se encuentra el material también puede indicar su antigüedad. Por ejemplo, lo que se ha datado como correspondiente al siglo I antes de Cristo se encuentra a unos 50 centímetros, y algunas se han encontrado más abajo, por lo que presumen que el asentamiento puede ser anterior, como en el caso del poblado de Buenavista, cercano a El Bebedero.
“Lo que aparece aquí todo es singular, no ves nada igual en Canarias”
El origen no está aún claro, pero sí el momento en que se abandonó el poblado, que sería, según los restos encontrados, como la tipología de las ánforas, o las dataciones de carbono 14, en torno al siglo IV.
“Los repertorios materiales nos hablan de una riqueza excepcional, no sólo en el trabajo de la cerámica, en las decoraciones, sino también en la industria lítica, tallada y pulimentada, con gran cantidad de estelas y de piezas para diferentes usos”, aseguran los investigadores.
Apareció una estela con dos uves, una marca muy parecida a la que tiene una de las estelas que se mostraba en el castillo de San Gabriel, que hasta ahora nunca se había encontrado en cerámica, y que podría servir para comparar ambas.
También han aparecido impresiones de uñas en algunas piezas e improntas de cereal, lo que chocaría con algunas teorías que afirman que los habitantes de las islas orientales solo se alimentaban de productos del mar y no de la agricultura.
![]()
Figuras
El año pasado también apareció una especie de monolito, una piedra labrada que parece representar una figura de un hombre barbado que lleva un báculo o bastón. Este año ha aparecido otra figura antropomorfa que, en este caso, parece que sostiene algo en brazos que podría ser desde un bebé o que incluso se asemeja a la forma de un pez y que también puede representar algún elemento astral, como la Luna o el Sol. No está claro. “Lo curioso es que está vinculada al depósito de agua, no es algo que estuviese disperso en otro sitio, sino que apareció en ese lugar”, destaca Atoche, que dice que por lo tanto podría tener un carácter apotropaico, de protección de estas aguas.
Este año, el equipo investigador, que cuenta con la financiación del Ayuntamiento de Teguise, ha filmado todo el proceso de apertura y han vuelto a extraer una gran cantidad de muestras de todo tipo, que tendrán como próximo destino el laboratorio. “En vista de lo que está apareciendo, hay que seguir”, resumen.
















Añadir nuevo comentario