Objetivo: Romper el silencio
La caminata ‘Cada uno libra su propia batalla’ recuerda que la salud mental importa y que cada historia merece ser escuchada
En 2009, cuatrocientas personas participaron en Dublín en la primera caminata (Luz en la oscuridad) organizada para recaudar fondos para la asociación de prevención y lucha global contra el suicidio y las autolesiones. Desde sus modestos comienzos, el movimiento ha seguido creciendo y ahora cuenta con más de 150.000 participantes cada año en más de 150 rutas en Irlanda, y réplicas en países de los cinco continentes.
En su edición de 2024 participaron dos jóvenes lanzaroteños, Leo y Óscar, que disfrutaban de un periodo de estudios en la capital dublinesa; dos años antes habían perdido a su amigo Juan, hijo de su profe Clari, que se quitó la vida en Tenerife. Y a su vuelta al instituto de Costa Teguise, fueron de inmediato a hablar con el director del centro para compartir su emoción respecto a la experiencia vivida y proponer una iniciativa similar en la Isla.
Clari Morales, recién incorporada a las aulas después de la larga baja que necesitó tras la desgracia familiar, recuerda que, inicialmente, rechazó de plano la idea: “Cuando nuestro antiguo director, Daniel Sepúlveda, me habló del proyecto, cuya finalidad era la concienciación social y la prevención del suicidio, dije rotundamente que no, porque hasta esa fecha yo era incapaz incluso de pronunciar aquella palabra. Pero sobre la marcha rectifiqué y dije, sí, lo voy a hacer, y no por mi batalla, que es la más jodida, sino por todas las batallas, porque todas las personas tenemos alguna”.
Era el último día del periodo escolar antes de las fiestas de Navidad y la profesora dedicó todas las vacaciones a volcar el esbozo del plan sobre el papel y a hacer llamadas. Y decidió no limitarse a organizar una simple caminata ni a reproducir la acción irlandesa: “Quise hacer algo diferente, incluir un concierto final. Veníamos de celebrar el festival en honor a nuestra amiga y compañera Estefanía Curbelo, donde trabajamos con un grupo de intérpretes fabulosos, que se habían involucrado sin dudarlo, y lo volvieron a hacer con esta iniciativa. Siempre digo que la música tiene poderes curativos, a mí me ha sanado”.
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Momento del camino, en la edición de 2025.
Camino al andar
Así, poco a poco, se hizo camino al andar. La ruta elegida fue el último paseo que dio Juan en Lanzarote, el 4 de agosto de 2022, entre Teguise y Famara, con su padre, su hermano y un primo. “Luego todo el mundo daba ideas, todas las personas alrededor querían colaborar; y surge la idea de hacer unas paradas simbólicas, para analizar en grupo las batallas internas, la importancia de hablar y de escuchar, las respuestas colectivas; y lo hicimos de la mano de Calixto Herrera, premio Viera y Clavijo del Gobierno de Canarias, experto en acompañamiento en situaciones de pérdida y duelo en los centros escolares canarios, a través de su proyecto . Él nos dio en la ruta las mejores recomendaciones sobre cómo auxiliar a las personas que lo necesitan y como ayudar a quienes ayudan”.
La ruta elegida es el último paseo que dio Juan en Lanzarote, el 4 de agosto de 2022
Para esta nueva oportunidad, la persona elegida ha sido la psicóloga clínica y profesora de la UNED, Paz Vargas, que también aceptó el encargo sin pensárselo dos veces. Considera que poder participar “es un regalo” y ya ha dado nombre a las estaciones: Romper el silencio, Esperanza y Resiliencia, que son las tres fases del proceso para dejar atrás los conflictos internos.
“Pensamos que la soledad no deseada es un fenómeno que afecta solo a las personas mayores, pero uno de los colectivos a los que más azota es a los jóvenes, especialmente de 15 a 29 años. Y se ha demostrado que un único factor protector, como tener apoyo, alguien con quien compartir tus momentos difíciles, tu sufrimiento, puede causar un impacto muy positivo. Romper el silencio es hablar, abrir el corazón, pero no solo para contar, sino para que los demás te cuenten. Luego está la esperanza, que te va a sostener en ese trance difícil, y la resiliencia, que es la superación del trauma, a través de una serie de herramientas que trataremos de comunicar a quienes asistan a la caminata”, explica.
De esta forma, añade, el recorrido entre Teguise y Famara se convierte en una experiencia cargada de simbolismo, que permite reflexionar sobre los pasos necesarios para librar y vencer las batallas hacia el bienestar emocional.
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Foto de familia de las personas asistentes a la primera caminata. Fotos: cedidas.
Soledad y desamparo
La panorámica nacional habla por sí sola. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 volvieron a descender los suicidios en España por segundo año consecutivo, en torno a un cuatro por ciento. Pero aunque en la franja de 30 a 20 años las cifras disminuyen, en de menores de 20 ha aumentado; y el suicidio es la primera causa de muerte no accidental en edades de 15 a 29 años.
La Fundación FAD Juventud añade emociones a la certeza de los recuentos: Aunque las encuestas muestran un mejora en la percepción del estado de salud y bienestar en esta franja de edad, hay un incremento de la preocupación por la imagen externa, la ansiedad y la soledad no deseada. Pese a las aparentes facilidades de conexión en la sociedad de las tecnologías de la información, uno de cada cuatro jóvenes experimenta sensaciones ligadas al aislamiento, la exclusión por parte del entorno o malestar relacionado con la percepción de desamparo.
El recorrido se convierte en una vivencia cargada de simbolismo
Aunque en Lanzarote la primera caminata se destinó a asistencia adulta, datos como los mencionados, junto al hecho de que el germen de la iniciativa fructificara en un centro educativo, hizo que, en la evaluación de resultados, se pusiera de inmediato sobre la mesa la urgencia y pertinencia de trabajar con la juventud. Alberto Guevara, profesor del IES Costa Teguise, recuerda perfectamente aquella conversación. “Alguien comentó: Esto habría que hacerlo con jóvenes, que están pasándolo fatal después de la pandemia. Y es cierto que estábamos viendo muchísimos problemas. Así que nos miramos toda la comisión y dijimos: para adelante. Y en eso estamos”.
Guevara ha sido pieza clave del proyecto desde sus inicios, muy comprometido con el bienestar y el desarrollo integral de la comunidad educativa: “Cada persona, ya sea el alumnado, docente o personal no docente, enfrenta sus propias luchas internas, y por eso promovemos un ambiente inclusivo, donde el apoyo mutuo y el respeto son pilares fundamentales. es una iniciativa que encaja a la perfección en el Plan de Bienestar del instituto, que tiene como objetivo crear un entorno educativo seguro, protector y emocionalmente saludable. Además, se vincula con el proyecto, ya que la música acompaña toda la caminata y el acto final, reforzando la expresión emocional, la creatividad y la cohesión grupal”, dice.
El docente destaca también la colaboración extraordinaria venida de todas partes. Si en la primera edición, el Ayuntamiento de Teguise, con la alcaldesa Olivia Duque y la concejala Nereida González a la cabeza, respaldó y participó en el proyecto, este año se han sumado además los apoyos del director general de Juventud del Gobierno de Canarias, Daniel Morales, y el consejero de Bienestar Social del Cabildo, Marci Acuña.
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Portada del libro recopilatorio de la experiencia piloto, con portada de Ginés Espino.
Artistas colaboradores
La música como terapia, la plástica como lugar del encuentro y reflexión, la danza que cataliza emociones; en definitiva el arte catártico que exorciza el dolor y apela a lo colectivo, forma parte esencial de la actividad desde su germen. En las redes sociales y el blog del proyecto puede leerse: “La naturaleza nos recuerda que todo cambia. El ejercicio nos enseña que somos más fuertes de lo que creemos. La música nos conecta. El movimiento nos libera. El arte nos da voz”.
Camy Myles, vocalista del grupo Drûpe, es una de las estrellas invitadas a cerrar la caminata del próximo 11 de abril. Recuerda la montaña rusa de sentimientos que acompañó su actuación en 2025 y su voluntad inalienable de apostar de nuevo por esta iniciativa.
“Cuando el grupo llegó al amanecer, con la luz del sol alumbrando el nuevo día, las lágrimas empezaron a rodar por mi cara, y pensé que no sería capaz de cantar. Normalmente vemos la vulnerabilidad como un defecto, como algo que te hace débil, pero realmente te lleva a abrirte a los demás; eso sucedió en Famara, daba igual que no conocieras a nadie o los conocieses a todos. Y podías llorar libremente porque todo el mundo estaba con el alma desnuda. Fue algo increíble”, relata.
La organización le ha pedido expresamente que abra su actuación con el tema , del proyecto 11:11. “La canción dice que no somos lo que nos sucede, que las cosas que nos pasaron son un capítulo, pero no somos el capítulo, somos el libro. No trata de negar la experiencia sino de elegir en qué te conviertes después. Dice la letra: No soy la herida/no soy la caída/Ni el silencio, ni el muro/No soy la noche que no pudieron ver/Soy mi mejor versión, elevándome libre”.
Junto a Camy Myles repetirán participación o se estrenarán los músicos Gopar, Israel Curbelo, Fefo Pérez, Pablo Corraliza, Carlos Saxo y Nereyda González. Tony Biyang, Tamara Illan y María Belén García bailarán en la playa, al ritmo de la brisa y los embates del mar.
La obra pictórica de gran formato sobre lienzo que propone el muralista Iván Témpera, compuesta de manera colaborativa para plasmar un mensaje de esperanza, fuerza y superación, es otro de los hitos de esta actividad. Como las postales de Ginés Espino, punto de partida para conectar con las emociones más hondas y dar vía libre a la expresión. “Invitamos a las personas caminantes a que escriban sus sentimientos y reflexionen en el envés de las postales que sostienen las acuarelas de Ginés, y que luego pondremos en común. El año pasado no dimos crédito a la cantidad de asistentes que elevaron la voz y compartieron textos de una naturaleza tan íntima”, se admira Clari Morales.
Sonríe con dulzura y muestra el libro recopilatorio de la salida primigenia, páginas llenas de fotos del camino, grupos posando sonrientes y con una nueva complicidad, velas encendidas, momentos del concierto, de la danza y de la conversación. Las imágenes comparten el espacio con la reproducción de los textos plasmados en las tarjetas, una explosión de emociones, de la gratitud a la confianza, de la alegría al optimismo...La constatación de que la experiencia ha obtenido los resultados esperados.
Teléfonos de ayuda: Línea 024 de atención a la conducta suicida y Líneas de ayuda de la Fundación ANAR www.anar.org/
A mediados del pasado mes de marzo, ya había cerca de 200 reservas de las 400 previstas para este año. “Hemos cambiado algunas cosas para poder abrir la participación, porque el año pasado calculamos un aforo de 250 plazas y muchas personas quedaron fuera”, explica Alberto Guevara. Aunque en esta ocasión ‘Cada uno libra su propia batalla’ se ha diseñado para población de entre 14 a 25 años, los adultos pueden acudir acompañados de uno o varios jóvenes de esa edad. Y los menores, con familiares o tutores obligatoriamente. La cita será a las 15.30 horas en el campo de fútbol Los Molinos de Teguise, desde donde arranca la marcha, que transcurrirá por la antigua carretera hasta la playa de Famara. Al término de la actividad, las personas interesadas dispondrán de plaza en guagua que retorna al punto de salida.
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