La Cantería: mucho riesgo y poca prevención
En la Playa de Atrás, en Órzola, se han ahogado cuatro personas en los últimos seis años y muchas más han tenido que ser rescatadas, pero no hay vigilancia
Hace algo más de un mes, el domingo 22 de febrero, Iratxe decidió, como tantas veces, pasar el día en la Playa de la Cantería, en Órzola, pero casi no le dio tiempo a poner el pie en la playa cuando ya se había dado cuenta de que una persona estaba en apuros en el agua, y se puso a correr hacia ella. Ha trabajado de socorrista en esa misma playa, así que sabía lo que hacía, pero aun así, no fue fácil.
“No lo vi tan difícil, pero yo también me puse en peligro”, relata. Gracias a que encontró una piedra con la que hacer palanca con el pie pudo lanzar el salvavidas y comprobar que no era una persona, sino dos. Se agarraron, y los atrajo hacia la orilla. “Gracias a la piedra, que si no me arrastra a mí también”, cuenta.
En esa ocasión, la cosa no salió mal. No hubo víctimas que lamentar, pero en la Playa de Atrás, como la conocen muchos en Órzola, el final a veces no es feliz. En los últimos seis años ha habido al menos cuatro muertos y muchos rescates. La cifra es mucho mayor si se alarga la vista hacia atrás en el tiempo.
La última víctima mortal fue el sábado 25 de octubre, cuando falleció un bañista alemán de 65 años. Una testigo de aquel día, que no había vuelto a ir a la playa hasta cuatro meses después, precisamente hasta el domingo en que Iratxe rescató a los dos bañistas, relata a Diario de Lanzarote que a aquel hombre lo pudieron sacar a la arena entre varias personas y después intentar reanimarlo con la ayuda incluida de una doctora que se encontraba de vacaciones, hasta que llegaron los servicios de emergencia, que tampoco pudieron hacer nada porque el hombre acabó falleciendo.
Cuenta que ahora le da ansiedad el hecho de ir a esa playa y que es algo que se comenta en el pueblo. “Muchos no quieren ir porque dicen que es para sufrir o estar mirando para otro lado, para no ver cómo se mete la gente y cómo les arrastra la marea...”, explica.
El macabro recuento de ahogados recientes continúa en noviembre de 2023, cuando falleció un hombre polaco de 47 años, mientras que su acompañante fue rescatada por unos surfistas. En septiembre de 2020 fue un hombre de nacionalidad rumana quien se ahogó allí, y en enero de 2017 un varón italiano. Mucho más atrás en el tiempo, en el año 2008, murió un joven de Barcelona, de 31 años, cuyo cuerpo se encontró en otra punta del litoral días después.
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Hace falta más información y mucha más señalización en la playa y el camino
Pero además de los fallecidos, ha habido más rescates. En 2014, una abuela y su nieta, de nacionalidad colombiana, de 55 y 11 años de edad. “La menor se alejó de la orilla y la mujer se metió en el agua para ayudarla, encontrando problemas para salir por las fuertes corrientes de la playa”, decía la crónica. En abril de 2017 fue un turista británico arrastrado por la corriente y en junio de ese mismo año, otro rescate a dos jóvenes atrapados en la conocida como Cueva de la novia.
En marea vacía, la playa se extiende hacia el norte, pero en marea llena, no se puede pasar. Las redes sociales han popularizado una foto desde esa cueva, que buscan muchos turistas. Algunos se quedan atrapados sin poder salir y otros quieren llegar o volver por el risco y no saben subir o no saben bajar. Ese tipo de rescate también se está repitiendo en los últimos años. Lo mismo ocurrió hace ahora un año, con una madre y su hija, que tuvieron que ser rescatadas en moto de agua.
Iratxe González ha sido socorrista en esa playa y dice que cuando ha estado trabajando no ha pasado nada porque no dejaba bañarse a nadie. Habla de la situación de precariedad en que se encontraba ella en esa playa, sin apenas medios y sin caseta. Se tuvo que hacer una bandera roja con una camiseta, el puesto se lo hizo con unos palés, una especie de cuartito para protegerse del viento, y se pertrechó con su tabla de surf como herramienta. “Un abandono total”, resume.
La playa se encuentra dentro de los límites de la Reserva Marina, pero las competencias son municipales. El alcalde de Haría, Alfredo Villalba, dice que el Ayuntamiento tiene derivada esa función en el Consorcio Insular de Seguridad y Emergencias, que a su vez lo deriva en Rescate y Emergencia del Norte (REN). Señala el alcalde que, en cualquier caso, tiene bandera roja y no se puede bañar nadie. El Consorcio, sin embargo, asegura que asume la gestión de la vigilancia en La Garita, en Arrieta, donde sí está permitido el baño, y que el Ayuntamiento paga por esa playa, y que, en ocasiones se lleva vigilancia a La Cantería si hay dinero, pero que sigue siendo competencia del Ayuntamiento.
Así pues, no se pone socorrista porque está prohibido el baño por su peligrosidad, pero precisamente esa peligrosidad es la que hace necesaria la vigilancia, porque sigue habiendo bañistas. Iratxe habla de la peligrosidad de toda la playa, pero especialmente de la parte más cercana al aparcamiento. “Es una lavadora”. Si uno deja de hacer pie, y eso puede pasar fácilmente porque hay piedras grandes que dejan huecos y forman pozos, la corriente arrastra hacia fuera rápidamente.
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“Es una lavadora”. Si uno deja de hacer pie, la corriente arrastra hacia fuera rápidamente
Dice Iratxe que a esa playa van surfistas experimentados, y que la gente que la conoce no se suele bañar. También señala que hace falta más información y mucha más señalización, como un panel o cartel que explique el funcionamiento de las corrientes, al menos dos banderas rojas “bien grandes” o un servicio de socorrismo, además de aplicar métodos más nuevos “como se está haciendo en Fuerteventura”, porque los salvavidas clásicos se han quedado obsoletos. Pesan mucho, la cuerda suele estar en malas condiciones “y no se lanzan más allá de cinco metros”, destaca. Ahora se están instalando en otras playas salvavidas que parecen, en su recipiente, algo similar a un extintor, que se debe romper en caso de emergencia y al lanzarlo al aire se infla.
Iratxe dice que ella ahora no puede “obligar a nadie a que no entre al agua”, y que hace unos dos años que no hay socorrista. “Yo soy la socorrista de esa playa pero hace tiempo que no mandan a nadie”, apunta. Cuando ella ha trabajado, lo ha hecho en verano o Semana Santa, pero por periodos cortos.
Más casos
Otra vecina cuenta que tanto ella como su madre en otra ocasión tuvieron que auxiliar a las parejas de dos personas que se habían ahogado, acompañándolas a un hotel en una ocasión y pasando la noche en su casa, en otra. No entiende que no hubiera un servicio de apoyo acorde a la situación. Dice, por otra parte, que a la playa solo se accede por un camino de tierra y que en el desvío, antes del camino, se debería instalar un cartel bien grande que advierta de que está prohibido el baño.
Hay un cartel a medio camino en el que se advierte esta circunstancia pero está doblado y resulta poco eficaz. Y en la playa, además del cartel explicativo de las corrientes, colocar otro que deje clara la prohibición. Ahora hay uno de la época del Covid que señala que el baño es “no recomendable”, pero no lo prohíbe. “La última vez que fui vi una pareja con niños pequeños que querían meterse al agua, se lo dices y no hay manera, no te hacen caso, así que no me extraña que la gente diga que es mejor no ir”, asegura.

















Comentarios
1 Tierra Mié, 08/04/2026 - 08:04
2 Tierra Mié, 08/04/2026 - 08:05
3 Por esos ni me muevo Mié, 08/04/2026 - 10:12
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