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Jóvenes con diversidad funcional comparten vida independiente en Lanzarote

Los pisos de entrenamiento de la Asociación Creciendo permiten a 60 usuarios de Lanzarote y Fuerteventura trabajar competencias y ganar autonomía

María José Lahora 0 COMENTARIOS 03/04/2026 - 07:40

Viendo a Macarena, Judith, Esteban y Airan compartiendo tareas y diversión en su piso de Playa Blanca se diría que han logrado algo que muchos jóvenes ansían: independizarse en la edad adulta. Sin embargo, esta convivencia se limita a once días al mes. Otra diferencia es que se trata de chicos y chicas con diversidad funcional. El objetivo es entrenarse para la vida independiente y ofrecer respiro a sus familias.

Más allá del problema habitacional que asola a la Isla, estos jóvenes se enfrentan a otras limitaciones contra las que llevan luchando toda la vida y que, sin embargo, no les impide compartir vida común con sus compañeros y amigos, incluso mejor preparados que muchos de sus congéneres. La vida diaria en el piso, bajo la supervisión de su monitora María Morales, les ayuda a trabajar en ganar esta autonomía que les permita un día vivir por su cuenta.

Estos cuatro compañeros de piso son un ejemplo de los 60 jóvenes con diversidad funcional que forman parte del proyecto Pevir (Piso de Entrenamiento para la Vida Independiente y Respiro Familiar) que ejecuta la Asociación Social Creciendo, gracias al apoyo de la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias del Gobierno de Canarias, que viene desarrollando, en las islas de Lanzarote y Fuerteventura. “Un recurso pionero que brinda formación práctica en autonomía personal a jóvenes con diversidad funcional, al tiempo que proporciona espacios de descanso temporal a sus familias”, explica la directora de la entidad, Ligia Molnar, también madre de Esteban.

El proyecto, que “se ha consolidado como un referente en innovación social”, proporciona a jóvenes con diversidad funcional un entorno real de convivencia -un piso tutelado- donde, con el acompañamiento de profesionales especializados, aprenden habilidades para desenvolverse de manera autónoma: desde cocinar, limpiar y planificar la economía doméstica hasta gestionar conflictos, desplazarse de forma independiente o participar en actividades comunitarias.

“Pevir es mucho más que un programa formativo, es una oportunidad para que estos jóvenes desarrollen sus capacidades y construyan su propio proyecto de vida, al tiempo que las familias encuentran un respiro emocional muy necesario”, explica Ligia Molnar. Con una metodología basada en el principio de “aprender haciendo”, cada experiencia cotidiana se convierte en una oportunidad educativa. Las estancias, de carácter flexible, permiten adaptar los apoyos a las necesidades y ritmo de cada participante, favoreciendo una transición segura y progresiva hacia la vida adulta.

Además de impulsar la autonomía y la autodeterminación, PEVIR tiene también un importante impacto social al reducir la sobrecarga de las familias cuidadoras, mayoritariamente mujeres, y mejorar su bienestar emocional.

El programa se enmarca en el compromiso de la Asociación Creciendo con la inclusión social y la igualdad de oportunidades, y es una herramienta eficaz para evitar procesos de institucionalización, promoviendo alternativas comunitarias de convivencia y participación. Su éxito en Lanzarote y su réplica en Fuerteventura demuestran “la viabilidad de un modelo flexible, humano y replicable en otras islas, capaz de transformar realidades y sensibilizar a la sociedad sobre el valor de la diversidad”, añade.

En este sentido, la responsable de la Asociación Social Creciendo recuerda que la autonomía y la inclusión de las personas con discapacidad benefician al conjunto de la sociedad, generando comunidades más solidarias, equitativas y sostenibles, por lo que invita a la ciudadanía y a las instituciones a seguir apoyando proyectos que promuevan una vida independiente, digna y plena para todas las personas.

Airan y Esteban muestran su habitación.

Convivencia

Al entrar a la vivienda de Playa Blanca, Esteban y Airan reciben a Diario de Lanzarote, el primero tiene prisa por contar todo lo que hacen dentro y fuera de casa. Ha heredado el don de palabra de su madre y se erige en portavoz de sus compañeros para resumir el objetivo del proyecto. Macarena y Ruth están deseando entablar conversación. Les encanta la música, a cada uno de ellos su estilo, y por supuesto el baile. Algo que no dudan en poner en práctica en un improvisado karaoke en el salón, visionando el vídeo de Karol G. Si antes te hubiera conocido en la televisión, en un rato de asueto previo a acudir a las actividades o talleres programadas durante la tarde.

Los pisos de entrenamiento ofrecen un entorno real de convivencia

Talleres como el afectivo-sexual, arte y baile, natación, tenis o padel componen la programación de actividades complementarias. A cada uno según sus preferencias y necesidades. Los miércoles toca sesión de cine. Judith, que es una enamorada del teatro y del grupo Morat, además de tocar el timple, está deseando ver Aida, aunque está conforme con que al final sea la película que elijan entre todos. La comedia es el género por el que se suelen decantar.

Pero no todo es diversión, también cuentan con un programa para el reparto de tareas domésticas en las que deben complementarse y por las mañanas es indispensable poner el despertador para levantarse con tiempo para acudir al centro educativo correspondiente donde continúan sus estudios en las aulas enclave. Macarena, la mayor, cursa un ciclo de FP adaptada de Comercio en San Bartolomé, mientras que Judith estudia en el IES Tías, Esteban en el IES Playa Blanca, y Airan en el centro de día de Adislán.

Son amigos desde la infancia gracias a la participación en las actividades de la Asociación Creciendo, lo que les facilita la convivencia. Tienen claro el reparto de tareas domésticas. La cocinera oficial es Judith, esa noche toca envuelto para cenar. Antes han elaborado un menú y realizado las compras en los supermercados de la zona con una lista y presupuesto cerrado guiado por la nutricionista. Si las mañanas son para el estudio, las tardes se dedican para la práctica de talleres y actividades deportivas. Y los viernes salen de fiesta, principalmente a locales donde se pueda escuchar música y bailar, lo que más les gusta a las chicas.

El grupo trabaja la convivencia con el proyecto desde hace dos años. Las estancias se distribuyen de domingo a domingo, de una parte, o bien de viernes a domingo, en otras ocasiones. En total once días en los que trabajan su plan de autonomía. Cada uno a su nivel. “Para crear los grupos es importante conjugar la edad y las competencias para que confluyan lo mejor posible en la vivienda”, señala Ligia Molnar.

“Todos llegan encantados a la vivienda el primer día, hay fiesta de pijamas la primera noche, pero cuando ven que hay que hacer las tareas domésticas y muchas más cosas que en sus casas la cosa cambia”, expone la monitora del grupo María Morales. No es el caso de estos cuatro veteranos de la convivencia en Lanzarote. “A todos les encantan las tareas domésticas, llegan con mucha alegría al piso y se complementan mucho en las actividades. Desde hace dos años he visto una evolución muy positiva de los chicos, aprenden y agradecen la oportunidad”, explica.

Otro de los objetivos del proyecto es evitar la “sobreprotección” familiar y que ganen confianza como personas independientes para tener una oportunidad al acceso real a un piso tutelado o vivienda supervisada.

Karaoke improvisado en el salón.

Autonomía

La Asociación Creciendo cuenta con tres pisos de entrenamiento, dos en Lanzarote, en Arrecife y Playa Blanca, y otro en Fuerteventura, entre los que suelen intercambiarse sus convivientes. Las viviendas disponen de dos habitaciones, una para los chicos y otra para las féminas, baño adaptado, cocina y salón, entre otros servicios. Este grupo estará en uno de los dos inmuebles disponibles en Puerto del Rosario en el mes de marzo, de martes a viernes. El intercambio entre islas forma parte del proyecto para ganar en vida autónoma y bajo ese principio realizan viajes incluso a la Península como una forma de premiar sus logros. “Permite trabajar fuera de los entornos de seguridad de los participantes”, explica Ligia Molnar.

Entre los objetivos del proyecto está evitar la “sobreprotección”

También avanzan hacia la autonomía con jornadas laborales. De esta forma, tanto Judith como Macarena pueden demostrar sus enseñanzas como monitoras de los más pequeños de la propia Asociación Creciendo. Y para el verano esperan encontrar el respaldo de una empresa externa para que puedan continuar su aprendizaje en el mercado laboral donde ya han ejercido como camareras durante la pasada época estival, gracias al convenio con Adislán y su proyecto de empleo inclusivo.

Esteban ha tenido la oportunidad de mostrar sus habilidades para el espectáculo a los más pequeños en un taller de magia. Además de mago es un gran aficionado a los deportes. El fútbol es uno de los que mejor se le dan, suele jugar como portero o delantero, dependiendo de la ocasión. Airan es el menos conversador del grupo, se afana en preparar los cafés con su sempiterna sonrisa. Todos están deseando salir en la foto.

Los jóvenes despiden a Diario tras su visita.

Visita grupal

Lanzarote acogerá en junio la visita de una delegación de 60 chicos y chicas de toda Canarias en una convivencia que contará con diversas actividades y excursiones por la Isla y que permitirá ampliar la red de contactos, que en el caso de los jóvenes con discapacidad se “achica mucho” cuando concluye el ciclo educativo, según señala la directora de Creciendo.

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