El espectáculo cultural, dirigido a niños y niñas de dos a siete años, combina títeres, música y poesía visual para fomentar la educación emocional desde la infancia

El Teatro El Salinero acoge la adaptación teatral de 'El monstruo de colores' para escolares de Lanzarote
El espectáculo cultural, dirigido a niños y niñas de dos a siete años, combina títeres, música y poesía visual para fomentar la educación emocional desde la infancia
El Cabildo de Lanzarote, a través del Área de Educación, lleva al Teatro Víctor Fernández Gopar El Salinero la adaptación teatral de El monstruo de colores, un espectáculo dirigido al público infantil de diferentes centros educativos de la isla.
El presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, destaca que este tipo de propuestas demuestran el compromiso de la Institución insular con una educación integral, en la que el aprendizaje emocional y cultural es tan importante como el académico, especialmente en las primeras etapas de la vida.
Por su parte, la consejera de Educación, Ascensión Toledo, subraya que el "teatro es una herramienta pedagógica de gran valor", y señala que El monstruo de colores permite trabajar la "educación emocional de una forma cercana, creativa y adaptada a las edades más tempranas".
"Esta iniciativa forma parte de la apuesta institucional por integrar la cultura y las artes escénicas como herramientas educativas, facilitando a los más pequeños un primer contacto con el teatro a través de contenidos adaptados a su edad y centrados en el desarrollo emocional", indica Toledo.
La obra, a cargo de la compañía Transeduca y coproducida junto a Tutatis, está basada en el conocido libro de la autora Anna Llenas, que cuenta con más de 300.000 copias vendidas y ha sido traducido a 16 idiomas. Con una duración aproximada de 45 minutos, la función está recomendada para niños y niñas de entre dos y siete años.
El montaje propone un viaje por el mundo de las emociones a través de títeres, música y una cuidada puesta en escena cargada de colores y poesía visual. En escena, dos actrices y dos títeres (el monstruo y la niña) dan forma a un enredo emocional que ayuda a los más pequeños a identificar y comprender sentimientos básicos como la alegría, la tristeza, la rabia o el miedo.
















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