José Domingo Curbelo, un timplista sin prisa
Este músico de Órzola es un autodidacta que ahora investiga arreglos para timple de canciones folclóricas de Paraguay
José Domingo Curbelo Martín (Arrecife, 1967) le compró un timple a Sito Viñoly y empezó a practicar por su cuenta. Fue hace muchos años y ha seguido hasta hoy. En aquel momento ya había tenido contacto con la música, pero no con el timple. Había tocado la guitarra y otros instrumentos de cuerda, como el bajo, el contrabajo o el requinto con la agrupación folclórica Malpaís de la Corona, desde los años 80, y después con la Orquesta Walkiria Son.
Comenzó tocando guitarra clásica a los catorce años de la misma forma, aprendiendo por su cuenta. “Más bien aprendí fijándome de la gente de la parranda”, dice, “aprendiendo poco a poco, sacando alguna notita, descubriendo cosas y a medida que vas descubriendo cosas, pues más te va gustando”. De todas formas, algo debió ver en casa porque, aunque su padre no le enseñó, sí que tocaba la guitarra.
Dice José Domingo que el timple es un instrumento que tiene “unas voces muy bonitas que impactan bastante”. “Tiene unas voces diferentes, más fuertes, como que tienen más sentimiento, más dulces que un laúd y una guitarra o una bandurria”, así que desde que adquirió aquel timple, su sueño fue el de dominarlo. Y empezó a fijarse en los más grandes, como Totoyo Millares, primero, y después en Casimiro Camacho, de Fuerteventura, o Domingo el Colorao, Benito Cabrera y José Antonio Ramos, “el primero que comenzó con el tema del timple con pastilla”, amplificado.
“Hoy con el timple puedes tocar cualquier género musical”, afirma
Sin embrago, a José Domingo no le gusta mucho la amplificación en el timple porque “el sonido es totalmente diferente”, menos limpio. “Un pastilla, por muy buena que sea, ya no saca la voz del timple”, asegura.
Recuerda que cuando él empezó a tocar, el timple era más bien de acompañamiento, en las rondallas o en la parranda, solo de acompañamiento, pero después el instrumento ha ido encontrando su hueco como solista. Él se ha centrado en esa faceta y en 2002 sacó el único disco que tiene hasta ahora, Timpleteo, en el que hizo los arreglos o las composiciones y en el que grabó el timple y las guitarras de acompañamiento. Hizo la presentación en la Sociedad Torrelavega “y de verdad que tuvo bastante buena aceptación del público”.
Señala que los timples de Simón Morales Tavío, los primeros, eran de tres o cuatro trastes, “no eran timples especializados como los de ahora para punteo, sino que eran más pequeños, con poquitos trastes simplemente para llevar el acompañamiento”. Cuando se generalizó el punteo, se ampliaron los trastes, con una evolución, dice, a partir de los años noventa, “con una caja un poco más grande, incluso el mango más grande, con tiro de cuerda más largo que el normal, y con trastes más amplios para poder puntear”.
Además de instrumentos de cuerda de todo tipo, guardados con mimo cada uno en su estuche, José Domingo ha ido acumulando timples desde aquel primero que le compró a Sito Viñoy, al que ha sumado timples de constructores de Tenerife o del taller de Vicente Corujo en La Vegueta.
Este timplista de Órzola trabaja desde hace veinte años en una empresa de coches de alquiler, en mantenimiento de flota, y no tiene tanto tiempo como le gustaría para el timple, que requiere de muchas horas “y mucha paciencia para sacar la técnica del punteo”. “Al principio, cuando está uno frío, pues te cuesta un poco arrancar, es como el futbolista que para entrenar primero tiene que hacer un precalentamiento”. A veces, para el tiempo y no toca y después llega una época en que practica todos los días. “Según cómo me dé”.
“Un pastilla, por muy buena que sea, ya no saca la voz del timple”, asegura
Ahora está haciendo arreglos de canciones sudamericanas, principalmente del folclore de Paraguay aunque también de otros países, para tener un repertorio más variado que alcance a Canarias y a América, que tienen una musica con vínculos muy fuertes. Para hacer esos arreglos del folclore americano, hay que escuchar mucha música e investigar un poco, “porque ese tipo de música se toca con arpa y tienes que hacer la adaptaciones y los arreglos para el timple”, señala. “No va a sonar igual que el arpa, pero casi casi, se parece un poco”, dice, le da una especie de “brillantez”.
Disco
De momento no tiene previsto sacar un nuevo disco, pero cree que más adelante sí lo hará. Antes de la pandemia solía tocar todos los domingos en un restaurante de Órzola, pero ya no hacen actuaciones. Dice que después de la pandemia, está “a cero en actuaciones” y también que en Lanzarote “es complicado ganarse la vida musicalmente” y no solo con el folclore. De vez en cuando sí que actúa con alguna agrupación, normalmente no con el timple, sino con el bajo o el contrabajo.
Dice José Domingo que muchos grupos, parrandas, o incluso solistas, tocan los mismos temas una y otra vez, que los repertorios son muy similares. Asegura, igualmente, que la nueva generación de timplistas son muy buenos técnicamente, aunque casi todos toquen con el timple amplificado, pero que también se escuchan temas similares. Y después, por otra parte, hay muchos otros timplistas que no se circunscriben al folclore canario porque el timple ya ha salido al mundo y hay muchos timplistas que tocan otros estilos musicales. “Hoy con el timple puedes tocar cualquier género musical”, asegura José Domingo.

















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1 Lo nuestro Dom, 04/01/2026 - 12:30
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