La rehabilitación de una casa en la calle Brasil, en Arrecife, consigue el II Premio del Colegio de Arquitectos: “Hay que recuperar lo nuestro porque tiene una esencia maravillosa”

“Se puede recuperar nuestro entorno y darle valor”
La rehabilitación de una casa en la calle Brasil, en Arrecife, consigue el II Premio del Colegio de Arquitectos: “Hay que recuperar lo nuestro porque tiene una esencia maravillosa”
“Una locura de ella”, dice él. “Hubo algo que me enamoró”, dice ella. Y los dos, Javier Aparicio y Laura Betancort, hablan de la casa que habitan desde hace casi un año. Llevaban mucho tiempo buscando una cuando vieron el anuncio en Facebook. Ya la conocían por fuera: “Es una casa emblemática” de Arrecife. Está en La Puntilla, en la calle Brasil.
La primera visita no fue muy bien, pero “la casa tenía magia”, dice Laura. Había sufrido varios incendios y estaba destrozada. En la siguiente visita, un amigo arquitecto que les acompañó ni se atrevió a subir las escaleras por si se rompían. “Me dijo que estaba loca, pero yo le vi el potencial”, dice Laura, que no se dedica a ello, pero tiene experiencia en el mundo de la decoración y en el sector inmobiliario por vía familiar.
De rehabilitar la casa ya habían desistido unos cuantos. Ellos la adquirieron de alguien que, a su vez, la había comprado para arreglarla. Empezaron “con mucha ilusión” un proyecto de rehabilitación que sabían que iba para largo y que duró finalmente tres años.
Lo primero que hicieron fue hablar con Patrimonio en el Cabildo. Dicen que tuvieron suerte. “Sabían de lo que hablábamos, conocían la casa y nos aconsejaron muy bien”. “Nosotros sabíamos lo que queríamos hacer, pero no sabíamos si se podía hacer y Patrimonio nos dejó claro lo que sí y lo que no”.
En el otro lado de la balanza, la Oficina Técnica del Ayuntamiento, donde no todo fue fácil ni rápido. Cuando les dieron los permisos, ya se habían caído los techos. Creen que “una obra de estas características no puede ir por el mismo trámite que una obra nueva”.
El primer registro de la casa se remonta a 1925, aunque antes era habitual no registrarlas. En una foto más antigua, con baja calidad, se intuye que la casa ya estaba allí. La arena llegaba hasta la puerta y ahora vuelve a tener una salida por la parte de atrás que da a un callejoncito y al Charco.
Su proyecto consistía en respetar la esencia de la vivienda y eso es lo que hicieron. Todo lo que se podía conservar se conservó: puertas, ventanas, maderas con las que han hecho una mesa, los suelos y el aljibe.
Para la balaustrada tuvieron que acudir a un artesano de la Villa que primero sacó un molde en escayola y después se fue haciendo uno por uno en hormigón. El arquitecto, Alejandro Muñoz, dice que “se reprodujeron fielmente los elementos deteriorados como las carpinterías originales en madera, los balaustres, cornisas o los elementos ornamentales de fachada y se reutilizaron los pavimentos originales que se pudieron recuperar”.
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Arriba, la vivienda en la actualidad y abajo, la casa antes de la rehabilitación.
Falta de interés
Laura dice que la restauración de viviendas antiguas es posible en Arrecife y que no tiene por qué depender solo de instituciones o empresas. “Se puede recuperar nuestro entorno y darle valor”. Comenta que le preocupa la falta de interés por la cultura propia o por el patrimonio y que le llama la atención que muchas de las personas que compran para rehabilitar no son de la Isla. “Es triste que tengamos pocas cosas y que no las conservemos, yo creo que hay que recuperar lo nuestro porque tiene una esencia maravillosa”.
Los dos están más que satisfechos con el resultado. Dicen que es un barrio muy tranquilo, pero en pleno centro y que los sábados tiene mucha vida, aunque como contraste, el exterior, las calles, están un poco abandonadas, en mal estado. Incluso el saneamiento pasa muy cerca de la superficie y las humedades afectan a las viviendas de forma permanente.
El premio
La casa recibió el II Premio de Rehabilitación en la primera edición de los premios que convoca el Colegio de Arquitectos de Lanzarote y que premia “el rigor y talento en la interpretación y conservación del patrimonio arquitectónico de Lanzarote y La Graciosa”.
“La restauración mejora los valores ambientales y patrimoniales del entorno”
El arquitecto que llevó a cabo el proyecto es Alejandro Muñoz, de 3Tudio. Muñoz valora que se haya dado el premio a una casa modesta, sencilla, que a su vez es un icono de la zona. Cree que lo mejor del proyecto probablemente sea la luz del patio, de un patio central que ya habría existido y se tapó y que “agrega luz, aire y verde al interior, añade vida” y distribuye la iluminación en toda la casa.
Destaca que el reto era adaptar un inmueble antiguo a las necesidades actuales conservando la configuración de la vivienda y sin eliminar sus valores. Señala Muñoz que “el valor de este edificio histórico no reside únicamente en el interés de la propia edificación, sino que se trata de una pieza clave en el entorno al que pertenece”.
Y añade que “la restauración mejora los valores ambientales y patrimoniales del entorno del Charco de San Ginés y de la Plaza de la Iglesia”. “Se ha puesto en valor la historia del edificio, respetando su configuración y reforzando la transición entre lo tradicional y lo contemporáneo”.
Imágenes
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Comentarios
1 Anónimo Mié, 19/04/2023 - 08:47
2 Porteño Mié, 19/04/2023 - 08:57
3 Vecina Mié, 19/04/2023 - 09:30
4 Si Señor!! Mié, 19/04/2023 - 19:03
5 Flora Mié, 19/04/2023 - 21:49
6 Flora Mié, 19/04/2023 - 21:49
7 perica Sáb, 22/04/2023 - 10:23
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