El Ejército entrena en Lanzarote cómo responder ante ataques aéreos
El regimiento de artillería antiaérea se despliega en la Isla una semana
El regimiento de artillería antiaérea número 94 se desplegó una semana en la isla de Lanzarote para entrenar cómo responder a ataques aéreos, dentro del ejercicio militar 'Toro-22'.
Así, la unidad de defensa antiaérea Tucán, generada en el ámbito del regimiento, se trasladó a Lanzarote para la ejecución del citado ejercicio denominado 'Toro-22'.
La unidad antiaérea se constituyó dentro del Núcleo de Tropas Divisionario de la División Castillejos (DIVCAST), para la conducción de la operación 'flecha certera', explica el Ejército de Tierra.
La unidad proporcionó defensa antiaérea “a baja y muy baja cota de los objetivos seleccionados”, considerados “puntos vitales”, y que “se correspondían en la realidad con localizaciones particulares de la isla Lanzarote”.
“De esta manera”, explica el Ejército, “se consiguió solapar la ejecución ficticia del ejercicio con las actividades reales dentro de la Isla”.
“Lógicamente, estas actividades han servido para consolidar de forma significativa el adiestramiento de la unidad, al incluir una proyección entre islas de todo el material, el despliegue en terreno insular y difícil, su sostenimiento durante una semana, y el posterior repliegue”, añade el Ejército.
Según indica el Ejército de Tierra, “la respuesta a las diferentes incidencias ha incluido la neutralización de los distintos tipos de amenaza aérea (balística, drones, ala fija y ala rotatoria)”.
“Además, se han utilizado y practicado, de forma intensiva, los modos de operación antiaéreos y se ha hecho especial hincapié en la adopción de medidas activas y pasivas de protección, considerándolas clave para la supervivencia de la unidad”, añaden desde el Ministerio de Defensa.
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En el ejercicio, que se desarrolló a finales de octubre, se contó con la participación del Centro de Transmisiones de Puesto de Mando (BRICAN). También participó la Batería MISTRAL/I/93 del Regimiento de Artillería de Campaña número 93.
“Se fomentó, de esta manera, la colaboración y necesaria coordinación entre unidades antiaéreas del archipiélago, mejorándose el adiestramiento en los procedimientos comunes”, concluye el Ejército de Tierra.





















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