0 COMENTARIOS 19/01/2026 - 08:15

El escritor Truman Capote se tomó tan a pecho una frase que se atribuye a Santa Teresa, que tituló así su último libro, pero no logró acabarlo, para dar la razón, de alguna manera, a la santa de Ávila. “Se derraman más lágrimas por plegarias atendidas que por las no atendidas”. Eso es lo que dijo.

Hay en el refranero algunas frases más y sentencias varias con el mismo significado: cuidado con lo que deseas. Seguro que estas navidades, y si no sí que sería preocupante, el alcalde de Tinajo, Jesús Machín, ha estado especialmente atento a lo que ha ocurrido con el Premio Gordo que le tocó a la Comisión de Fiestas del pueblo de Villamanín.

Como ya es costumbre, Machín compró dos series (diez décimos) de dos números distintos para repartirlos entre todo os vecinos empadronados en Tinajo. En uno, que acababa en 2, le tocó el reintegro e hizo lo que hace todo el mundo: comprar otro para El Niño. Le volvió a tocar: 400 euros.

En la página de Facebook del Ayuntamiento –lo que ha sido criticado por el PSOE- anunció una encuesta para repartir cinco céntimos a cada vecino o alargar durante el año la bromita ludópata a base de Euromillones. Dice que en la encuesta han participado 560 personas y el 85 por ciento ha optado por esta solución. De todas formas, no había otra.

Si le hubiera tocado se hubiera metido en un lío. La Lotería la compra a título particular pero la guarda el interventor municipal. Si eso no es irregular, lo parece. Existen notarios. ¿Quién iba a hacer las gestiones para repartir el dinero a 7.000 vecinos? ¿Cómo se haría el reparto? ¿Qué garantías hay?

La calificación de populista se queda corta para esto, sin entrar en que el mensaje para el progreso de un pueblo no puede respaldarse en la suerte. Es lamentable. Hay en el acto del regalo un mensaje implícito, un anhelo, de hacerse millonarios. En el mejor de los casos, si toca el Gordo, cada vecino recibiría 282 euros. No sabe el alcalde la suerte que tiene de que no le toque la Lotería.   

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