18
Abr
2019
Saúl García

Aunque en Canarias el bipartidismo nunca fue tal y en Lanzarote aún menos, porque fue el PIL el que marcó toda una época, ahora sí que hemos entrado de lleno en esta época del bipartidismo. El mercado electoral se empezó a expandir con el desdoblamiento de la izquierda y la derecha en Podemos y Ciudadanos negando, en un caso, que la dicotomía fuese entre izquierda y derecha sino entre los de arriba y los de abajo, y en el otro, abrazando a todos y a ninguno, porque Albert Rivera no ve rojos y azules, sino que solo ve españoles.

Pero en Lanzarote se nos ha ido la mano. Vox ha adelanado a todos por la derecha y la izquierda se ha adelantado a sí misma con un baile de confluencias y divisiones que van a acabar por llegar a acuerdos con ellos mismos, como Lanzarote en Pie y Unidas Podemos, mientras Izquierda Unida deja de estarlo (unida). Hay que sumar la división en el nacionalismo entre CC y NC, que en la Isla abandonaron al PNL para acabar unidos a Somos, y que están ejerciendo, las dos, de coche escoba de aquellos que se quedan descolgados, de forma individual o colectiva, llámese San Borondón o el Partido Vecinal de San Bartolomé. A esos dos se suma Ahora Canarias, que a su vez aglutina a Alternativa Nacionalista Canaria y Unidad del Pueblo. Y después tenemos las divisiones locales: un hijo y un nieto del PSOE, Agrupación Socialista de Lanzarote y Todos por Lanzarote. Y las ramas, apócrifas o no, del PIL: Unidos por Lanzarote y Unidos por Yaiza (que no son lo mismo) que se ha juntado al PIL o lo que queda de él para formar Lanzarote Avanza, de la que se salió ASL porque no contaban con ellos. *Apunte: nótese que varias de estas escisiones se llaman Unidad, Unidos o Unión.

Esto de las escisiones antes era solo propio de la izquierda y, aunque muchas veces también era una cuestión personal al menos había un trasfondo ideológico, político o al menos estratégico. Ahora ya ni se disimula y todo es intercambiable. En la variable espacio-temporal de la política, el tiempo es despreciable y tan sólo importa el espacio. Más concretamente el que se va a ocupar en una lista. Si no se cabe en una lista se busca huevo en otra. ¿Cuándo? Cuando se tiene la constancia de que no se cabe. Así, y aunque los casos sean diferentes, hay cuatro consejeros del Cabildo que casi agotan los cuatro años en un partido y que ahora son de otro: una consejera del PP a CC, uno de CC al Movimiento Renovador de Tinajo (que por cierto, para ser renovador lleva tres ex concejales de CC) pero queriendo seguir siendo de CC cuando pasa la frontera tinajera, uno del PIL a UPL y otro de NC a CC pasando por San Borondón.

Es verdad que no todos son iguales, pero eso es otro asunto. Las listas se han convertido en un mercado de fichajes en el que unos se acuestan del PIL y se levantan del PSOE, ex concejales del PP se presentan por Ciudadanos, ex concejales de CC se presentan por Ciudadanos y ex concejales de Ciudadanos no se presentan por ningún partido. Quizá sea porque es la era postbipartidismo o quizá sea porque la economía de mercado, la sociedad de mercado, ha impregnado de tal forma a la política que la elección es similar a la libertad de elección frente al estante de un supermercado: hay ocho quitamanchas diferentes (aunque algunos son de la misma empresa), con etiquetas diferentes y precios distintos, pero casi todos quitan la mancha de la misma manera. Solo que en este caso la mancha no se va.

Uno de los últimos que se ha ido, tras 20 años en el PSOE, y que no tardará en anunciar que se presenta por otro partido, afirmó en su carta de despedida: “Al vecino y vecina les da igual a qué partido representes, lo que quiere es que lo ayudes cuando lo necesita y resuelvas sus problemas, y eso se consigue con trabajo constante, como lo he hecho hasta ahora, y siendo resolutivo”.

Este ya ex concejal estaría de acuerdo con el filósofo Javier Sádaba, para quien las ideologías ya no existen, pero habría que preguntarse si no existen para todos o es que han tomado la iniciativa los elegibles frente a los electores.

***

Recomendación: Pablo und destruktion:

Comentarios

Cuanta razón en este artículo, la política en Lanzarote se ha convertido en algo parecido a la cesta está revuelta, o lo de si no le degustan mis principios tengo otros. Por un lado la izquierda en su más patética expresión de unidad confluyendo con ellos mismos (podemos) enchufando amigos y pasándose por el forro las primarias ( esas de que tanto presumían) y por otro lado la derecha extremando su discurso para captar votos en la ignorancia y el falso patriotismo!!
La política como instituto de empleo, el interés general en manos de incapaces, el clientelismo en la urba, la devoción al partido y la dignidad a la altura del zapato. Nuestro futuro, objeto de mercadeo. No hay futuro ni herencia, rige la ley del imbécil.

Añadir nuevo comentario