02
Dic
2013
M.J. Tabar

Lanzarote sufre una paradoja que asombra a la comunidad científica internacional. A pesar de ser un santuario para la investigación y el avistamiento de cetáceos (en nuestras costas se reúne el 35% de las especies del mundo), no existen museos que divulguen este patrimonio, ni empresas náuticas que propongan su observación y disfrute respetuoso. El Observatorio para los Cetáceos de Canarias nace para garantizar el estudio de la biodiversidad marina y trabajar, por fin, la educación ambiental.  

Formado por la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (Secac), una señera institución que investiga en aguas canarias desde 1993­­, y asociado a la Oficina de la Reserva de la Biosfera, el Observatorio tiene su sede administrativa desde hace dos meses en la Casa de los Arroyo de Arrecife.

La educación ambiental será la prioridad de este organismo, que “hará visibles” los datos científicos y dará a conocer la espectacular fauna que habita el litoral.  Una de las acciones previstas será la colocación de una osamenta de rorcual en el Charco de San Ginés.

La Secac recibirá 30.000 euros anuales de la primera institución insular que  garantizarán su labor de investigación, fundamentada en el exhaustivo estudio de su colección, formada por esqueletos, muestras de tejidos, dientes, barbas y contenidos estomacales. Es la mejor de España y el material recopilado sobre el zifio de Gervais, el más importante de Europa (sólo superado por el que atesora el  Museo de Historia Natural de Nueva York).

El equipo de la Secac se ha reducido en un tercio: de los doce profesionales que trabajan antaño, a los cuatro de hoy (dos biólogos, un ayudante y una administrativa). Vidal Martín, el director del proyecto, es un superviviente en su profesión. No puede ser de otra forma en esta era de menosprecio científico.  Sabe que el contexto económico (un dramático 35% de desempleo en Lanzarote) coloca la ciencia varios puestos por debajo de la creación de empleo y la garantía de servicios básicos para la población. La Secac está muy satisfecha con el convenio firmado con el Cabildo.

Existe otro contrasentido que llama mucho la atención fuera del Archipiélago: la ausencia de un museo de temática marina en Canarias. El Museo de Cetáceos de Canarias (MCC) fue el primero. Cerró en 2007 a pesar de registrar una buena acogida de público. Una anacrónica  señal vertical persiste  en la rotonda de la LZ-2 de acceso a Puerto Calero y sigue anunciándolo. Es igual de engañosa que el cartel que invita a visitar el Museo de Historia de Arrecife.

Otro papel mojado del discurso político es el Museo del Mar, que se ha reencarnado en más de tres proyectos diferentes, pero jamás materializados, y que  incluso se promociona en webs sociales de viajes como Minube.  

La “falta de imaginación, la desidia y la inercia” son faltas crónicas y graves de la Administración, muchas veces detectadas por profesionales del sector (el cultural, el científico, el turístico). Las instituciones trabajan  sin coordinarse, duplican recursos y no aprovechan una materia prima que salva la imagen de  Arrecife como centro turístico ante los visitantes: la Marina. Es considerada una de las mejores de la costa española y, desde luego, el centro turístico más valorado de Arrecife. También es el único.

Los ornitólogos son incapaces de entender por qué no hay ni un solo cartel que informe del chorlitejo patinegro.  O de cualquier otra cosa. Algunos visitantes se sorprenden de que no se ofrezcan paseos en las pequeñas embarcaciones de esa pequeña Venecia llamada Charco de San Ginés. De que no haya cárteles informativos que ilustren la avifauna que hubiesen querido mirar.

Arrecife, nacida y criada por el mar, persiste en dar la espalda a su origen y a su naturaleza.  El Observatorio quiere ser el primer empujón del cambio.

La contribución científica de la Secac

Gracias a las investigaciones que ha desarrollado la Secac en colaboración con otras instituciones científicas (el Instituto Oceanográfico, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, etc.) se ha descubierto que la vocalización de los delfines mulares varía según sus zonas de residencia, y sus primeros casos de hibridación con otras especies diferentes de cetáceos. Hace unos meses, la revista Nature constató la ausencia de varamientos masivos en Canarias, lograda gracias a una  moratoria que en 2004 paralizó el uso de sónares militares antisubmarinos, a instancias del trabajo de la Secac.  

Comentarios

Me alegra saber que hay , aún, gente con visión y periodistas como M.J. Tabar que denuncian el pecado capital de esta isla: la falta de imaginación. Pareciera que al morir Manrique, el gran y último visionario, todo se ha estancado y por ende, ha muerto.
El problema está en que no dejan avanzar a la ciudad, se oponen a todo proyecto con cualquier excuza. Siempre quieren hacer mas de lo mismo, vease el islote del Francés, del Amor ya ni hablo. Politicos de Arrecife dan pena.
¿No estará diciendo ("por arrecife") que tener imaginación es el edificio emblemático de Cándido y los arquitectos de postín? ¿Y el otro islote? Pues sucumbió a la desidia de los gobernantes que lo dejaron deteriorarse totalmente. Esta isla es una vergüenza universal...
¿Como que un cartel que informe del chorlito patinegro, en una ciudad que no hay ni un baño público?.

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