11
Nov
2013
M.J. Tabar

Sábado en Punta Mujeres. Atardecer con nubes que son preámbulo de lluvia. En una azotea con vistas al Volcán de la Corona, Ismael Corrales revisa la salud de sus tomateras, que crecen en su pequeño huerto hidropónico construido con tuberías de PVC y material reciclado. Todo son ventajas: “Puedes plantar en poco espacio y no necesitas tierra. Es una buena inversión”.

Hace tres años Ismael perdió su empleo. Trabajaba en el sector de la construcción, en Málaga, un nicho de desempleo desde que la burbuja inmobiliaria explotó llevándose por delante las bases que sostenían el sistema financiero. “Eché currículums y currículums. Como no conseguía nada, decidí probar suerte en Lanzarote; porque mi novia es de aquí”, explica.

En este periodo de tiempo ha preparado un huerto hidropónico (sin suelo) en su casa. Ha convertido la cajonera de una máquina de tabaco antigua en un semillero. Una vez que las semillas germinan, las trasplanta al huerto que se alimenta con 80 litros de agua, que circulan  por un circuito cerrado de riego construido con varios tramos de tubería. Usa vasos de plástico agujereados como prácticos maceteros.

Fue contando su progreso a través de una página de Facebook; y compartir su experiencia en las redes sociales, le valió un buen consejo: un técnico agrícola de Tenerife le recomendó que disolviera nutrientes en la solución acuosa. “Los hago yo mismo con cáscaras de fruta y estiércol. No uso ningún químico para que sea cien por cien ecológico”, explica Ismael, que empezó a formarse en agricultura ecológica, en un curso organizado por la Asociación para el Desarrollo Rural de Lanzarote (Aderlan), y en la producción de forraje verde hidropónico.

Esta semana preparará te de humus de lombriz y está esperando que le traigan cola de caballo para combatir un gusano que está devorando las hojas de la tomatera, libre de cualquier tratamiento fitosanitario. El cultivo hidropónico es una técnica tan antigua como las civilizaciones que construyeron los inicios del mundo (egipcia, azteca, etcétera) y se ha desarrollado con especial énfasis en lugares con climas muy fríos, muy secos o escasa superficie cultivable.

El resultado del huerto particular de este malagueño afincado en Lanzarote ha sido tan bueno, que va a emprender un negocio: fabricar e instalar huertos urbanos. Su primer encargo se exhibirá en una tienda del polígono industrial de Puerto Naos. Ismael iniciará lo antes posible los trámites para conseguir la patente de esta variante de huerto urbano, que es modulable, se adapta a casi cualquier espacio y proyecta una imagen divertida.

Las lechugas romanas, la escarola rizada, el cilantro, los tomates, los pimientos y las habas corroboran el buen funcionamiento de esta huerta, que se riega cada quince días. Asegurada la nutrición constante a la planta, ésta se desarrolla en la mitad de tiempo que en un sustrato de tierra, “y de momento todo lo que he plantado, se ha dado bien”.

Una bomba de agua y unos paravientos construidos con material reciclado completan la inversión, que se ampliará con una placa fotovoltaica, si el presupuesto lo permite, para completar el autoabastecimiento. Desde hace años, la hidroponía se desarrolla en ventanas, patios y azoteas de ciudades. Proyectos como Windowfarms venden kits de cultivo fabricados con botellas de plástico.

Lanzarote ha tenido que superar el 35% de desempleo para que se pongan en marcha bancos de tierra, volviendo a la vida limpios de aulagas. Para los particulares que quieran iniciarse en la producción artesana de hortalizas y frutas -una afición sostenible que contribuye a la estética del paisaje y al ‘bienestar’ de la atmósfera- Ismael tiene ya su propuesta.

Hidroponía en Lanzarote: experimentos

En 1982, se realizó un ensayo con hidroponía en la entonces finca piloto de la Caja Insular de Ahorros de Canarias (que pasó a ser propiedad del Cabildo en 1995 convirtiéndose luego en Centro de Biodiversidad Agrícola). En terrenos de Maneje (Arrecife) se cultivaron lechugas en sustrato de lapilli con nota sobresaliente. Años después, la Granja Experimental del Cabildo acogió el desarrollo de un proyecto para producir forraje hidropónico para el ganado. Se instalaron 192 bandejas de cultivo para producir cebada (y dejar de importar piensos forrajeros). La crisis paralizó estos proyectos de investigación agrícola que comenzaron con el propósito de recuperar el agro insular y reducir gastos en importación. 

Comentarios

Quiero aclarar un detalle que no se expone en la información que detallan: Con antelación a las "famosas 192 bandejas para producir forraje", al Cabildo, a sus políticos, técnicos y demás tropa que en ese momento dominaban la situación y a los anteriores mandatarios también, se les propuso hacer una planta de producción de FVH, con la mejor técnica, calidad y seguridad que aun hoy no ha sido superada. La cuestión era muy simple, desarrollar el sistema y el de otros productos, con el fin de llegar a los más altos niveles en la materia y distribuirlos a todos los mercados desde ahí. Todo esto era " gratis ", ¿por que no atendieron la idea y luego pagaron por una imitación que al final no ha funcionado?. Lo seguiremos comentando.................
Buen trabajo eres un fenomeno
No funcino porque eyos no quieren o no le da lagana por que eso es una buena invercion por que yo trabajaba fabricando modulos de forraje hidroponico y es una buena invercion
Ismael corrales que gran luchado eres espero que te salga todo bien y salga adelante con tu idea ánimo que tu vales
Una persona con propia iniciativa, le deseo la mejor de las suerte
supeeeeeeeeeeeeeeeeeer muy bueno
bien nueva alternativa
bien nueva alternativa

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