31
Oct
2013
Saúl García

Las promesas siempre conllevan un riesgo: el de incumplirlas. Si la promesa es electoral el riesgo es una certeza y las consecuencias un vacío, porque no se cumplen nunca y nunca  pasa nada. La del alcalde de Teguise, Oswaldo Betancort, no es una promesa electoral pero se parece. Dijo: “En esta legislatura voy a quitar las cabras, porque si no, no me presento más”. Se refería a quitar las cabras del pueblo de Soo y trasladarlas a los corrales que el Ayuntamiento estaba (y está) construyendo.

Y claro, el riesgo de esta promesa era grande. El alcalde es joven, sólo se ha presentado una vez a las elecciones (y ha ganado) y seguro que quiere seguir probando suerte y hacer una larga carrera política sin recurrir en exceso al cinismo. Desde luego, demostró arrojo o inconsciencia al ligar su futuro político a la terminación de una obra pública. La primera y la última vez, ya lo verán. Lo que pasa es que cuando hay riesgo y prisa, hay más posibilidades de hacer las cosas mal, aunque la obra de los corrales de Soo se planteó ya en 1991 pero no empezó a ejecutarse hasta hace dos años. El término medio, mientras tanto, no tiene quien le escriba.

Con prisa y todo, las obras, como es costumbre en la Isla, se eternizan en el tiempo y se inflan en el presupuesto. El alcalde anunció que iban a costar 450.000 euros. Después se adjudicaron por un poco más, pero cuando recepcionó la obra, en noviembre de 2012, el mismo Ayuntamiento dijo que habían costado ya 600.000 euros, y hace seis meses volvieron a adjudicar (por resolución de alcaldía) otros 200.000 euros más. Así que ya han costado, como mínimo, 800.000 euros y las sorpresas que queden por llegar.

Así son las cosas. Siempre aparece un modificado, un imprevisto, unas obras complementarias, algo que no estaba en el proyecto... y se acaba doblando el coste. No está mal gastar ese dineral de fondos públicos para guardar las cabras de tres ganaderos que, entre todos, van a pagar unos 1.000 euros de alquiler al mes. En 66 años la obra ya estará amortizada.

En este caso, el deseo de cumplir una promesa le puede salir caro al Ayuntamiento. La empresa a la que se le adjudicó la obra, Construcciones Torres, fue vendida (dos veces en pocos días), y el segundo comprador fue un italiano que se presenta a sí mismo como experto en Fórmula 1 y que a su vez cedió la obra a una empresa madrileña, comprada por una empresa local. Lo normal.

Pero con las ganas de acabar la obra, al Ayuntamiento se le olvidó comprobar que el italiano ya había vendido a su vez todas sus participaciones en Torres antes de esa cesión express. Los nuevos administradores de Torres han presentado una querella contra este hombre y ahora el propio alcalde reconoce que la cesión puede ser nula y va a iniciar un procedimiento de revisión de oficio.

Conclusiones. Una: la mejor promesa es la que no se hace. Dos: el Ayuntamiento tendrá que indemnizar a una de las dos empresas si se anula la cesión. Tres: para representar a una nueva generación de políticos y a otra forma de hacer las cosas, lo de las adjudicaciones sin concurso y fraccionadas, el aumento del coste, los imprevistos en las obras, las chapuzas administrativas y su puntito de populismo, se parece mucho a lo de antes, ¿no?

Comentarios

Los sobre costes de las obras públicas están siendo demasiado habituales, algo que debería producir alarma. Si la obra privada mantiene los costes iniciales una vez que se ha ejecutado, ¿qué falla en la obra pública? ¿Podrían estar pagándose comisiones con estas infladas de dinero?
Esto básicamente es un asunto de cuernos...
Sobre este tema esta claro, el objetivo es seguir aumentando, los costos para que sus empresas o de sus amigotes, tengan los bolsillo llenos, pero yo con todo esto que ya es normal, me que do con esa fotografía, si con la del Sr. Alcalde portando entre sus manos ....un bando... donde presumía de que hacía muchísimo tiempo, no se utilizaba dicho medio para... en este caso poner a parir a los teguiseños, pero si amplían esa fotografía, la del documento se darán cuenta de algunos errores, por ejemplo llaman a los de Teguise, Teguiseros, esta palabra es inventada!! no ponen Teguiseños, por otro lado, mirando bien este documento, no esta firmado!!! Sr. Alcalde se le olvidó la firma, y.. el sello de la Alcaldía, pero lo más grabe, es que este documento, y esto me llevó a imprimir una copia, no es, ojo no es.. un documento oficial, ya que no tiene el membrete de Ayuntamiento al cual usted preside, por lo tanto este ..llamado Bando, es ilegal en todas sus formas. Creo yo que soy uno más del montón de los habitantes de esta Isla.
En cuanto a los políticos, ya lo dice el refranero popular: "Cambiarás de molinero, pero no de ladrón"...
Esta claro y demostrado esta , que este alcalde "MIente más que habla" .

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